Buenos Aires, 22 nov. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) rebajó este martes sus pronósticos de crecimiento económico para Argentina en 2023, pasando del 1,9 % previsto en junio pasado al 0,5 %, debido al "deterioro" de la actividad experimentado durante la segunda mitad del 2022.
En su último informe de perspectivas económicas, la OCDE estima a su vez una expansión económica del 4,4 % para este año, lo que supone una mejora de 0,8 puntos porcentuales respecto a la previsión anterior, y un crecimiento del 1,8 % en 2024.
"El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo significativamente la incertidumbre sobre las políticas macroeconómicas a corto plazo, pero la situación externa continúa siendo frágil. La alta inflación afectará al consumo privado y tardará tiempo en retroceder", señala el documento.
Después del "fuerte rebote" experimentado el año pasado, cuando la economía argentina avanzó un 10,3 %, la actividad continuó creciendo en la primera mitad de este año, pero a un "ritmo menor", mientras que los últimos indicadores apuntan a una "mayor desaceleración" durante el tercer trimestre.
"Los estrictos controles de capital y la incertidumbre política están provocando una fuerte caída de la inversión en la segunda mitad de 2022 y su persistencia tan sólo permitirá una modesta recuperación en 2023 y 2024", advierte el informe.
RIESGOS ELEVADOS
"En un contexto de alta inflación, restricciones a la importación más estrictas, bajas reservas internacionales y un margen fiscal severamente limitado, los riesgos siguen siendo elevados, lo que mantendrá la inversión y el consumo privado moderados en 2023", señala la OCDE, que pronostica un "repunte gradual" en 2024 a medida que la situación macroeconómica "mejore".
Según el documento, el crecimiento de las exportaciones caerá del 5 % en 2022 al 2,1 % en 2023, "en parte debido a la moneda sobrevaluada", aunque retomará su vigor en 2024, con una subida proyectada del 3,6 %.
En este contexto, la combinación de "medidas temporales" y de "estrictos controles" de divisas reforzarán las reservas internacionales a corto plazo, uno de los objetivos contemplados en el programa con el FMI, que prevé un aumento de las reservas de 5.800 millones de dólares en 2022.
"Sin embargo, los altos requisitos de financiamiento externo y un régimen de tipo de cambio móvil con una moneda sobrevaluada implican que las reservas se mantendrán bajas", indica el informe.
Entre los riesgos a los que se enfrenta la economía argentina, la OCDE cita el posible incumplimiento de los compromisos fiscales en medio de "crecientes presiones sociales", así como la caída en los precios de las materias primas, que podría obstaculizar la acumulación de reservas y elevar la presión sobre el tipo de cambio.
NECESIDAD DE REFORMAS ESTRUCTURALES
La organización apunta que "mejorar" el entorno empresarial del país "podría abrir nuevas oportunidades para aumentar la productividad y las exportaciones".
"Los intentos por mejorar la focalización de los subsidios (energéticos) mejorarán la eficiencia del gasto público, pero se necesitan más avances para mitigar los desequilibrios fiscales", destaca el informe, que recuerda que una mejor aplicación de las ayudas sociales "reduciría la pobreza y la desigualdad" mientras se cuidan las cuentas fiscales.
Por último, el informe de perspectivas económicas subraya que para lograr el objetivo de cero emisiones netas en 2050, algo contemplado en el Plan Nacional de Descarbonización, el país suramericano deberá aplicar "políticas más ambiciosas, especialmente para desarrollar fuentes de energía renovables". EFE
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