Pese a la elevada inflación, la economía terminaría el 2022 con una expansión cercana al 5%

Algunos sectores todavía muestran un fuerte crecimiento en relación al 2021 por efecto de la salida de la pandemia, como restaurantes y hoteles. La industria también viene mejor de lo esperado. Qué puede pasar en el último cuatrimestre

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En agosto, la actividad creció por encima de lo esperado EFE/Juan Ignacio Roncoroni

Contra todos los pronósticos, la actividad sigue en pleno proceso de mejora, superando ya con comodidad los niveles prepandemia. Los números de agosto fueron mucho más positivos que lo esperado y ahora los economistas están revisando sus pronósticos. La proyección es que ahora el PBI finalizará el 2022 con una suba superior al 5%.

Los datos que arrojó ayer el EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) correspondientes a agosto fueron mejores que los esperados. La actividad mantuvo su expansión anual, ahora en el 6,4%, pero además hubo una mejora respecto a julio del 0,4%. De esta manera, la economía argentina eslabona su quinta suba consecutiva mes contra mes, luego de la caída que había registrado marzo.

El pico del dólar, que en julio llegó a rozar los $ 340 y la consiguiente suba de la inflación hasta 7,4% ese mismo mes, llevó a pensar que la economía podría estancarse o incluso caer en recesión. Pero por el momento no sucedió nada de eso. Los distintos sectores de la actividad continúan en expansión, aunque es cierto que las velocidades son diferentes.

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Andrés Borenstein, socio de la consultora Econviews, reconoció que “el dato de agosto fue mejor que lo esperado”. Pero consideró que en el último cuatrimestre el viento podría cambiar: “Si la actividad se estancara ahora terminaría creciendo 5,6% en el año. Pero es posible que septiembre y octubre den negativo, por lo que el año debería dar cerca de 5%”.

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Otro economista, Fernando Marull, analizó en detalle cuáles son los sectores que explican que la economía siga traccionando contra todos los pronósticos: “La industria, es decir los bienes durables, el comercio (los pesos queman) y la construcción, impulsada por la brecha cambiaria, son los sectores que explican buena parte de la mejora que se mantuvo en agosto”.

El sector que sigue descollando debido a la apertura ahora sí total del punto de vista de la movilidad es el de hoteles y restaurantes, que se expandió a un ritmo de 33,7% interanual. La comparación es contra un 2021 donde el esparcimiento se movía a media máquina y la actividad turística continuaba siendo muy acotada. La minería es otro sector que sigue traccionando fuerte, con un repunte de 14% interanual.

La actividad industrial también sigue con buenos números a pesar de las dificultades para acceder a los dólares y para mantener la producción. Sin embargo, la expansión interanual fue superior al promedio de la economía, ubicándose en 8,3%. Fue la de mayor incidencia en el EMAE. Otro sector que creció fuerte a pesar de la baja del poder adquisitivo generado por la inflación es el comercio minorista y mayorista, que terminó con una suba contra agosto 2021 del 9%.

Ahora el nivel de actividad se encuentra en valores similares a los de junio de 2019, o sea que en realidad la economía está en el mismo lugar hace más de tres años. Una mirada más larga arroja que el PBI prácticamente no crece hace diez años, más allá de algunos repuntes temporales. Eso explica por qué la “la sensación térmica” de la gente está muy lejos de los números positivos que divulgó ayer el INDEC.

Se supone que la fuerte suba de las tasas de interés, las permanentes dificultades para acceder a dólares por parte de las empresas y la caída del poder adquisitivo, terminarán afectando negativamente. Por eso, las consultoras calculan que tanto septiembre como octubre podrían terminar en rojo en la comparación contra el mes anterior. Pero como el índice viene sorprendiendo al alza, no se descarta que esa desaceleración sea incluso más suave que lo esperado.

Se trata del gran desafío que tiene el ministro de Economía, Sergio Massa, por delante. Por un lado evitar que la economía entre en recesión, pero al mismo tiempo promover una baja de la inflación para que mejore el poder adquisitivo de los salarios en la previa electoral.

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