Mientras el precio del crudo Brent, uno de los de referencia internacional, llegó a USD 118 el barril el último viernes y el mundo asiste a la cada vez más amplia y feroz agresión rusa sobre Ucrania, EEUU y la Unión Europea evalúan la posibilidad de imponer un embargo al revés a Rusia.
Esto es, a diferencia de los embargos petroleros de la década del setenta, cuando los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) impusieron una fuerte reducción de producción y mermaron el abastecimiento a los países occidentales, provocando un fortísimo aumento de los precios internacionales, esta vez se trataría de no comprarle a Rusia, el tercer mayor productor de petróleo del mundo, detrás de EEUU y Arabia Saudita, y el segundo más excedentario, detrás de Arabia.
La Casa Blanca mantiene un “diálogo activo” con sus socios europeos acerca de la posibilidad de imponer un embargo de compras a Rusia, dijo este domingo el secretario de Estado norteamericano, Anthony Blinken, quien señaló expresamente que el tema había sido considerado por el gabinete del presidente Joseph Biden. “Estamos en un diálogo activo son nuestros socios europeos acerca de prohibir la importación de petróleo ruso por parte de nuestros países, pero al mismo tiempo mantener una oferta sostenida de petróleo” dijo Blinken, entrevistado por la cadena NBC.
A su vez, la ministra de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Liz Truss, dijo que había pedido a funcionarios de su gobierno explorar la idea de imponer un techo declinante a la importación de petróleo ruso, de modo que no se produjera un shock, sino una adaptación gradual.
Tanto EEUU como Europa temen que una decisión drástica provoque una suba descontrolada de los precios de la energía que complique la situación interna de cada país. Una medida de ese tipo sería particularmente costosa para los países europeos.
Rusia vende 5 millones de barriles por día de petróleo, de los cuales un 60% tiene como destino a Europa. Sus otros grandes clientes son China y la India, que no han dado ningún signo de querer limitar las compras a Moscú. Rusia produce cerca del 11% pero consume apenas 4% del petróleo mundial, por lo que tiene un excedente sólo superado por Arabia, que produce cerca de 20%, pero consume aproximadamente el 3 por ciento. EEUU también produce aproximadamente el 20%, pero consume aún más.
Efecto cascada
Un embargo de EEUU al petróleo ruso no significaría mucho en sí mismo, porque Rusia abastece sólo 3% de las compras norteamericanas de petróleo, pero podría ser interpretado como un adelanto de medidas similares por los países europeos, precipitando nuevos aumentos de precio.
Además, la OPEP no ha sido muy colaborativa, sino más bien temerosa de cualquier medida contra Rusia. Julian Lee, experto energético de la agencia Bloomberg, señaló este domingo que la última reunión del directorio de la organización, que agrupa a 23 países que explican 45% de la producción petrolera mundial, duró apenas 13 minutos y el efecto de la guerra en Ucrania y sus implicancias, y potenciales medidas para mitigarlas no fueron considerados.
“La invasión fue lanzada por Rusia y mantener a Rusia dentro de la OPEP ampliada (OPEP +) es importante. La última vez que Rusia se retiró, gatilló una carrera de producción (esto es, se dejaron de respetar las cuotas acordadas) que provocó un desplome de los precios petroleros”, escribió Lee. Los países de la OPEP, señaló. “quizás teman la respuesta si hacen o dicen algo que no le guste a Rusia, o quizás no tengan ningún problema con que Putin invada un país soberano. O tal vez sea cierto que no es mucho lo que pueden hacer”.
De todos modos, Lee precisó que la OPEP no tiene la capacidad excedente que tenía hace 30 años. “Por entonces, Arabia por sí misma podía aumentar la producción en 3 millones de barriles diarios en cinco meses y seguir luego aumentándola más. Hoy tendría que esforzarse para lograr la mitad”. Los demás socios, en tanto, no tienen mucho que ofrecer, al punto que la producción en enero, último mes para el que hay datos completos, estuvo un millón de barriles diarios por debajo del objetivo de producción comprometido.
Además de las necesidades de los países europeos y las limitaciones y temores de los petroleros, están las vacilaciones y conflictos internos de EEUU. Si bien en el Congreso de EEUU una grupo de 18 senadores de ambos partidos ya presentó una proyecto para prohibir totalmente la importación de petróleo ruso, la Casa Blanca teme el efecto cascada que esto tendría sobre los precios internacionales, lo que afectaría finalmente el mercado interno.
Barbara Murkowski, senadora republicana por Alaska, pidió públicamente a Biden que haga un enérgico llamado a todas las petroleras a aumentar al máximo la producción y también que remueva medidas que limitan la exploración y explotación de petróleo y gas en lugares como Alaska.
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