El caso de Kristalina Georgieva y la maldición del FMI en el siglo XXI

Violación, enriquecimiento y fraude fiscal, negligencia en el otorgamiento de fondos y ahora manipulación de datos son cargos que pesaron sobre la jefatura de la entidad en los últimos 20 años

De Rato, Strauss-Kahn, Lagarde y Georgieva. Cada uno tuvo su cuota de escándalos y cuestionamientos, antes, durante o después de su gestión
De Rato, Strauss-Kahn, Lagarde y Georgieva. Cada uno tuvo su cuota de escándalos y cuestionamientos, antes, durante o después de su gestión

Más allá de cómo se resuelva la crisis institucional por la que atraviesan el FMI y el Banco Mundial, que en vísperas de su Asamblea anual deben decidir qué hacen con la actual directora del Fondo, Kristalina Georgieva, acusada de presionar al personal del Banco para que manipule datos y mejore la posición de China en un ranking internacional cuando era la número dos de la entidad, lo cierto es que ambas instituciones viven años agitados.

En lo que va del siglo los entes “hermanos” fundados en 1946 por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial vivieron turbulencias internas, en particular el FMI.

No siempre fue así. En sus 75 años de existencia, el Fondo tuvo hasta ahora 12 jefes, contando a Georgieva, pero en dos etapas bien diferentes. Desde 1946 hasta febrero del 2000, hubo 7 gerentes, a un promedio de casi 8 años por cabeza. Pero en lo que va del siglo XXI se sucedieron 5, con una permanencia promedio apenas superior a la mitad de los del siglo XX.

Al primer director del Fondo, el belga Camille Gutt (1946-51), le siguieron los suecos Ivar Rooth (1951-56) y Per Jacobsson (1956-63). Luego llegó el primero de las 5 cabezas de nacionalidad francesa que hasta ahora tuvo el Fondo, Pierre-Paul Schweitzer, al timón entre 1963 y 1973, seguido por el holandés Johannes Witteven, director entre 1973 y 1978. Y después casi un cuarto de siglo con acento francés: Jacques de Larosiere, entre 1978 y 1987, y Michel Camdessus, que dirigió la entidad hasta el día de San Valentín del año 2000.

Michel Camdesus estuvo más de 13 años al frente del FMI y con su antecesor, Jacques de Larosiere, completaron casi un cuarto de siglo continuo de dirección francesa
Michel Camdesus estuvo más de 13 años al frente del FMI y con su antecesor, Jacques de Larosiere, completaron casi un cuarto de siglo continuo de dirección francesa

De crisis financieras a crisis institucionales

Bajo las gestiones de De Larosiere y Camdessus el FMI actuó en la crisis de la deuda latinoamericana de los 80, el “efecto Tequila” de 1994/95, las crisis del sudeste asiático iniciadas en 1997, la devaluación rusa de 1998, la brasileña de 1999. No fueron años tranquilos. En uno de sus discursos de despedida, Camdessus hasta se permitió bautizar la del Tequila como “la primera crisis financiera del siglo XXI”.

Pero lo que, amén de nuevas crisis financieras, el siglo XXI traería fueron crisis en la conducción del propio FMI. Después de Camdessus se sucedieron 5 directoras/es, incluidas las primeras dos mujeres al mando, pero el plazo promedio de gestión se redujo fuertemente y podría acortarse más si Georgieva es reemplazada en los próximos días o semanas.

En rápida sucesión, al frente del Fondo estuvieron el alemán Horst Köhler, de paso breve (2000-2004), antes de ser presidente (no Canciller) de su país; el español Rodrigo de Rato (2004-07), el francés Dominique Strauss-Kahn (2007-11) y, al cabo de diez hombres, dos mujeres, la francesa Christine Lagarde (2011-2019) y la búlgara Kristalina Georgieva, desde fines de 2019.

Rodrigo de Rato en Néstor Kirchner, al fondo, el entonces ministro de Economía, Roberto Lavagna
Rodrigo de Rato en Néstor Kirchner, al fondo, el entonces ministro de Economía, Roberto Lavagna

Ataque sexual

Salvo el de Köhler, esos nombres se asociaron, antes, durante o después de su paso por el Fondo, a casos escandalosos. El más notorio, porque ocurrió durante su gestión, fue el de Strauss-Kahn, que debió renunciar por las denuncias de violación de Nafissatou Diall, una mucama de un hotel de Nueva York. El francés era considerado el casi seguro próximo presidente de Francia, y hay hasta quienes sospechan maniobras del entonces presidente de ese país, Nicolás Sarkozy. El renunciante Strauss-Kahn alcanzó años después, en 2012, un arreglo económico con su acusadora y se dedicó a actividades de asesoría e inversión que le ganaron un lugar en los “Pandora Papers”.

De a ratos me enriquezco

Lo del español Rodrigo de Rato no fue mejor. No ocurrió durante su gestión en el Fondo, sino antes, aunque se conoció después: en 2018 fue condenado por las cortes de su país a 4 años de prisión por apropiación indebida de fondos durante su gestión en Bankia, una entidad privada, a través de las “tarjetas black”, gracias a las cuales él y su sucesor, Miguel Blesa, que se quitó la vida, se repartieron 12,5 millones de euros no declarados a la entidad ni al fisco español.

Negligencia costosa

Christine Lagarde estuvo más de 8 años al frente del FMI y durante su gestión sobrevivió una acusación: en 2016, siento ya directora, la justicia francesa la acusó de “negligencia” por su rol como superministra de Economía, Finanzas, Industria y Empleo del gobierno de Sarkozy.

En ese cargo, Lagarde había aprobado una indemnización pública de 403 millones de euros a Bernard Tapie, polémico ex dueño de Adidas, expresidente del Olympique de Marsella y amigo de Sarkozy, a raíz de un conflicto con el Credit Lyonnais, un banco con participación estatal. El tribunal francés, sin embargo, eximió a Lagarde de cualquier acusación penal y los accionistas del FMI le ratificaron su confianza (en 2017 la Corte de Casación de Francia obligó a Tapie a devolver los 403 millones de euros). Y en 2018 Lagarde fue decisiva en la concesión del megacrédito de USD 57.000 millones a la Argentina, del que el país llegó a recibir unos USD 45.000 millones.

Macri y Lagarde estrechan las manos en una reunión del G20. La francesa fue decisiva en el otorgamiento del megacrédito de 2018
Macri y Lagarde estrechan las manos en una reunión del G20. La francesa fue decisiva en el otorgamiento del megacrédito de 2018

Así se llega a Georgieva, hoy en la picota por el affaire de 2018, cuando –según una investigación privada contratada por el propio Banco Mundial– fue la factótum de una manipulación de datos para favorecer a China, cuyo gobierno el Banco quería tener buenito para cerrar un arreglo multilateral de capitalización de la entidad.

Georgieva niega los cargos, pero los señalamientos de la investigación son demasiado precisos e involucran demasiados testimonios: desde una nota de agradecimiento a uno de los funcionarios que contribuyó a cocinar los datos y una visita en su casa (algo que nunca había hecho y nunca repitió) el día previo a la publicación del informe.

Por cierto, las acusaciones resuenan más en medio de la confrontación estratégica entre EEUU y China, potencia a la cual supuestamente favoreció Georgieva. Así, por ejemplo, economistas como Joseph Stiglitz (el mentor académico de Martín Guzmán) y Jeffrey Sachs, denuncian una “caza de brujas” contra la todavía titular del Fondo.

Georgieva, en una foto oficial del FMI, que hoy refleja su soledad FMI
Georgieva, en una foto oficial del FMI, que hoy refleja su soledad FMI

En horas de la tarde del viernes Italia, el Reino Unido y Alemania habrían acordado sostener a la economista búlgara, por temor a que en caso dejarla caer EEUU reclame terminar con la tradición de “un europeo en el Fondo, un norteamericano en el Banco Mundial” y quiera también hacerse de esa poltrona. El sàbado por la noche, en tanto, el directorio tomó la sorprendente decisión de volverse a reunir este domingo y entrevistar tanto a Georgieva como a los profesionales de WilmerHale que elaboraron el informe acusador contra ella, en una aparente señal de que quieren finiquitar la cuestión, sea para ratificarla o para cesarla en el cargo, antes del inicio de la Asamblea Anual que se inicia este lunes.

El respaldo de los grandes países europeos ocurre incluso en medio de una nueva acusación, ventilada por la agencia Bloomberg, de que en julio pasado Georgieva “suavizó” críticas a la política ambiental de Brasil luego de una reunión con Afonso Bevilaqua, el representante brasileño en el directorio del FMI. Bevilaqua es, además, miembro del “comité de ética” que debe decidir sobre la situación de la directora-gerente.

Aún en el caso de que Georgieva fuera de verdad inocente de las acusaciones que pesan sobre ella, semejante enredo no hará más que minar la credibilidad del FMI y el Banco Mundial. Exactamente lo que ambas instituciones exigen de las políticas económicas de los países que recurren a ellas.

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