Por qué China podría desplazar este año a Brasil como principal socio comercial de la Argentina

Fue el país donde empezó la pandemia, el primero en salir de la cuarentena y es hoy el más activo comprador mundial. Aparece como una oportunidad para la producción nacional, aunque con fuerte carga geopolítica

El embajador chino en la Argentina, Zou Xiaoli, en Olivos con el presidente Alberto Fernández (Reuters)
El embajador chino en la Argentina, Zou Xiaoli, en Olivos con el presidente Alberto Fernández (Reuters)

El 2020 quedará marcado como el de la pandemia de la COVID-19, los grandes confinamientos y un shock recesivo como no se conocía desde la crisis de 1929. También se insinúa como el año en que el país donde se originó el virus, China, pase a ser el principal socio comercial de la Argentina, desplazando de ese lugar a Brasil.

De hecho, China, el país cuya actividad comenzó más temprano a recuperarse será, según las últimas proyecciones del FMI, el único país de peso cuyo PBI aumentará en 2020: 1,2%. Habiendo concentrado el impacto recesivo en el primer trimestre y cesado el confinamiento el 11 de abril, ya en el segundo trimestre mostraría cifras positivas.

En abril, la Argentina exportó a China por USD 509 millones, casi 51% por sobre el mismo mes de 2019, y le compró por USD 411 millones (- 40,1%), obteniendo un superávit bilateral de USD 98 millones. Ese mismo mes, la Argentina exportó a Brasil por USD 539 millones, apenas por sobre las ventas a China, que con su actual impulso probablemente ya en mayo haya sido el principal cliente comercial argentino.

<b>En abril, la Argentina exportó a China por USD 509 millones, casi 51% por sobre el mismo mes de 2019, y le compró por USD 411 millones (40,1% menos), obteniendo un superávit bilateral de USD 98 millones</b>

En abril, China importó un total de 705.000 toneladas de carne (de todo tipo: vacuna, aviar, porcina y ovina), el segundo registro más alto de la historia, precisa un reciente informe de los economistas Juan Manuel Garzón y Nicolás Torre, del Ieral de la Fundación Mediterránea.

Para la carne vacuna, sector en el que la Argentina es más competitiva, las compras fueron de 165.000 toneladas y la proyección anual apunta a 2,1 millones de toneladas. De mantener su participación histórica, del 23%, hacia fin de año la Argentina colocaría allí 480.000 toneladas, un volumen importantísimo. El principal abastecedor es Brasil (37%), y otros son Australia, Nueva Zelanda y Uruguay.

Proveedores en problemas

Pero esos proveedores están teniendo problemas a raíz del virus. “La pandemia comienza a hacer mella en la producción de carne vacuna en Brasil”, precisó en su última edición la publicación especializada FaxCarne, con sede en Uruguay, y señaló tres ejemplos al respecto:

- Un Tribunal hizo cerrar una planta de JBS tras determinar que 60% de los casos de Covid-19 en Rondonia son empleados de la firma.

- Marfrig (el otro gigante cárnico brasileño) tenía 25 casos confirmados en la región de Cuiabá; una planta gigante, de 3.000 empleados.

- En Araguaina, la ciudad de Tocantins con mayor número de casos, se detectaron 55 en la planta frigorífica de Minerva.

En tanto, recordó a Infobae el experto en comercio internacional Marcelo Elizondo, China empezó a deslistar proveedores australianos de carne y granos. Aquí la razón fue geopolítica, pero vinculada a la pandemia: el enojo chino porque Australia (junto a EEUU, Gran Bretaña y otros países) pidió una investigación internacional sobre el origen del virus.

FaxCarne consigna también un informe de Rabobank que analiza las tendencias de producción, comercialización y consumo de carne según el cual China ya es un demandante sostenido y junto a la Unión Europea “estarían dejando atrás rápidamente la moderación actual de su consumo”, mientras otros aún luchan contra la pandemia.

<b>China ya es un demandante sostenido y junto a la Unión Europea “estarían dejando atrás rápidamente la moderación actual de su consumo (FaxCarne)</b>

Otro factor que podría favorecer las ventas de carne a China es la reciente detección de un brote de aftosa en Qingdao, del que informó la Organización Internacional de Epizootias (suerte de OMS del mundo animal), aunque no está claro el alcance en términos de rodeo afectado ni cuál sería la respuesta del gobierno chino. En 2019, otra epizootia devastó los stocks de cerdo e impulsó un fuerte aumento de las importaciones chinas de carne porcina.

El informe de Rabobank citado por FaxCarne. En el tercer trimestre, sólo China y la UE serían los únicos que habrían normalizado tanto producción, comercialización y consumo de carne
El informe de Rabobank citado por FaxCarne. En el tercer trimestre, sólo China y la UE serían los únicos que habrían normalizado tanto producción, comercialización y consumo de carne

Por cierto, la proyección comercial de China abarca a más países de América Latina. Un informe del Intal, el Instituto para la Integración de América Latina, que forma parte del BID, destacó que las compras chinas de abril, excluyendo las de hidrocarburos, cuyo valor sufrió por el colapso del precio del petróleo, aumentaron en diez países de la región, impulsadas por carnes y minerales metalíferos.

En el caso argentino, además de las compras de carne, “el repunte de la demanda china es una esperanza para la recuperación del precio de la soja”, dijo Horacio Busanello. “Las últimas compras de empresas estatales chinas como Cofco y Sinograin entonaron el CBOT (mercado de Chicago) y la soja mostró una pequeña mejoría superando los 315 dólares x tonelada”, comentó a Infobae el ex CEO del grupo Los Grobo, consultor internacional y autor del libro “China, el gran desafío”.

“Si esto se mantiene son buenas noticias para un país escaso de divisas como La Argentina. Cada 10 dólares de aumento del precio de la oleaginosa significan 500 millones de dólares adicionales en la balanza comercial”, destacó Busanello.

Argentina podría exportar otros productos, pero hay que hacer un mayor trabajo de acercamiento y promoción; la gran oportunidad está en la utilización de plataformas digitales como Alibaba, que facilitan la llegada al consumidor, usuarios y/o comercios minoristas”, recomendó Busanello. Es clave, concluyó, facilitar la logística de los productos argentinos y “no pensar en China como un todo, sino en geografías como Shanghái o Beijing, que tienen más de 20 millones de habitantes cada una”.

<b>Cada 10 dólares de aumento del precio de la oleaginosa significan 500 millones de dólares adicionales en la balanza comercial (Horacio Busanello) </b>

En tanto, un informe de la Cámara de Exportadores de la República Argentina destacó no sólo el avance de las exportaciones a China, sino también el retroceso del intercambio con Brasil, que en abril cayó 44,7% interanual, el mayor retroceso desde febrero de 2009, según datos del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil.

Un cable de Telam informó, además, de una reciente reunión virtual entre el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Argentina, Luis Basterra, y el embajador Zou Xiaoli, sobre posibilidades de mayores ventas argentinas de derivados de porcinos y frutos rojos.

Según el despacho de la agencia oficial, Basterra destacó que “el trabajo conjunto permitió, por primera vez, exportar limones, arvejas y carne ovina a China”, informó que la aduana china declaró áreas libres de mosca de los frutos a la Patagonia y a ciertas regiones de Mendoza y adelantó que el Senasa (Servicio de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) enviará a Beijing una nota para intentar avanzar en un protocolo conjunto para la venta de otros productos.

En abril se produjo la primera exportación de carne ovina a China, tras un proceso de inspecciones técnicas iniciado en 2018, a raíz de acuerdos del gobierno de Mauricio Macri con Beijing. “Somos la primera planta ovina habilitada para exportar a China; nos llevó dos años, pero lo logramos”, dijo a Infobae Eduardo Núñez, presidente del frigorífico santacruceño Montecarlo, que hizo un primer envío de 300 toneladas y pretende aumentarlo en 2021, en la próxima “zafra” ovina.

El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Basterra, adelantó que el Senasa enviará a China una nota sobre el interés argentino de avanzar en un protocolo conjunto para la venta de otros productos
El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Basterra, adelantó que el Senasa enviará a China una nota sobre el interés argentino de avanzar en un protocolo conjunto para la venta de otros productos

Eso sí, reconoció Núñez, el mercado chino es volátil: en el último año los precios bajaron entre 40 y 50%. China goza ahora de la condición de casi único comprador en un mercado mundial deprimido. Algo similar a lo que sucede con las colocaciones de carne vacuna (cuyo valor total es más que compensado por el fuerte aumento del volumen), pescados y mariscos. Otras dos plantas ovinas de Santa Cruz transitan el camino de habilitación que Montecarlo inició en 2018: Estancias de Patagonia y Faimali, ambas de Río Gallegos.

El potencial de crecimiento es inmenso. Un estudio del Instituto de Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI), de la Bolsa de Cereales, precisó, por ejemplo, que de las compras agroindustriales del gigante asiático (en promedio, unos USD 140.000 millones de dólares al año), más de 25% son proteínas de origen animal (carne y lácteos) en los que la Argentina participa con apenas 4%, contra 13% de EEUU y 21% de Brasil.

Pero intercambiar más con China no es sólo una cuestión comercial. Japón acaba de crear un subsidio (de USD 220 millones) para alentar a las firmas japonesas a sustituir proveedores chinos por otros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático e India reafirmó que se opone a que el proyecto chino de “Nueva Ruta de la Seda” pase por Pakistán, debido a una disputa con Cachemira.

<b>Intercambiar más con China no es sólo una cuestión comercial. La geopolítica está jugando fuerte </b>

“El mundo está más agitado. Trump (Donald, presidente de EEUU), Boris Johnson (primer ministro británico, Merkel (Angela, canciller alemana) e incluso Macrón (Emmanuel, presidente de Francia) han dicho cosas fuertes contra China. La geopolítica está jugando fuerte y es posible que mueva el escenario de proveedores y clientes en el mundo. De ahí pueden aparecer oportunidades para la Argentina, pero también presiones. Mi impresión es que nadie te va a impedir que le vendas a China, pero en obras de infraestructura, inteligencia o propiedad intelectual va a haber más problemas”, explicó Elizondo.

Actualmente, el principal proyecto de infraestructura china en la Argentina es la construcción de las “represas patagónicas” en Santa Cruz por parte de una UTE que encabeza “China Gezhouba Group Company” (CGGC) e integran, como socios locales Hidrocuyo y Electroingeniería, está última de notable crecimiento durante los gobiernos kirchneristas. Gezhouba tiene su sede en la capital de la provincia china de Hubei, Wuhan, donde se produjo el primer brote de coronavirus.

“Lo más importante que le vendemos a China son granos y carne. Podría haber oportunidad en términos de minerales y frutas, que se venden en poco volumen ahora. El mayor potencial sigue siendo alimentos. Pero lo más importante es el análisis macro: hay problemas geopolíticos y una vez que se calme la pandemia puede que eso se exacerbe”, concluyó Elizondo.

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