
“Involucramiento, pero no programa con el FMI”. En esas condiciones, le dijeron a Infobae desde el entorno del ministro de Economía, Martín Guzmán, presentará la Argentina su oferta a los bancos, fondos de inversión y tenedores particulares de los poco más de USD 100.000 millones en bonos bajo ley extranjera que se propone restructurar.
La oferta, según el cronograma difundido a fines de enero por Economía, debería ser presentada en la segunda semana de marzo, para que en esa semana y la siguiente se realicen las distintas presentaciones del road-show en el que los funcionarios argentinos –encabezados por el propio Guzmán- buscarán convencer a una suficiente masa de acreedores de la conveniencia de aceptar el convite oficial.
Los tiempos son estrechos, ya que –siempre según el programa oficial- en la cuarta semana de marzo se difundirán los resultados y se sabrá, finalmente, si la propuesta logra los mínimos de adhesión necesarios para cambiar las condiciones de pago (capital, intereses, plazos) según lo que establecen las Cláusulas de Acción Colectiva (CACs) de los diferentes tipos de bonos a restructurar. Esto es, se sabrá si la Argentina logra una restructuración “amigable” de la deuda.
El lunes, en Washington, Guzmán y el representante argentino en el directorio del FMI, Sergio Chodos, tuvieron reuniones maratónicas con el staff del organismo asignado al seguimiento del caso argentino, encabezado por la norteamericana Julie Kozack y el venezolano Luis Cubeddu.
Las reuniones insumieron nada menos que 6 horas y en algunos tramos Kozack y Cubeddu convocaron a varios especialistas del Fondo que participarán en la próxima misión de revisión (o “de artículo 4”) a Buenos Aires.
Lo que allí quedó claro es que el envío de la misión “de revisión” del FMI, cuya fecha exacta se conocerá en los próximos días, a lo que debe seguir la elaboración del informe (conocido en la jerga del organismo como “Staff Report”) y su posterior tratamiento y aprobación en el directorio llevará en el mejor de los casos tres o cuatro semanas, por lo que Economía se dispone a realizar su oferta a los bonistas sin tener sobre la mesa un acuerdo o programa, pero exhibiendo sí una relación armoniosa y colaborativa con el Fondo.
Juntos a la par
Las reuniones de Guzmán con Georgieva (en Washington, antes de asumir como ministro; en Roma, en el marco de un coloquio convocado por el Papa Francisco, y en Riad, en el marco de la reunión de ministros de Finanzas del G20), la visita de Kozack y Cubeddu a Buenos Aires seguida del comunicado en el que el FMI afirmó –suscribiendo la posición del gobierno- que la deuda argentina “no es sustentable” y que los acreedores deben hacer una “contribución apreciable” al respecto, más las sonrisas y declaraciones del ministro y la titular del FMI el fin de semana en Arabia, donde acordaron la misión de revisión como paso previo a la elaboración de un nuevo “programa”, más la nueva visita de Guzmán al Fondo y el pronto anuncio de la misión “de artículo 4”, le sirven a Economía para mostrarle a los acreedores privados que tiene al Fondo de su lado.
A su vez, llegar a esa instancia sin acuerdo le sirve al organismo para no comprometerse en una oferta que aún no conoce y que, en cualquier caso, corre el riesgo de ser rechazada.

El ambiente de hiper-secretismo en el que trabaja Guzmán dificulta las precisiones acerca de cuál fue exactamente su agenda de ayer en Nueva York. El ministerio de Economía no brindó información al respecto. Pese a ello, pudo saberse que Guzmán no abandonará Nueva York sin haberse entrevistado con los cinco grandes fondos de inversión que tallan fuerte en la renegociación de la deuda: Templeton, Ashmore, Fidelity, BlackRock y Pimco. El planteo esgrimido por Guzmán en esas reuniones tuvo cierta dureza, bajo el amparo que considera haber logrado con el “escudo” brindado por el FMI.
Otro de los cara-a-cara que el ministro pretendía era con su mentor académico en la Universidad de Columbia, el premio Nobel de Economía 2001 Joseph Stiglitz, además de otras reuniones “estratégicas”.
Ese carácter lo tendría, por cierto, la contratación del “agente de información”, paso que según Economía debía completarse en la segunda semana de febrero, pero aún no se cumplió. Del mismo modo, esta semana también vence el plazo que se había dado la cartera de Guzmán para firmar la carta de contratación de los agentes de distribución o asesores financiero y debe iniciarse el período de 10 días de reuniones con tenedores de bonos para interiorizarlos del “análisis de sostenibilidad” oficial sobre la deuda argentina.
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