El Directorio del BCRA se reunió de emergencia luego de conocer el resutado irreversible de las elecciones y resolvió agudizar el control de cambios (Nicolás Stulberg)
El Directorio del BCRA se reunió de emergencia luego de conocer el resutado irreversible de las elecciones y resolvió agudizar el control de cambios (Nicolás Stulberg)

La semana financiera terminó con máxima tensión, con singular escalada de todos los tipos de cambios: al público hasta el límite de USD 10.000 por mes; el mayorista, donde operan las empresas vinculadas con el comercio exterior y compromisos financieros; y los denominados “dólar fuga”: Bolsa y Contado Con Liquidación, porque todos anticipaban la agudización de los controles, para comenzar a proteger las reservas.

Un anticipo de esa medida, confirmada a última hora de anoche la había dado la autoridad monetaria en el post cierre de los mercados el último viernes, cuando anunció que las reservas brutas habían caído en USD 1.755 millones, de los cuales casi la mitad se justificó desde la entidad en “el adelantamiento de dólares físicos a las diferentes entidades bancarias para que, en caso que los clientes los requieran, las sucursales cuenten con billetes disponibles” a partir de hoy, en particular en las filiales del interior del país.

Pero, la verdad que ya no se podía ocultar es que las reservas brutas estimadas en USD 43.503 millones no eran tales cuando el mercado comenzó a descontar cuánto de ese monto eran de libre disponibilidad para seguir vendiendo en subastas diarias. De ahí que frente al resultado electoral y el pedido del presidente electo de proteger las reservas se dispuso restringir el control de cambios a USD 200 de venta por mes a clientes de bancos.

En el límite para pagar vencimientos de deuda

Las preocupaciones del mercado eran conocidas por el Central, pero al parecer las autoridades optaron por esperar hasta el último momento, con la esperanza que un resultado favorable en las elecciones de ayer, que abriera las posibilidades de una segunda vuelta podría estabilizar el mercado de cambios y allanar el camino para que el Fondo Monetario destrabara el sexto desembolso de USD 5.400 millones, previsto originalmente para multas de septiembre.

Pero al no ocurrir “el milagro” tras el resultado singularmente adverso de las PASO, el directorio del BCRA decidió extremar el control de cambios porque corría el riesgo de que el default selectivo que por ahorra involucra a las deudas de corto plazo se extendiera al total, porque las reservas de libre disponibilidad habían caído a menos de USD 6.000 millones, un monto extremadamente justo para poder honrar los vencimientos de deuda en moneda extranjera con el sector privado hasta diciembre próximo, y entregar la caja en cero.

Es que a los USD 43.503 millones de reservas brutas al cierre del último día, hay que deducirle el swap con China, que sólo es utilizable para el pago de importaciones de ese origen; también el swap del Banco de Pagos Internacionales y los encajes en dólares, que corresponden a depósitos netos de préstamos del sector privado. Así se llega a un nivel de reservas netas de USD 13.242 millones.

Pero ocurre que de ese remanente sólo una pequeña porción es de libre disponibilidad, porque USD 3.368 millones corresponde al remanente de los giros del FMI sólo utilizables para el pago de vencimientos de deuda pública; y USD 2.971 millones al valor de las tenencias de oro, que no son de inmediata liquidación.

De ahí resulta un valor real dispobible de apenas USD 5.903 millones que cubren con extrema justeza vencimientos de unos USD 2.600 millones, neto de los USD 2.971 millones que se podían pagar con el préstamo del FMI, y dejar apenas USD 3.300 millones para regular el mercado, equivalente a menos de 15 días de operaciones, al ritmo del viernes último.

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