(Adrián Escandar)
(Adrián Escandar)

El ciclo dramático de negociaciones durante la semana pasada por la crisis de Carrefour refleja una realidad que parece cada vez más solida en el sector dependiente del consumo. Un estudio privado nota que a pesar del crecimiento económico del año pasado, el consumo masivo siguió cayendo.

Si bien durante 2016 el retroceso del consumo masivo en 4% registrado por Kantar WordPanel hacía caso a una tendencia general (la actividad económica cayó un 1,8%), en 2017 el sector no acompañó al crecimiento de 2,9% en la actividad. En promedio durante todo el año pasado, el consumo masivo acumuló una caída del 1%, con lo cual en los últimos dos años hubo una caída del 5%.

Sin embargo, al abrir un poco más la definición de consumo para incluir la compra de bienes durables y servicios, el consumo privado total entre los últimos dos años creció un 2,5%, explica un informe de Ecolatina. Es decir, el consumidor, frente a cambios en opciones de ahorro, tarifas, y los precios en bienes de la industria electrónica y automotriz, comenzó a cambiar como consume.

El cambio de actitud se refleja en los datos de ventas en supermercados y centros de compra. De acuerdo a datos del Indec para enero de este año, las ventas en cadenas de supermercados en todo el país cayeron un 3,1% en términos reales, a un valor nominal de 30.809 millones de pesos.

Según lo estimado por Kantar WordPanel, mientras que los mayoristas registraron un alza cercana a 25% en cantidades a lo largo de la gestión Cambiemos, los supermercados e hipermercados redujeron sus ventas en 12%, con la caída correspondiente en facturación.

Cabe destacar que durante el año pasado el salario real de los empleados formales avanzó 3,5% interanualmente, aunque aún enfrenta una perdida neta desde que comenzó el mandato de Cambiemos, otro factor que determinaría que el consumo no logra recuperarse a niveles anteriores.

La consultora Ecolatina apunta al aumento acumulado de las tarifas (entre diciembre de 2015 y marzo de 2018, la inflación de Precios Regulados para el Gran Buenos Aires fue casi tres veces la del Nivel General, 226% y 88%, respectivamente según el IPC Ecolatina), creando una merma importante al ingreso disponible para el consumo.

Otros destinos para el ingreso

Uno de los principales rubros que se distinguen como contribuyentes a la falta de potencia del consumo es la mayor oferta de posibilidades de ahorro e inversión, particularmente las modalidades que ajustan por inflación. Por ejemplo, el boom de créditos UVA llevó a los préstamos hipotecarios a crecer un 60% en términos reales entre diciembre 2015 y marzo 2018.

En otro orden, aparece la compra de bienes durables. Ejemplo de esto incluye el patentamiento de autos livianos y motos (aumentaron un 35% y 45% desde 2015, respectivamente), y el aumento en ventas de electrónicos después de sacar los aranceles (las ventas de computadoras crecieron un 47% este enero respecto del anterior).

Otro factor que 'absorbe' el ingreso que antes hubiera ido dirigido al consumo es el turismo. La salida bruta de divisas por turistas argentinos viajando al exterior pasó de USD 8.200 millones en 2015 a USD 10.600 millones en 2017 (+30%), y ya este año durante los primeros dos meses del año, el déficit por turismo y consumos en el exterior totalizó USD 2.369 millones, un 9,5% más que en el período enero-febrero del año pasado.

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