Un artículo aparecido el 2 de noviembre en la revista The Economist planteaba en estos términos el boom de las monedas virtuales: "Puede haber buenas razones para comprar Bitcoin, pero actualmente el único motivo es la especulación, pensar que hay otros que comprarán más caros que uno". Ese día el precio de la criptomoneda más famosa superaba los USD 7.000. El cierre del año, sólo dos meses después, fue a USD 13.400, casi el doble.

Un reconocido economista como Kenneth Roggoff, por su parte, planteaba en el diario inglés The Guardian los motivos por lo que la "burbuja" Bitcoin no debería tardar mucho en explotar. El motivo básico mencionado pasa por la creciente regulación de los gobiernos por controlar un producto cuya emisión está totalmente descentralizada y con total anonimato respecto a quiénes son los tenedores. Ese artículo apareció a principios de octubre cuando el precio de moneda virtual era de "sólo" 4.200 dólares.

Si bien el Bitcoin existe desde 2010, el gran salto del precio se produjo en 2017: empezó en USD 1.000 y llegó a rozar los USD 20.000 para finalizar el año finalmente con un incremento superior a 1.200%, una marca insuperable para cualquier otro activo financiero.

Todos los pronósticos que profusamente se conocieron sobre un inminente estallido de la ola especulativa montada a través del Bitcoin y otras criptomonedas quedaron eclipsados por el espectacular salto de los precios. Pero eso no significa que estén equivados. Si se trata de una gigantesca burbuja, podría explotar más adelante. Quienes opinan de esta manera creen que el valor de estas criptomonedas tenderá a cero. Incluso se han escrito gran cantidad de informes comparando esta suba espectacular con otros procesos especulativos. Uno de los más recientes fue el de las "puntocom" en el año 2000, que hizo desaparecer a una gran cantidad de empresas que se asomaban a Internet y las nuevas tendencias de la tecnología. Mucho más atrás se menciona la crisis de los tulipanes, la primera gran burbuja que recuerda la historia del capitalismo, allá a fines del siglo XVIII.

Pero del otro lado están quienes piensan que la revolución de las monedas alternativas recién empieza y creen que no hay techo para la suba del precio. Desde ese punto de vista, cualquier ajuste a la baja del precio como el que ocurrió en los últimos diez días representa una oportunidad de compra. La inexistencia de un banco central emitiendo moneda de manera indiscriminada y el control absoluto sobre la emisión que tendrá lugar hasta el año 2140 en el caso del Bitcoin le da un atractivo especial al producto.

Pero también hay temores por la posible intervención de los distintos gobierno alrededor del mundo. La caída que sucedió en la última semana del 2017, por ejemplo, estuvo relacionada con nuevas regulaciones y restricciones impuestas por el gobierno de Corea del Sur. Y es posible que a lo largo de 2018 otros gobiernos sigan por el mismo camino. El temor es que las monedas virtuales sean utilizadas para operaciones de evasión y lavado de dinero, ya que no utilizan los canales bancarios habituales, que sí están al alcance los reguladores.

La incógnita sigue siendo si se trata o no de una gran burbuja, o una suerte de estafa, que sólo se sostiene porque aparece otro comprador dispuesto a pagar más. El detalle en este caso es que no hay nada en el activo que justifique ese salto del precio, sino exclusivamente la curiosidad que despierta entre un grupo de inversores, atraídos por rápidas ganancias.

Los esquemas de estafas piramidales, conocidas como "Fonzi", justamente requieren de algunas de esas características, que son básicamente cuatro: promesa de altos beneficios a corto plazo, obtención de beneficios financieros que no están bien documentados, dirigido a un público con poco conocimiento financiero y que se relacionan con un único promotor. Las tres primeras condiciones están presentes en el caso del furor Bitcoin, pero no así la última, ya que no hay una "empresa" visible que maneje el negocio o que controle la emisión de las criptomonedas.

Hace pocos días el banco de inversión Morgan Stanley realizó un exhaustivo informe relacionado al Bitcoin y en general al fenómeno de las criptomonedas, de donde pueden extraerse varias conclusiones. Éstas son algunas de ellas:

. Actualmente existen 16,7 millones de Bitcoins, el 80% que el sistema tiene previsto emitir. Se llegará a un total de 21 millones. El 99% hasta el 2040 y el 1% restante a lo largo de los 100 años posteriores.

. En 2016 había 11 fondos de inversión dedicados a criptomonedas, el año pasado ya la cifra había subido a 84. El volumen bajo administración de estos fondos llega a USD 2.000 millones.

. El 62% del volumen total de las criptomonedas está representado por Bitcoin.

. El volumen de operaciones diarias con Bitcoin tuvo un crecimiento exponencial el año pasado, con un salto desde 500 millones a 4.500 millones de dólares.

. El costo de operar con Bitcoin aumentó sensiblemente desde USD 5 hasta 20 en un año. Una operación bancaria tradicional tiene un costo de entre 0,25% a 3% del monto.

. Uno de los mayores problemas que tienen hoy las criptomonedas es su bajo nivel de aceptación en los sitios más importantes de e-commerce. De los 500 que registran mayor volumen, sólo 3 permiten comprar con criptomonedas.

. Se registraron varios casos de "hackeos" a sitios que se encargan de custodiar las Bitcoin. El más reciente fue en diciembre último, por USD 63 millones (NiceHash).

El informe de Morgan Stanley realiza una serie de preguntas para entender un poco más de qué se trata el universo de criptomonedas:

-¿Puede el Bitcoin ser valuado como una moneda tradicional?

-No, porque no hay una tasa de interés asociada con mantener este activo por un determinado período de tiempo.

-¿Puede ser considerado entonces como una suerte de "oro digital"?

-Podría ser. Sin embargo no tiene un valor intrínseco, que surge de su utilización para la fabricación de joyas o electrónicos. Sin embargo, muchos inversores lo equiparan con la tenencia de una moneda preciosa.

-¿Es una red de pagos virtual?

-Sí, aunque por el momento resulta difícil de escalar y tampoco se cobra una comisión por transacción. Se estima que las compras diarias en el mundo utilizando Bitcoin suman unos USD 300 millones, contra USD 17.000 millones de VISA.

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