(Adrián Escandar)
(Adrián Escandar)

Alfonso Prat-Gay lo dijo con todas las letras esta semana al disertar en la Embajada de España: "No es lo mismo la elección con o sin Cristina". El ex ministro de Hacienda sabe de lo que habla. Es uno de los hombres más buscados por los inversores que quieren saber cómo está la economía argentina y sobre todo hacia dónde va. Como muchos otros que reciben todo el tiempo analistas y fondos internacionales que quieren seguir más de cerca el proceso que atraviesa el país, escuchan la pregunta en forma recurrente: ¿cuáles son las chances electorales de la ex Presidenta en octubre?

Lo que en verdad quieren saber es qué probabilidades hay de que la Argentina vuelva al pasado. Pero también si el Gobierno tendrá margen de maniobra para avanzar en las reformas necesarias que saquen a la Argentina del estancamiento. Y en particular cuáles son las chances de reducir el déficit fiscal el año que viene, ante el inevitable recorte del gasto que se deberá encarar.

Una encuesta que recibieron influyentes empresarios en la última semana generó alarma en la última semana. Y fue uno de los temas de conversación obligados en algunas reuniones, como la multitudinaria que organizó la Fundación Libertad en Parque Norte el último jueves. Según el sondeo realizado por Management & Fit en la segunda quincena de abril, Cristina Kirchner subió más de tres puntos en intención de voto en la provincia de Buenos Aires. Y en el conurbano bonaerense ya roza al 40%. Con estos niveles, no hay ningún otro candidato que se le acerque en intención de voto, con lo que tranquilamente podría ganar en las elecciones de octubre.

La frase de Cristina antes de partir a Europa relacionada con las elecciones ("me excluyo", dijo varias veces) llevó cierto alivio pero no terminó de convencer a nadie, ni en los círculos políticos ni en los empresarios. "Hasta que no estén cerradas las listas a fines de junio no se le puede creer", señalaba escéptico el presidente de una compañía local durante esa cena.

Grandes fondos de inversión de primera línea como Templeton y Pimco también vienen aumentando su apuesta por bonos argentinos en los útlimos meses. Pero se trata de un respaldo condicionado, especialmente a las próximas novedades legislativas. Ni hablar las famosas inversiones de largo plazo, que están a la espera tanto de mejoras estructurales (como una menor presión impositiva) como de una consolidación del mapa político.

Mariel Fornoni, directora de Management and Fit, igual buscó relativizar en diálogo con Infobae los resultados de su sondeo, que no tuvo difusión pública: "No hay que apurarse a sacar conclusiones, porque está todo muy volátil y todavía no se sabe quiénes serán los candidatos. Pero sí puede inferirse que Cristina es una muy buena candidata para las legislativas, pero no así para competir por la presidencia". El motivo es que más de un 50% afirma que "nunca la votaría" incluso en la provincia de Buenos Aires. En el resto del país ese porcentaje de rechazo es aún mayor.

El Gobierno conoce este panorama a la perfección y tiene claro cuál es el territorio donde deberá dar la pelea electoral. El viernes hubo dos actos en el Conurbano en cuestión de horas que lo reflejan con toda claridad. Por la mañana, Mauricio Macri y María Eugenia Vidal inauguraron el primer tramo del Metrobus de La Matanza. Y al mediodía el ministro de Finanzas, Luis "Toto" Caputo y el titular del Banco Ciudad, Javier Ortíz Batalla, participaron de otro acto en Lomas de Zamora para entregar el primer crédito hipotecario a 30 años. Macri se reunió la semana pasada con los tres presidente de la banca pública en Olivos y allí dejó en claro que resulta fudamental para los planes del Gobierno darle mucho dinamismo al otorgamiento de la nueva línea hipotecaria.

El equipo económico cambió el discurso que venía manteniendo en las reuniones con inversores. En la primera parte del año, ésta era la frase recurrente: "Las elecciones no importan". Así buscaban transmitir que cualquiera fuera el resultado, no habría grandes cambios en la composición del Congreso. "Aún cuando tengamos una excelente elección no vamos a conseguir la mayoría, tendremos que seguir negociando", se cansaron de repetir Caputo y el ministro de Hacienda, Nicolas Dujovne. Pero del otro lado automáticamente recibían el mismo cuestionamiento por las chances electorales en la provincia de Buenos Aires.

Ahora el "relato" cambió. Y por bajada de línea de la Jefatura de Gabinete el mensaje suena todavía más extraño: "La economía no importa", explican. Marcos Peña busca transmitir que la lenta recuperación de la actividad no debería ser un tema preocupante por los inversores. "Las elecciones las vamos a ganar igual, gracias a la política". La mejora de la imagen presidencial entre el piso de febrero y abril parece darle la razón, ya que tuvo lugar aún cuando el consumo no termina de levantar cabeza. Sin embargo, las expectativas de la gente sobre el futuro de la economía vienen mejorando y podrían seguir subiendo si en los próximos meses baja la inflación. La política de confrontación con el kirchnerismo fue en ese sentido de lo más exitosa. Y las posibilidades de que la ex presidente finalmente se baje de la contienda electoral despierta dudas sobre cómo seguirá la campaña del oficialismo.

Mantener la "luna de miel" con los mercados es vital para Cambiemos. Es que el generoso fondeo internacional que reciben tanto el Gobierno nacional como las provincias resulta vital para sostener la política de "gradualismo", especialmente en el plano fiscal.

Si alguna noticia negativa hiciera peligrar esa llegada de dólares obligaría a llevar adelante un ajuste que se quiere evitar a toda costa. Ese "cisne negro" podría ser algún episodio internacional que corte el crédito para mercado emergentes. Pero es imposible de prevenir con políticas internas.

Una derrota legislativa en la provincia de Buenos Aires y mucho más si es a manos de Cristina es el otro gran evento que generaría inmediatamente un clima negativo en los mercados. Y como mínimo encarecería la búsqueda de nuevo financiamiento. Pero sobre este tema sí puede actuar el oficialismo, con medidas que impulsen la recuperación económica y apuntando todos los cañones en la provincia de Buenos Aires. El plan ya está en plena ejecución.