-¿Cómo ve la economía hoy?
– La veo con preocupación. Creo que el Gobierno tuvo éxitos iniciales resonantes: el primero fue la salida del cepo cambiario, el arreglo con los holdouts el segundo y después hay, para mi gusto, demasiadas idas y vueltas. No hay una buena coordinación porque los que están encargados no tienen el conocimiento que hay que tener del aparato de estado ni de economía. Vamos a tener un déficit muy alto este año a la luz de la forma en que se intentaron llevar a cabo los aumentos tarifarios que entraron en una zona de turbulencias por no haber sido adecuadamente explicados a la opinión pública.
-¿Creé que la estructura estatal tiene la suficiente solidez como para afrontar los desatinos que pueda tener un gobernante?
-Es un gabinete caracterizado por figuras exitosas en el sector privado pero no hay hombres de estado. Y eso, junto con el inicio del gobierno donde se evaluó que no era conveniente presentar la magnitud de la herencia recibida, lleva a muchos tiras y aflojes no sólo en lo económico sino también en lo político. Temo que está llegando un punto en que se empieza a erosionar en la sociedad el sustento inicial que tienen todos los gobiernos.
-¿Existió algún gobierno que haya destruido la información que debía entregarle al siguiente?
-Jamás. Yo era un joven economista y me tocó participar en lo que fue el pasaje de la información económica de finales de la dictadura a la democracia y te aseguro que había mucha más preocupación y mucho más cuidado en dejar las cosas bien presentables que ahora. También fui parte del gobierno de la alianza y estuve a cargo de la transición en Anses y esto nunca lo vi.
La peor de las herencias
-¿Qué es exactamente la herencia?
-Se heredan las bases de una economía chavista. Se heredaron terribles atrasos de tarifas sabiendo que no iban a funcionar y que el gobierno que heredaba todo esto iba a tener que dar aumentos; se heredó un desborde monetario que le ha costado un esfuerzo gigantesco al Banco Central y la cereza del postre fue la intervención del Banco Central en el mercado del dólar futuro que lo llevó a perder más del doble del patrimonio neto de la entidad (77.000 millones de pesos).
-¿Cuál es la justificación de que estando el dólar futuro en New York a casi $15 en la Argentina se vendiera a diez con ochenta?
-Ninguna. Yo creo que es un caso flagrante de mala praxis y no haber cumplido con los objetivos que tiene todo funcionario que interviene en cuestiones de mercado. Concretamente se espera que el funcionario intervenga con el tino del buen hombre de negocios que está administrando un capital ajeno. Fueron dejadas de lado normas internas del Banco Central que establecen cuáles son los requisitos para que intervenga en el mercado de futuros.
-¿Cómo se establecen los precios?
-El Banco Central no puede ser el único oferente (en este caso lo fue) y se tiene que hacer una intervención próxima a los precios que registra el mercado.
-¿Cuál es la razón por la que un funcionario puede tomar semejante decisión?
-Una de las características del equipo de gobierno de Cristina, sobre todo de la última parte, fue pensar que todo les estaba permitido y dejó de lado todas las normas profesionales para manejarse. Con los holdouts la forma de manejarse fue vergonzosa y no hubo el más mínimo esfuerzo intelectual por buscar una solución al problema. No escuchaban ni siquiera a la bancada del PJ, a senadores que tienen una gran experiencia política y que son hombres muy valiosos para la Argentina. Fue una cosa muy patológica.
– ¿Creé que la Argentina tuvo algún equipo de economistas que verdaderamente dieran buenos resultados para el país?
– Nosotros nos fuimos como pocos equipos económicos se retiran del Ministerio de Economía. Roberto Lavagna y todo ese equipo salió con la frente alta. He observado otras gestiones y creo que ha habido lamentablemente casos muy extremos. Ahí se ve la fuerza desproporcionada que tiene la gente en la argentina a diferencia de lo que ocurre en Francia. En la comunidad europea hay muchas cosas que ya están establecidas, entonces lo que puede hacer el funcionario es bastante limitado porque hay leyes supranacionales que le inhiben hacer tal cosa. Europa, digamos, es un poco más institucional.