Delfina Pignatiello, a corazón abierto: el quiebre emocional que derivó en su sanación, el arte como nueva pasión y la conexión eterna con la natación

A casi dos años de los Juegos Olímpicos de Tokio, su última vez en una pileta como atleta profesional, publicó “Diarios de Delfín”, el libro en el que hace un repaso de su carrera y deja un mensaje sobre el valor de superar los cambios que se presentan en la vida de una persona

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Cómo nació la idea de escribir un libro sobre su historia de vida

Todavía parece que fue ayer cuando miles de personas coreaban su nombre. Y no fue en algún torneo fuera del país. Fue acá, en Argentina. Hace poco menos de cinco años, un centro acuático para más de tres mil personas la vitoreó cuando tocó la pared y terminó en el segundo puesto de una de las pruebas en las que corría cuando era nadadora profesional.

Su imagen se convirtió en un ejemplo para otros jóvenes de su generación de la mano del impacto que generan las redes sociales. Esa era la vida que tenía Delfina Pignatiello hace no mucho tiempo. Hasta que la pandemia le puso una pausa a su carrera, la obligó a pensar en algo más que en la natación y eso generó un cambio profundo para su vida.

Lo que era un trauma se transformó en una oportunidad de explorar. Se cuestionó a ella misma. Y fue ahí cuando apareció una faceta que ya estaba, pero que todavía no había sido investigada. De cómo surgió ese proceso y de experiencias nunca antes reveladas se trata el libro que Delfi acaba de publicar. “Fue un trabajo de dos años, de escribirlo, de juntar todas las imágenes que fui sacando. Y eso habla mucho de mi crecimiento en la natación, evolución como persona, como atleta y cómo un sueño me llevó a otro”, le dijo la nadadora y hoy fotógrafa a Infobae.

“Diarios de Delfín” es una construcción narrativa que tiene cuentos, fábulas y poemas mezclados con fotografías que la tres veces campeona panamericana escribió para explicar sus emociones y sus vivencias de una etapa que la marcó para siempre. Se puede conseguir a través de su sitio personal www.delfipignatiello.com.ar

En una charla a corazón abierto, Pignatiello habló del colapso que le provocó no poder nadar en medio de la preparación para los Juegos Olímpicos de Tokio, de cómo aprendió a que su decisión era la única importante en su camino y dio detalles del por qué el título de su libro y la elección de una portada que la define porque está “siempre nadando”.

La tapa del nuevo libro de Delfina Pignatiello
La tapa del nuevo libro de Delfina Pignatiello

- Me gustaría que agarres el libro y que leas la parte de atrás, que un poco resume lo que fue para vos escribirlo

- Esto es para los fracasados del éxito que no cumplieron con el esquema, que desperdiciaron todo su talento en lo único que sabían hacer bien y lo tiraron por la borda. Quienes no triunfaron en el camino aclamado, forjado por expectativas ajenas de la sociedad. Para los insuficientes a los que siempre les falta uno para el peso y los que no saben conformarse nunca. Para los que cuando se fueron a dormir después de una victoria personal, el vacío los atacó y no los dejó conciliar el sueño. Y a los valientes que se animaron a dejar de escuchar esa exigencia para solo escucharse a sí mismos y ser fieles a sus corazones.

- Es profundo, muy profundo, pero también está muy conectado, creo, a un proceso que hiciste en este último tiempo. ¿Por qué salieron esas palabras? ¿Cómo surgieron?

- Yo creo que es una combinación de muchas cosas que me dijeron que alguna vez pensé sobre mí, que alguna vez me tocó hablarlas con otras personas, que coincidimos, que nos había pasado lo mismo y resonábamos en eso. Y como una especie de... Bueno, todos nos sentimos fracasados en el momento, así que una especie de grupo de personas que en algún momento enfrentamos el fracaso o que nos negaron algo, o nos dijeron que no podíamos llegar. Cada uno en su profesión, en su vida y en lo que haga. Así que un poco fui a hablar de esa parte de la vida de las personas.

- Quiero que después de esta introducción me cuentes un poco cómo se dio la idea del libro. ¿Por qué surgió? ¿Cómo lo empezaste a desarrollar?

- Me pasa que toda mi vida me gustó mucho escribir y leer, y yo sabía que en algún momento de mi vida iba a escribir algo y que lo iba a poder publicar. En un momento tuve un blog y escribía cada tanto, pero era medio colgada. Y en la cuarentena fue un momento muy introspectivo, más allá de que yo en la vida misma me la pasaba horas y horas sola con mi mente mientras entrenaba, porque en el agua no hablás con nadie y yo estaba cinco horas por día en el agua, pero estaba muy bien concentrada en entrenar, ¿viste? Y en la cuarentena como que estaba sola, pero sin el agua. Entonces eso a mí me hizo muy mal y muy bien al mismo tiempo, me hizo ponerme en un momento de un modo retrospectivo y a raíz de eso salen como unas ganas de escribir, de contar cosas que nunca había contado ni en notas ni entrevistas, ni en ningún lado, que son como relatos deportivos que están acá y quedaron. Y después, cuando ya entré un poco en el mundo artístico, empecé a sacar fotos, mi forma de escribir cambió, se volvió un poco más poética. Empecé a entender cómo se relacionaba el deporte con el arte, el agua con la fotografía y empecé a relacionar mundos y todo empezaba a tener sentido. Era como un rompecabezas que estaba empezando a armar y ahí es cuando entendí cómo podía contar mi historia. Hasta ese momento solo quería contarla, pero no sabía cómo. Y cuando ya pude unir la fotografía con mis relatos dije “claro, es ésta la manera”.

- ¿Qué orientación tiene el libro? Porque también hay fotografías, no sólo es un relato de puro texto

- Sí, tiene una forma bastante fácil dentro de todo de leer. De hecho, es algo que me vienen diciendo las personas que ya lo están leyendo. Los relatos son como cortos, son rápidos de leer. Se podría abrir así de la nada y leerlo, pero tiene un cierto sentido. Hay cierto pasaje, hay como una especie de camino del héroe que se le llama a eso de que arrancás con una parte de cuando sos más chico, vas creciendo, tiene ciertos obstáculos la persona y detalla cómo los va atravesando y, hacia el final, llega el desenlace, digamos. Sí, hay un cuento que atraviesa todo el libro, separado en cuatro capítulos, que es como una especie de fábula y está ahí enroscada a parte de mi historia, disfrazada en esa fábula que tiene algo de una diosa griega, algo de una sirena. A mí siempre me encantó el mundo de los dioses griegos y también lo metí ahí.

- Se da algo particular, porque empezás a pensar en esto de escribir un libro, de poder volcar toda tu experiencia en papel en un momento clave de tu carrera deportiva, que fue justamente la pandemia, cuando tu trayectoria deportiva estaba en un pico alto de rendimiento. O sea, recordamos lo que fue Buenos Aires 2018, las medallas doradas en Lima en los Juegos Panamericanos. Y estabas preparándote para tus primeros Juegos Olímpicos de mayores y llegó la pandemia. Y llegó, imagino, que un cambio en tu vida. O sea, fue algo que marcó tu vida. Fue un antes y un después.

- Total. Creo que le había pasado a todo el mundo en lo que hacía. Claro. Fue un cambio de paradigma para todos, como que la palabra reinventarse surgió mucho. No sé cómo habrá sido para las demás nadadoras del mundo. Yo sé que estuvieron paradas mucho menos tiempo, pero cinco meses paradas sin poder entrenar en medio de un camino hacia mi primer Juego Olímpico para mí fue un quiebre bastante grande, por lo menos en mi cabeza y en cómo veía las cosas, como que mi perspectiva de todo lo que hacía y de lo que quería hacer cambió muchísimo. Y me la pasé escribiendo, hacía mucho streaming, estuve haciendo mucho arte digital. Justo fue un momento en el que heredé una cámara familiar, empecé a sacar fotos. Entonces, todo estuvo muy conectado.

- Fue un proceso difícil para vos. ¿Te costó mucho atravesarlo? Imagino que habrás tocado puntos que no conocías y que te alegraron conocer, pero también algunos puntos oscuros, que es normal, porque es como que tuviste, digamos, una parálisis de tu vida, porque tu vida estaba dedicada al deporte y el deporte se paró. Entonces, eso habrá abierto muchos interrogantes, imagino. ¿Cómo te manejaste ante esa situación?

- Yo creo que se consolidaron dos cosas. Una a todo el cambio con la pandemia y un montón de cuestionamientos. Toda la exposición que estaba teniendo, cuando obviamente era muy chica, no sabía todavía cómo reaccionar ante ello y las presiones, etcétera, etcétera. Y a que yo estaba teniendo 20 años, tipo que estaba entrando una etapa de cuestionamiento personal que cualquier persona atraviesa normalmente. Se colapsaron las dos en cinco meses encerrada. Entonces, sí, hubo un montón de momentos de encontrar tiempos libres que antes no tenía para hacer otras cosas y dije “che, esto me gusta, no sabía que me gustaba tanto”. Sabía que me gustaba dibujar, pero de repente tener cinco horas seguidas para dibujar era como “guau, me gusta, me gusta usar mis manos para hacer cosas, crear”. Me gustaba tener mi cabeza ocupada, poder escribir. Y también me pasó, como decís, de momentos más oscuros. ¿Por qué llevo a estos pensamientos? ¿Por qué mis cuestionamientos me están llevando a este lugar que no conocía? ¿Por qué estoy pensando así? Hay cosas que me duelen. Siempre estuve acompañada con profesionales de salud mental y todo, pero me di cuenta de que algunas cosas las seguía tapando o que tenía que hacer duelos de cuando era mucho más chica, de cosas que no me daba cuenta, que recién ahí, de más grande, me daba cuenta como “che, esto me pasó cuando tenía 16 años, no lo entendía, lo entiendo ahora”. Son como una bola de nieve, de cuestionamientos que me llegaban. Y bueno, me empecé a hacer ese trabajo introspectivo de quién soy, qué es lo que me gusta. Si yo saco del plano a toda la gente que opina de mí, o sea, para bien o para mal, ¿no? De cualquier lado, a mis padres, a mis entrenadores, a toda la gente que me dice cómo soy. Y me pregunto yo misma ¿quién soy? ¿Qué es lo que me gusta hacer? ¿Qué son las cosas que me duelen? ¿Cómo es mi personalidad? Y ahí empecé un proceso interno y lo importante que es estar bien con uno mismo para poder estar bien con todo lo demás. Ya sea en las relaciones sociales, familiares, de pareja o lo que fuera. Cómo poder estar bien adentro para estar bien con todo lo de afuera.

El quiebre emocional que le produjo la pandemia y sus nuevos hábitos

- ¿Cómo fue el proceso de volver a nadar camino a competir en los Juegos Olímpicos de Tokio después de esos cambios que encontraste, de las cosas nuevas que descubriste y te gustaban más allá de la natación?

- Fue un proceso muy triste porque tenía que volver a entrenar, estar en el mismo estado físico que estaba cinco meses atrás sin tocar al agua para llegar en un año a los Juegos, lo cual era imposible. Solos, no podía ver a nadie, estaba en una burbuja cuidándome del COVID, porque si me contagiaba era como volver dos semanas para atrás y lo que conllevaba recuperarte de una enfermedad que te afectaba el físico. Estuve un año viendo a muy pocas personas, sólo a mi familia, incluso mi familia se encerró en la burbuja conmigo. Fue una dinámica familiar difícil, a mis familiares los veía muy poco, veía siempre a la misma gente del club. Estaba encerrada, pero porque mi prioridad eran los Juegos Olímpicos. Fue un momento difícil, viniendo de la pandemia, y yo sabía que iba a costar estar en el mismo estado físico que antes. Yo, el último mes antes de que arranque la pandemia, estaba entrenando… Volaba. Nunca había entrenado de esa manera, hacía unos test y me decía ‘no puedo creer los tiempos que estoy haciendo, sé que la voy a romper toda’. Romperla toda digo no por un resultado o con una medalla, digo que mi objetivo era superarme a mí misma en mis primeros Juegos Olímpicos. Estaba convencidisima. Y volver a entrenar después de la pandemia fue muy duro porque me veía muy lejos de esa Delfi que estaba super preparadísima, y fue un trabajo de hormiga de volver a estar en ese estado físico que me costó muchos meses y para cuando llegaron los Juegos sabía que no estaba como yo hubiera querido, entonces mi objetivo fue ir y disfrutar de los Juegos. Vivir la experiencia, dar lo mejor de mí y ese era mi objetivo, que chocaba mucho con la expectativa de afuera, y creo que fue el gran choque y explosión. No sabía cómo hacer para comunicar…

- Para decirle a la gente “no estamos en enero del 2020, estamos en junio del 2021″

- Pasaron un montón de cosas en el medio, todo ese año fue muy duro.

- ¿Qué sacaste de bueno de toda esa situación? Vos sos una hija de las redes sociales. Se dio esto que terminó tu primera participación olímpica y la gente se preguntaba qué va a pasar con Delfina.

- Las cosas que más me quedaron fue mi poder de decisión. El realmente escucharme a mí, qué es lo que quiero, saber decir que no. Que cuesta decir que no. El otro día la escuchaba a Lali (Espósito) decir “Yo no puedo decir que no… Si yo puedo a todo, como no voy a poder…”. Y me re quedó porque dije “yo en un momento también pensé en esto”. Como que sí yo puedo con todo, me puedo llevar todo por delante. Soy terrible superhéroe, voy a mejorar, voy a ser alta atleta, voy a volver, voy a hacer todo. Y mi corazón decía que no, quería intentar un nuevo sueño, que quería perseguir otra cosa, así que fue eso. Ser controlador de tu propia vida, de tus propias decisiones y no entrar en la duda. Es esto, me voy a hacer cargo de mi decisión y no me importa lo que van a decir los demás. Hacer ese ejercicio como que cuesta mucho, sobre todo cuando sos una persona que está expuesta, y que mucha gente opina sin saber. Y hacer las cosas con amor. Todo lo que me pasó me enseñó a hacer las cosas con amor y de elegir a mi círculo cercano, que tenga el mismo valor. Yo, la gente con la que trabajo, la gente con la que me rodeo, hacen las cosas con amor y tienen un gran corazón, y realmente me fijo en eso cuando estoy conociendo a las personas. Cuando me estoy vinculando, como mis amigas, mi pareja, mi familia, como que valoro las cosas muchísimo con corazón.

- Imagino que en el libro hay mucho de ese mensaje. Yo creo que una de las cosas que tus seguidores, tus fanáticos, van a buscar en el libro es que también les cuentes cómo fue el traspaso de la Delfi atleta a la Delfi ilusionada con todo lo relacionado al arte, lo audiovisual, la fotografía.

- A mí me pasó de pasar del alto rendimiento deportivo al arte. Pero hay gente que le pasa de estar estudiando una carrera y querer pasarse a otra y no animarse. O haber vivido muchos años en algo, una relación, y no saber cómo tomar ese paso o la decisión. Así que hay algo en el traspaso de una cosa a la otra, de querer tener sueños nuevos. Que es un arrancar de cero y algo que me re di cuenta fue que nunca arranqué de cero en mi nuevo camino. Yo tengo una experiencia, en ese momento, de 21 años de vida en la que aprendí un montón de cosas, de valores, a trabajar con disciplina, responsabilidad, trabajar en equipo, a ser perseverante, a apreciar los procesos, que son un montón de cosas que aprendí del deporte que ahora las llevo al arte. Porque me formé así, por más que haya cambiado de carrera, es algo que yo solté y lo volví a integrar de otra manera en mí. Ese mensaje está, y también de dónde buscamos el reconocimiento cuando hacemos las cosas. De quién esperamos el reconocimiento, por qué nos influye tanto lo que dice el resto y por qué hay gente que le deposita tanta expectativa a la gente que admira o que quiere. Esas cosas las re hablo (risas).

- ¿Te costó dejar el agua? Todo lo nuevo que empezaste a hacer te permitió no rotular tu elección. O sea, decir “me retiro” o “es una pausa”.

- Si bien fue una decisión fácil, digo fácil porque realmente era una decisión que quería tomar y la venía pensando hace mucho, también tuvo una parte re difícil porque, esto, en la opinión pública se seguía poniendo que yo le ponía un final a algo que ni idea. Yo no cerré ninguna puerta, no sé qué va a pasar el año que viene, no se qué me va a pasar la semana que viene. Simplemente estoy eligiendo otra cosa, estoy viviendo otro momento de mi vida en el que no me alejé del agua, eso sí te contesto. Sigo nadando, el agua es un espacio que es mi casa. Yo voy ahí a hacer catarsis, así como la hacía cuando tenía 13, 15 años, 16, 17 o 18.

- Imagino que estar en el agua te debe conectar con tantas cosas de tu vida.

- Sí, obvio. Yo voy al agua ahora a modo creativo. Voy a que se me fluya la cabeza, que se me ocurran cosas. O sea, salgo del agua, escribo mis ideas, espero en el momento en el cual las pueda convertir realidad y mientras tanto escribo y voy ahí como ejercicio físico. Lo mucho que ayuda hacer cualquier tipo de deporte. Así que, no sé correr, y mi facilidad es en el agua. Así que voy a seguir yendo a nadar y me hace muy feliz. Y por el lado de la competencia, la verdad es que ni idea. No sé si en dos meses me pica el bichito y quiero volver a competir. Como te digo, no quiero cerrar ninguna puerta a nada.

- Hablemos un poco del proceso del libro, que es desarrollo completo de vos sin una editorial como respaldo.

- Tomé una decisión de no ir con editorial y de trabajar con dos chicas freelance, Erika Wrede (correctora) y Marga Guglielmini (diseñadora), que me acompañaron mucho en el proceso del libro en sí. Realmente quería escribir lo que yo quería, y el libro primero lo escribí para mí, y al momento de publicarlo fue una decisión de, bueno, quiero compartir esto que escribí con las demás personas por si a alguien, realmente, le sirve por lo que pasé y de alguna manera se espeja en lo que me estuvo pasando a mí. Y que sea un abrazo para otra persona. Realmente quería ser transparente y sincera como lo soy yo y siempre lo fui, y escribir sin ninguna traba, sin ninguna barrera y editarlo como yo quería y una vez que estuviera terminado decir, bueno, es esto. Van con mucho corazón y sensibilidad personal.

Por qué escribir sirvió como un proceso de sanación

¿Cuándo fue la primera vez que te sentaste a escribir el libro?

- Creo que fue más tomar la escritura como un hábito en el momento de sanación y búsqueda personal artística de este cambio que venimos hablando. Una de las herramientas que más me sirvieron durante todo el proceso de hacer psicología y demás fue siempre escribir. Escribir siempre me ayudó muchísimo. Cada uno tiene su herramienta ante los problemas personales y a mí siempre me ayudó escribir y tenía ya un montón de cosas escritas en mis diarios. Me había tomado como hábito escribir todos los días, aunque sea un parrafito. A veces me iba por las ramas y escribía re profundo, como cuatro hojas, y había días que escribía tres párrafos y ya. Empecé a recolectar los textos que tenían sentido y los reescribía, los ordenaba. Y cuando me pasó eso de unirlos con las imágenes, y cuando surgió lo del cuento, y los empecé a armar, fue tomando sentido.

- ¿Cuándo escribías? Teniendo la libertad de no estar presionada por una editorial.

- Creo que fue todo muy por la mañana. Soy una persona muy mañanera, me encanta disfrutar las mañanas.

- Los primeros turnos en la pileta son muy temprano.

- Olvidate, soy una persona que toda su adolescencia se levantó a las 5 de la mañana para entrenar antes de ir al colegio. Así que la mañana es lo mío. Obviamente, ahora no me levanto a las 5, pero arranco el día, trato que no sea con el celular, excepto que tenga que laburar o algo. Trato de no abrir Instagram hasta las 11 o 12 del mediodía, y trato de no agarrar el celu antes de servirme un mate o escribir algo. Entonces, eso me da la oportunidad de sentarme, escribir sin ningún tipo de información, sin contaminación de nada externo a mi ser. Escribo y lo que escribo sale de mí. Ese hábito fue super saludable.

- El libro también tiene fotografía, una de tus grandes pasiones. ¿Cómo fue la selección?

- Por momentos se me cruzaron bastantes ideas o cosas que quería agregar o gente que sabía que estaba escribiendo el libro me sugería cosas. Algunas me servían, otras no. Me decían “che, ¿fotos tuyas no hay?”. Son todas fotos que yo saqué y todas tienen que ver con el agua. En todas, de alguna manera, hay agua o hay algún elemento de natación. Hay un hilo conductor del agua que no deja de estar nunca presente.

- ¿Cómo fue la elección de la portada?

- La portada iba a ser otra. Un arte muy a la parte de esta que es la contratapa. Esta la hizo Lucas, mi pareja, y la tapa iba a ser otra. Y un día le pedí a mi mamá, muy cerquita de sacar el libro, esto ya estaba todo maquetado, casi listo, y le digo “má, no me pasás fotos escaneadas de cuando era chiquita con el agua, con la abuela”. Y me mandó un montón, y me mandó esta, que parece la tapa del disco de Nirvana, todo el mundo me lo dice y es muy gracioso, y vi esta y en varios momentos del libro le hablo a la Delfi chiquita. Y verme en el agua, tan pequeña, me dio tanta paz que dije “es esta”. Y acá, la primera hoja, es como la parte de atrás de esta misma foto, que dice “Delfi sigue aprendiendo a nadar…” Es como, claro, sigo aprendiendo a nadar en este momento. Toda mi vida voy a seguir aprendiendo a nadar y me pareció algo re conceptual, sensible, que podría resumir todo el cuento como “Delfi sigue aprendiendo a nadar” ya en ese año y medio.

- ¿Por qué el título “Diarios del Delfín”? ¿Te costó elegirlo?

- Uy, sí. Tuvo muchos cambios..

- ¿Cuántos? Si te acordás.

- Tuvo como seis, siete cambios. Cada mes que pasaba yo cambiaba el nombre. Cada vez que le mandaba a mi editora el borrador, todos los borradores tenían un nombre distinto y era como “dale flaca, decidite un poco”. El cuento, es una fábula, hay mucho juego de palabras con Delfina, nadar, sabían que yo iba a nadar cuando eligieron mi nombre. Y hay un delfín también en la fábula. Y como está contando en una especie de diario, relato, dije voy a hacer algo muy simple y le voy a poner “Diarios del delfín” y quedó ahí. Hubo algo en un momento de “metamorfosis”, siempre el delfín estuvo presente, y quedó así.

- ¿Qué pensas que va a significar este libro para tu vida?

- Yo creo que es un paso enorme. Es una liberación. Cuando decidí publicarlo, dije, voy sin ningún tipo de expectativas más que que esté vivo en el mundo, que sea mi huella. Para los demás y para mí. Bueno, lo hice, siempre lo quise hacer y está hecho. Eso, para mí, es un gran paso.

- Además de sacar tu libro, de ser una gran fotógrafa porque se ve en tus redes, ahora también estás dirigiendo videoclips. ¿Cómo surgió eso y qué te atrapa de esta nueva faceta?

- Me estoy encontrando con muchas cosas que de muy chiquita en algún momento me imaginé. Viste cuando decís “quiero ser astronauta”... Bueno, no astronauta, pero en algún momento de mi vida re quise escribir, re quise tener algo con alguna cosa audiovisual, ya sea película, serie, video. Estaba en mi cabeza desde los 7, 8 años, pequeña cuando no sabía que iba a ser profesional del deporte. Y muchas cosas de las que se me cruzan de pequeña están sucediendo ahora. Cuando entré en el mundo artístico, entré por la cámara, entré por la fotografía, y siempre estuvo en mi mente poder guionar, dirigir, poder contar una historia, hacerlas realidad y cada vez me meto más en rodaje y más en la dirección, en lo audiovisual, y comprendo su magia, más quiero entrar. Estar en los rodajes, o en shows sacando fotos, son la adrenalina más cerca que tengo a lo que sentía en un partidor cuando competía. Y la quiero vivir. Y es como esa misma adicción que me generaba competir, me está pasando eso cuando dirijo o saco una foto y quiero que me siga pasando. Con muchas ganas de que sigan esos proyectos.

- Hubo otra etapa, en tu adolescencia, en la que te seguían mucho en las redes sociales, los jóvenes te miraban como un ejemplo, que se hicieron fanáticos de verte nadar, o los que te siguen ahora en tu nueva faceta. ¿Qué pensas que van a decir todos aquellos cuando vean tu libro y lo lean?

- Es medio flashero leer cosas que nadie se esperaba de mí. Que tal vez dije alguna vez muy por arriba y acá está en una forma muy cruda y poética. En verdad, no lo sé. Como trato de no ponerme ninguna expectativa de lo que pensarán. Trato de no dejarme llevar por esa incertidumbre. Pero puede que ayude a muchas personas que están atravesando cambios o cuestionamientos. Puede que a algunas personas los sorprenda, que lo vayan a leer como “ah, no sabía qué le pasaba eso”. Mucha sorpresa para el que lo lea y para cuando reciba algún mensaje con alguna review. Ya me están llegando algunas, buenas, todo muy positivo, algo que también me deja contenta.

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