Crónica de una renuncia anunciada: los motivos detrás de la salida de Fabián Doman de la presidencia de Independiente

El periodista llegó de la mano de la Unidad Independiente que tuvo como principales caras a Ritondo, Grindetti y Marconi. Duró seis meses en el cargo

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Doman, Grindetti y Marconi el día de las elecciones (Foto: Ariel Torres)
Doman, Grindetti y Marconi el día de las elecciones (Foto: Ariel Torres)

No los unió el amor, fue el espanto. Y la estrategia política. Fabián Doman supo desde el primer día dónde estaba metiendo la cabeza. El incendio era del club, pero también de los dos frentes políticos más fuertes. Llegó a ser el candidato principal, como dijo él en su renuncia, porque nadie se animaba a enfrentar a Hugo Moyano y compañía. Dijo que no, después que sí, después que no y finalmente que sí. Ganó los comicios con un apoyo récord en la historia de Independiente. Pero los votos no eran de su agrupación política ni de su figura, eran contra la anterior gestión. No hay que ser un eximio analista político para saberlo.

La hoy ya desmembrada Unidad Independiente no era realmente una Unidad. A grandes rasgos, había tres unidades con sus correspondientes perdigones. La pata del peso político y el pedido de un apoyo económico estaban sobre las figuras de Néstor Grindetti y Cristian Ritondo, el gran armador del espacio. El espectro público y de imagen mediática sobre Doman. Y el aspecto social y marketinero recaía sobre el periodista Juan Marconi, que también llegó acompañado por un nutrido clan que lo empujó incluso a realizar una arenga en pleno playón del Libertadores de América cuando las elecciones estaban suspendidas con el moyanismo en el poder. Otros tiempos, pero empecemos por el inicio.

Ritondo fue uno de los artífices para unir las piezas del rompecabezas. Sin rispideces a la vista, parecía lógico el armado, cada uno con su tema. Faltaba una figura de imagen alta –que no es lo mismo que positiva– para liderar el espacio. Quique Sacco fue una de las personalidades que sondearon, ya con Doman circulando el núcleo duro opositor. No prosperó y empezó a crecer el consenso sobre el periodista que estaba entonces en un cargo dentro de la empresa Edenor. No estaba convencido, hasta que lo subieron definitivamente al barco. Y Fabián empezó su raid mediático como candidato a tirar dardos contra el Moyanismo. Creyó la propuesta.

Hasta que llegó la “proscripción” –según la definió la Unidad Independiente por entonces– y las elecciones se postergaron. En el medio de un sinfín de presentaciones judiciales, la Unidad Independiente se rompió cuando Doman se sentó con Moyano y compañía para intentar una solución política de unidad entre los tres partidos candidatos a elecciones. En su espacio lo vieron como una traición. Las rispideces, para ese momento, no se escondían en el off the récord, pero esta vez se hicieron públicas. El comunicado criticando su accionar llegó firmado por Cristian Ritondo, Néstor Grindetti, Daniel Seoane, Carlos Montaña, Jorge Damiani y Juan Marconi, entre otros.

Doman contraatacó. A este medio le afirmó que la Unidad Independiente era un nombre de “fantasía” y alegó tener el famoso sello de goma de Agrupación Independiente Tradicional (AIT) de su lado para “sostener” su candidatura. Un tecnicismo: se pueden presentar a elecciones las agrupaciones avaladas con una serie de documentos y avisaba que el líder de AIT Pocho Pérez lo respaldaba a él. “Hay que gente que me volvió loco para sentarse con Hugo Moyano y ahora sacan comunicados”, apuntó contra Grindetti y compañía en ese momento. Y dejó un mensaje entre líneas para el que por esas horas furiosas parecía ser su ex partido político: “Soy un caballero y hay cosas que no cuento...”. Una parte de su enojo era que los prometidos planes de salvataje económico, deportivo y otros ítems fundamentales para desembarcar en un club en crisis no estaban todavía tan desarrollados como se esperaba. Un detalle que con su renuncia tomó un valor trascendental.

Otros tiempos: Marconi, Doman, Grindetti y Ritondo en el nacimiento de Unidad Independiente
Otros tiempos: Marconi, Doman, Grindetti y Ritondo en el nacimiento de Unidad Independiente

La unidad tripartita se desvaneció tan rápido como empezó a respirar y el territorio judicial jugó para el lado del team Ritondo. El amor volvió a florecer. Perdón, más bien el espanto al moyanismo. De todos modos, los apodos irónicos de un lado y las críticas del otro costado por altos perfiles a integrantes de la futura CD se hacían circular en el mundillo interno. Crónica de un final anunciado. “Hubo diferencias, pero nunca se rompió, jamás. Si no, no estaríamos juntos hoy. Hablamos, charlamos, nos explicamos cosas, dijimos lo que pensábamos. Es casi natural. Si no hubiera pasado, sería hasta malo, un grupo que se llevan todos bien un día explota”, le aseguró Doman a Infobae en octubre del 2022, a horas de los comicios, para intentar explicar los tiroteos internos que habían hecho públicos seis meses antes.

En aquel octubre histórico para Independiente el hincha detonó las urnas. Una elección récord de casi 16.000 socios avaló la salida del moyanismo y puso a la Unidad Independiente al mando del club con 72% de los votos. Durante la presentación, ya hubo un mensaje político: Grindetti, Doman y Marconi se sentaron en la primera línea con todos los integrantes de la flamante CD detrás. Ritondo tuvo su reconocimiento especial y fue el cuarto Beatle de esa mesa, a pesar de que en la lista tiene un cargo casi testimonial como cabeza de la lista de representantes. El hombre del PRO no sólo se sentó, también tomó la voz cantante en la conferencia de prensa. Su rol de armador quedó claro en privado y en público.

Hubo un detalle que llamó la atención en aquella jornada de vibrantes elecciones. Grindetti, Ritondo y Marconi tuvieron su propio aliento en las tribunas del Secla, el club que utilizaron como bunker a 10 cuadras de la sede. Hubo cánticos de apoyo a esas figuras o de críticas a Moyano. Casi no hubo grandes vitoreos dirigidos a Doman. Nunca arrancó del todo el “Doman presidente” que algunos tibiamente intentaron impulsar. Incluso uno de los socios en esos escalones reservados para gente vinculada a la Unidad Independiente y a la prensa lanzó por lo bajo una broma que escuchó este cronista y hoy toma vital trascendencia. “Doman, mejor que hagas las cosas bien...”. En ese marco de jolgorio, sonó como un chascarrillo entre dos de los presentes que bien podía pasar inadvertido. Hoy toma otra connotación.

Ritondo, Doman, Grindetti y Marconi el día que ganaron las elecciones (Foto: Ariel Torres)
Ritondo, Doman, Grindetti y Marconi el día que ganaron las elecciones (Foto: Ariel Torres)

Doman nunca tuvo apoyo político de peso. Su bastión en ese tablero siempre fue Ritondo, por eso fue al único que le agradeció en su carta de renuncia. Por más que no quede claro si en la reunión de Comisión Directiva que se llevó a cabo el lunes cerca de la noche fue también uno de los destinatarios de sus quejas. En público mantuvo su línea histórica con el diputado nacional incluso en los momentos de mayor tensión del armado: gratitud. ¿En privado también?

“No hay soledad comparable a la soledad del poder”, dijo Gabriel García Márquez hace ya cinco décadas. Doman no puede alegar que no sabía a donde se metía. Sabía de la crisis económica, de la debacle deportiva, del peso político de la oposición y de la rosca interna en el oficialismo. Suena extraño que un hombre con tantos años vinculado de un modo u otro a la política se sorprenda por promesas incumplidas o vacíos de poder. Pero evidentemente se vio sobrepasado, no estuvo a la altura, le pesó el desafío. Aquellos que pisan el día a día destacan una virtud: dejó de lado su trabajo y estuvo siempre en el club. Más allá de los empleados de overol, el trinomio con “firma” que puso los pies en el minuto a minuto fueron él, el secretario general Daniel Seoane y el tesorero Christian Urreli.

Primero debieron surfear la salida difusa de Julio César Falcioni para designar una absoluta apuesta como Leandro Stillitano que terminó en chasco. Después la primera lluvia de deudas urgentes que inundaron la Avenida Mitre. Y además armar un plantel desmembrado con un plan “low cost” que les permitió traer 11 refuerzos entre jugadores libres y apuestas... Ah, todo eso en medio de los rumores de renuncia que rodearon la imagen de Juan Marconi post Mundial de Qatar. Salieron heridos, pero con vida de la primera oleada de rafagazos.

Pero no alcanzó con estar en el día a día. El impulso inicial con arribos de sponsors y acuerdos de marketing se diluyó con dos temas punzantes: los pésimos resultados que pusieron el ruido del descenso sobre el club cuando todavía falta más de la mitad de la temporada y el doble revés económico por el millonario juicio de Gonzalo Verón y la inhibición de 6 millones de dólares con el América que todavía no se pudo arreglar. Las promesas incumplidas de la millonaria inyección económica para salvaguardar las finanzas hoy parecen ser decididamente las que lo empujaron a apretar el botón rojo. Aunque a ciencia cierta, sólo Doman puede decirlo. Será interesante oír su primera entrevista. Escuchar los mensajes y los metamensajes de su discurso.

El clima de tensión se lo tragó. El ejemplo flagrante es el titubeo para buscar un técnico cuando ya se va a cumplir un mes de la salida de Stillitano. Los socios estallaron en el hall del estadio en los últimos encuentros y pusieron su nombre en los insultos. Los buitres también olieron la podredumbre: ¿las pintadas de madrugada con amenazas y que se difunden rápidamente por redes sociales las hacen socios comunes que aman al Rojo? Puntos que, al fin y al cabo, no pueden eyectar a un presidente que lleva seis meses de gestión. El fútbol exige el cuero duro.

La salida de Falcioni fue uno de los primeros desafíos que tuvo que afrontar en su gestión
La salida de Falcioni fue uno de los primeros desafíos que tuvo que afrontar en su gestión

Algunos satélites que orbitan la vida del Rojo ahora afirman que post Colón empezaron a aparecer síntomas de una salida apresurada. Pero sinceramente nadie lo esperaba. Nadie creía fehacientemente que Doman se iba a ir, al menos hasta antes de la reunión de CD de anoche. Y mucho menos repentinamente, sin avisar, sin coordinar, sin decirle nada a nadie, a seis meses de su asunción. “No sabíamos nada, nos acabamos de enterar”, aseguraron algunos involucrados en la vida del club poco después de las 3:32 de la tarde en la que el ex mandatario disparó su tuit que retumbó como una bomba. Una frase que suena más bien a media verdad, por más que insistan con asegurar que el periodista no informó nada de su salida ante sus pares en ese ya famoso cónclave dirigencial.

La primera comunicación oficial llegó seis hora después de la renuncia con un texto breve aclarando que será Néstor Grindetti quien tome el mando circunstancialmente por 90 días, aunque primero la dimisión debe ser aceptada una vez que se presente formalmente en CD. Pero hoy no hay una figura que en la lógica política pueda tomar el mando en el análisis a mano alzada: Grindetti estará avocado a las elecciones nacionales y es una incógnita saber si Marconi tiene el peso político para agarrar el fierro caliente.

Si la historia reciente de Javier Cantero y el desmanejo total en la era final del moyanismo parecían no tener un capítulo igualable, Doman renunció por Twitter a seis meses de haber asumido: Independiente no tiene entrenador, está navegando por la zona de descenso, contabiliza una deuda millonaria en dólares, una inhibición impulsada por el América que hoy no tiene soluciones, un juicio laboral que hace temer a los hinchas, un manager deportivo en el ojo de las críticas y el clásico con Racing en un par de días...

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