El momento del retorno: la llegada de Messi a la Selección, luego de la frustrada experiencia en Rusia 2018. En Madrid se reencontró con algunos conocidos y vio muchas caras nuevas
El momento del retorno: la llegada de Messi a la Selección, luego de la frustrada experiencia en Rusia 2018. En Madrid se reencontró con algunos conocidos y vio muchas caras nuevas

Pasaron 261 días de aquella tarde en la que se fue del estadio Kazan Arena con la cabeza gacha, la mirada fija, pensativa y sin hablar con la prensa. En aquella tarde rusa sintió que se desvanecía su último sueño mundialista en plenitud y que quizá lo mejor era tomar distancia. Tras este lapso, el hombre ha regresado. Hoy ha vuelto oficialmente y cumplió su palabra con el presidente de la AFA, Claudio Tapia, a quien aquí mismo en Madrid, cuando se estaba por jugar el legendario River-Boca por la Superfinal de la Copa Libertadores, le dijo que iba a permitirse una nueva oportunidad en la Selección.

Son las 13:33 en la península y Lionel Messi asoma su cabeza desde una camioneta negra que lo fue a buscar al aeropuerto de Barajas, en donde aterrizó en un avión privado desde Barcelona. Alberto Pernas, histórico empleado administrativo de AFA, fue el encargado de recibirlo y de acompañarlo hasta el hotel. Junto al mejor jugador del mundo, como siempre, está su asistente personal, Pepe Costa, quien sabe todo de Leo: sus gustos, sus humores, sus necesidades. Y para eso es necesario que esté muy cerca del 10, por lo que se aloja en la misma concentración ubicada en el hotel Eurostar Tower, una de las cuatros torres de Madrid. El mismo lugar que elige el Barcelona cada vez que juega en la capital de España.

Messi llegó en un avión privado desde Barcelona y partió hacia el hotel. De allí, a la primera práctica a las órdenes de Scaloni (Foto: REUTERS/Juan Medina)
Messi llegó en un avión privado desde Barcelona y partió hacia el hotel. De allí, a la primera práctica a las órdenes de Scaloni (Foto: REUTERS/Juan Medina)

Leo saluda al encargado de prensa, Nicolás Novello, y empieza a bajar las escaleras mecánicas externas del hotel que lo llevan hacia uno de los subsuelos. Llegó vestido con unos pantalones agujereados a la moda, una llamativa camisa a cuadros, campera de cuero y una mochila en su espalda, quizá como paradoja de ese karma que significa para su carrera no haber podido ganar aún un título con la Selección. Su rostro da la sensación de tranquilidad, sobre todo después del concierto de fútbol que dio anoche en Sevilla que provocó los aplausos de los hinchas del Betis, rival de su Barcelona.

Poco a poco fue reencontrándose con su órbita de Selección que más aprecia. Utileros, masajista, administrativos. Y también, claro, con su nuevo entrenador, Lionel Scaloni, el que fue compañero en el Mundial de Alemania 2006, su primer Mundial, con 19 años. Hoy este hombre, esta figura, el mejor jugador del mundo, vuelve a la Argentina futbolística por una sola razón: ganar la Copa América en Brasil y cortar la sequía de 26 años sin títulos, la mitad con él como protagonista.

Se ha encontrado también con varias caras nuevas en el equipo. Los Foyth, los Musso, los Saravia, los Zaracho, los Blanco. Los pibes, la renovación que plantea Scaloni, el DT que pasó todo el fin de semana encerrado viendo fútbol y de reunión en reunión con su cuerpo técnico. Scaloni y sus ayudantes, a diferencia de otros viajes y concentraciones, se mostraron más herméticos, como al resguardo de la llegada de la estrella del fútbol mundial.

Cuentan los que conocen el día a día de la Selección que Messi nunca se aisló por completo de lo que pasaba puertas para adentro y que estuvo al tanto de todos los movimientos durante las anteriores concentraciones en las que había otros nombres que quisieron tomar protagonismo.

Los primeros movimientos de Messi en la ciudad deportiva del Real Madrid (Foto: REUTERS/Juan Medina)
Los primeros movimientos de Messi en la ciudad deportiva del Real Madrid (Foto: REUTERS/Juan Medina)

Luego del almuerzo y de un breve descanso, partió hacia la Ciudad Deportiva del Real Madrid, la casa de su enemigo, en donde se va a entrenar hasta el jueves. La primera práctica fue muy liviana, un trote de cinco vueltas alrededor de uno de los campos y luego elongación. Junto a él y conversando en el recorrido, sorprendió verlo a Rodrigo De Paul, el ex Racing, que es una de las debilidades de Scaloni. Quizás ese diálogo sea un indicio de que el hombre que viene realizando una muy buena temporada en el Udinese de Italia tenga varios minutos en cancha mientras esté el 10.

La prensa argentina, en tanto, comenta si Messi va a hablar, si va a romper el silencio que mantiene con el periodismo. Leo habla seguido en España por los compromisos televisivos de su club al término de los partidos, ya sean de Champions o de Liga. De todas formas, no ha dado notas individuales con los medios de nuestro país desde el Mundial de Rusia. De hecho, más allá de las entrevistas que sí concedió aquí, jamás nadie le preguntó por el fracaso mundialista y su alejamiento momentáneo de la Selección, lo cual evidentemente fue consensuado. Lo cierto es que no hay planteada ninguna conferencia de Messi durante estos días y que a esta hora la mayor especulación positiva es que hable tras el partido.

En cuanto a la gira, se sabe que jugará frente a Venezuela en el Wanda Metropolitano este viernes, y si bien no fue confirmado por la organización ni por alguien de AFA, todo indica que no viajará a Tánger para cruzarse con Marruecos, en el segundo amistoso.

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