150 años de Thomas Mann: la “montaña mágica”, la lucha contra Hitler y los homenajes públicos

Alemania impulsa actos oficiales y publicaciones para revalorizar el legado literario y político de este gran escritor

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150 años de Thomas Mann: la “montaña mágica”, la lucha contra Hitler y los homenajes públicos

Los 150 años del nacimiento de Thomas Mann han desatado toda una serie de actos y publicaciones sobre uno de los escritores más representativos de la literatura del siglo XX y, en uno de los actos centrales de las celebraciones, el orador principal será el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, lo que muestra que el aniversario tiene algo de cuestión de Estado.

El significado de Mann y su obra rebasa lo literario. El presidente de la Sociedad Thomas Mann, Hans Wisskirchen, en un libro publicado para el aniversario -Tiempo de magos. Heinrich y Thomas Mann. 1871-1955- recuerda una frase del crítico literario Marcel Reich Ranicki según la cual el siglo XX alemán lo personificaban dos figuras: Adolf Hitler y su antípoda Thomas Mann.

Mann es el representante más destacado de los intelectuales del exilio durante los años del nacionalsocialismo y en especial durante la Segunda Guerra Mundial.

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Pero su figura se resiste a las simplificaciones: su compromiso a favor de la democracia se dio tras una evolución que no se refleja solo en los textos políticos -desde los ensayos durante la Primera Guerra Mundial que pueden considerarse reaccionarios o incluso antidemocráticos, hasta sus textos del exilio- sino también en su obra estrictamente literaria.

La calle Thomas Mann en Berlín homenajea la figura del poeta, periodista y escritor. Los 150 años del nacimiento de Thomas Mann han desatado toda una serie de actos y publicaciones sobre uno de los escritores más representativos de la literatura del siglo XX y, en uno de los actos centrales de las celebraciones, el orador principal será el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, lo que muestra que el aniversario tiene algo de cuestión de Estado (EFE / Lucas Rubio Albizu)

Una consagración temprana

Su consagración se dio muy pronto, con la publicación de Los Buddenbrooks, en 1901. El Premio Nobel lo recibió en 1929 por esa novela. En ese momento, Mann ya había publicado su segunda gran novela, La Montaña Mágica (1924), que había recibido críticas encontradas y, con el tiempo, se ha considerado el centro de su obra.

Erika Mann sostenía que su padre empezó su camino con una novela claramente alemana, Los Buddenbrooks, luego pasó a escribir una obra netamente europea, La Montaña Mágica, y después, en la tetralogía de José y sus hermanos, profundizó en los fundamentos morales de Occidente, en momentos en que estos estaban bajo presión.

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Cuando se publicó el último tomo de la tetralogía, en 1943, Mann diría que él había logrado terminar con su proyecto antes de que el mundo lograra derrotar a Hitler.

Contra Hitler desde el exilio

Mann salió de Alemania en 1933 para dar una serie de conferencias y, estando fuera, se produjo la quema del Reichstag, algo que le sirvió al régimen nazi para intensificar la represión. Aquello marcó el comienzo del exilio, cuyos primeros años Mann los pasó en Suiza y luego, a partir de 1938, en EE.UU.

Busto en memoria de Thomas Mann en la calle del Recuerdo (Strasse der Erinnerung), un monumento conmemorativo junto al río Spree en Berlín. Los 150 años del nacimiento de Thomas Mann han desatado toda una serie de actos y publicaciones sobre uno de los escritores más representativos de la literatura del siglo XX y, en uno de los actos centrales de las celebraciones, el orador principal será el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, lo que muestra que el aniversario tiene algo de cuestión de Estado (EFE / Lucas Rubio Albizu)

En 1936 Mann tomó partido abiertamente contra el nazismo. Pese al mutismo de los tres primeros años del exilio, después de 1936 y, sobre todo, a partir del comienzo de la guerra, se convertiría en la principal voz contra el Reich con una serie de alocuciones retransmitidas por la BBC y que podían ser escuchadas clandestinamente en Alemania.

Las alocuciones contienen llamados a la rebelión contra Hitler, defensas de los bombardeos aliados y denuncias de los crímenes nazis. Al final Mann asevera que el mandato del momento es el arrepentimiento ante una culpa que nunca podrá expiarse por completo.

La reconciliación incompleta

Mann no volvió a vivir a Alemania. “¿Es posible -se preguntó en 1945 en una carta abierta al escritor Walter von Molo que le pedía regresar para ayudar a curar las heridas- borrar esos doce años y hacer como si no hubieran existido?" Tras la guerra, quienes se habían quedado en Alemania querían pasar página al capítulo del nacionalsocialismo.

Detalle de una de las frases inscritas en el memorial con el busto de Thomas Mann en Berlín: 'El oscurantismo es el peligro de todos los tiempos y épocas, que luchan por lo absoluto'. Los 150 años del nacimiento de Thomas Mann han desatado toda una serie de actos y publicaciones sobre uno de los escritores más representativos de la literatura del siglo XX y, en uno de los actos centrales de las celebraciones, el orador principal será el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, lo que muestra que el aniversario tiene algo de cuestión de Estado (EFE / Lucas Rubio Albizu)

Mann exigía una confrontación con ese pasado y a plantearse en qué medida todo el desastre no había surgido de algo que estaba arraigado en la cultura alemana. A partir de ahí, rechazó la idea de las dos Alemania: una noble y buena, y otra malvada y perversa.

Alemania, sugiere, y anticipa lo que será el tema de El doctor Faustus, había firmado un pacto con el diablo. El doctor Faustus se publicó en 1947 y no sería bien recibida en Alemania. El crítico Hans Egon Holthusen, que había sido miembro de las SS, acusó a Mann de sentir un odio patológico contra Alemania.

El crítico Hans-Rudolf Vaget -en su ensayo sobre la actitud de los alemanes hacia Mann en los últimos diez años de su vida- dice que en ese momento los alemanes no estaban preparados para esa confrontación. En 1949 Mann volvió a Alemania, de visita y para hablar en Fráncfort, en la antigua Alemania Occidental, y en Weimar, en la extinta RDA, con motivo del aniversario de Goethe.

Su visita a Weimar le dio munición adicional a sus críticos en el oeste. El comienzo de la Guerra Fría y el surgimiento del macartismo lo llevaron a dejar EE.UU. y a establecerse en Suiza, donde moriría el 12 de agosto de 1955.

Fuente: EFE

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