
Man Ray (1890-1976) fue poeta, pintor, escultor, pero sobre todo un gran fotógrafo. El estadounidense, de quien este año cumplieron 130 años de su nacimiento, fue un experimentador, un hombre detrás de una búsqueda estética sin fin, y que dejó una obra extensa que puede apreciarse en los principales museos del mundo, como es el caso de Erótica con velo (Erotique voilée), que se encuentra en el Reina Sofía de Madrid.
Hijo de inmigrantes rusos, Emmanuel Radnitzky vio como su familia cambiaba de apellido para evitar la discriminación. De Emmanuel, pasó a ser “Manny”, como lo llamaba su hermano, hasta llegar al “Man” con fue conocido en su carrera.
Realizó gran parte de su carrera en París y se desenvolvió en los círculos dadaístas y surrealistas, donde forjó relaciones no solo con Pablo Picasso, Salvador Dalí o Marcel Duchamp, sino también con la burguesía y la aristocracia, los principales interesados en su fotografía avant-garde, y en ser retratados.
Man Ray llegó a la ciudad de la luz en 1920 para dar a conocer su pintura, pero en una época de grandes exponentes y la bohemia su trazos no eran lo suficientemente buenos , por lo que tuvo que recurrir a los conocimiento fotográficos que había aprendido en Nueva York durante su juventud. Lo paradójico es que realizaba capturas de cuadros.
En Nueva York conoció a Duchamp, que había causado furor en 1913 en el Armory Show, y gracias a su relación con el francés ingresó en el círculo de intelectuales galos en EE.UU. y tambié lo motivo en su posterior partida a Francia.
“Man Ray mostró un espíritu de experimentación muy fuerte, una libertad inédita en el mundo de la fotografía, que en aquel entonces no tenía el lugar dentro del arte que tiene hoy”, dijo Julie Jones, quien estuvo a cargo de la última muestra que se realizó en el Centro Pompidou.
Sus imágenes se caracterizan por contener desnudos femeninos en espacios ordinarios y la mayoría de sus modelos eran mujeres cercanas a él, como su asistente, y, como en este caso, Kiki, su esposa.
Alice Ernestine Prin, conocida como Kiki de Montparnasse, fue una modelo, cantante y actriz francesa que se convirtió en musa de varios artistas como Chaïm Soutine, Francis Picabia, Jean Cocteau, Alexander Calder, Per Krohg, y Moïse Kisling, entre otros.
La obra Erótica con velo pertenece a esta época, en la que realizó toda una serie de imágenes con la misma modelo. Si bien la realizó en 1933 se mantuvo póstuma hasta 1982. Seis años después fue adquirida en un lote por Museo Español de Arte Contemporáneo (MEAC) y llegó hasta el Reina Sofía.
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