Marosa di Giorgio
Marosa di Giorgio

La magia inexpresable

(Entrevista realizada a Marosa di Giorgio publicada en "Arte y diseño" de El País, No 67, en julio de 1998, Montevideo.)

– Marosa Di Giorgio, salteña, la voz más original y sorprendente de la literatura uruguaya. Consumidora desde siempre de bares y cafés, es conocida como la musa del Sorocabana.

– En Salto, desde jovencita, con mi hermana Nidia y la directora teatral Nydia Arenas y su grupo Decir, que integrábamos, comencé a concurrir a las confiterías. Después del ensayo, un café y los comentarios.
Me afinqué en la "Oriental", muy bella; y también visitaba, a veces, las otras. Las confiterías de Salto eran finas, atractivas, con un aire algo mágico. Así que allí nació mi costumbre.
En Montevideo, como es sabido, "resido" en el Sorocabana, pero visitando también El Lobizón, El Mincho y otros. Están en una misma zona, todos; zona céntrica; y es donde se reúne el mundillo artístico. Los dueños son amigos nuestros y nos atienden afectuosamente.
Me siento bien; hay como un acompañamiento asordinado, brillan las copas, las tacitas; en las paredes, efigies de artistas, programaciones teatrales, etcétera.
No puedo dar un paso en la calle, salir para la más mínima diligencia sin acudir a tomar un café al Sorocabana. No puedo vivir si no voy un rato –largo– a ese sitio donde vive algo inexpresable, que no se apresa con las palabras. Hay como un perpetuo ramalazo, un humo de otro mundo. Pasa algo raro; se está, a la vez, en soledad y en compañía, charlando con los colegas y dentro de uno mismo. Es el lugar de la tertulia y de la hermosa soledad. Juntas. Paralelas. Un milagro.

“Otras vidas”, editado por Adriana Hidalgo Editora
“Otras vidas”, editado por Adriana Hidalgo Editora

Entrevista publicada en "Insomnia"

(Separata cultural de Posdata, 4 de diciembre de 1998, Montevideo.)

– Está bien, está bien, usted es un miembro de la cultura pero dígame, ¿qué es lo que verdaderamente le interesa –tal vez le obsesiona– a usted hoy por hoy, en su vida?

– Estoy obsesionada por los caballos mártires que miramos todos los días por estas calles. Si bien hay quienes viven en situación límite, es lógico que se les permita esa actividad de recolección y venta de desechos. Pero lo reprobable es la crueldad que exhiben adultos y jóvenes abocados a esa tarea; ferocidad con los nobles animales, sus colaboradores. Un peso excesivo: carros cuya carga llega al cielo, destrato, golpes, etc. Viendo, hace unos días, otra sesión de tortura en San José y Cuareim, dos señoras me relataron que habían presenciado la muerte de un equino en la calle y los jóvenes asesinos trozándole la lengua. Me excuso por relatar cosas tan desagradables; pero estos "seres humanos" habitan el Uruguay. Si son desdichados la sociedad les deberá algo. Sí, pero ellos se ensañan con otros desdichados.

¿Todos miran y pasan?
¿Nadie protesta, habla?
Los caballos no pueden.
Hoy por hoy esta es mi obsesión.

Marosa di Giorgio
Marosa di Giorgio

Si fuera presidente

(Entrevista publicada en "Revista Tres" de El Observador el 11 de abril de 1999, en Montevideo.)

"Adjudicaría una mariposa como guardia personal a cada ciudadano"

– ¿Cómo financiaría su campaña electoral?

– Vendiendo flores por las calles, jazmines, narcisos, violetas, claveles, ramos de rosas.

– ¿Cuál sería su eslogan?

– Las flores en el poder siempre.

– ¿Qué episodio de su pasado sería un dolor de cabeza para sus asesores?

– He mantenido muy oculto, que a la edad de once años me corté el cabello. Pero sólo por esa vez. Y hay un atenuante; creció de nuevo velozmente.

– Cuatro promesas de campaña.

1) Pondría jardines de "pensamientos" en todos lados.

2) "Pensamientos" que fueran al mismo tiempo flor y pensamiento.

3) Adjudicaría una mariposa como guardia personal a cada ciudadano.

4) A las mujeres, que siempre necesitan más cuidado, otorgaría varias mariposas.

– ¿Cómo titularía la prensa al día siguiente de su triunfo?

– La aprobación sería unánime, pero los títulos, por supuesto, a elección de la prensa.

– ¿Qué vetaría?

– Las bebidas sin alcohol.

– ¿Qué legalizaría?

– El tango en la calle a toda hora. Es una danza fascinante. Por ejemplo, ver bailar el tango en la calle antes del alba.

– ¿Cuál sería su privilegio presidencial?

– Salir del café en la calle Yi desplegando mis alas, una negra y otra plateada y revolotear un poco sobre la ciudad. Y tornar al café, plegando el ala y retocando cabello y labios.

 

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