Una puerta de entrada a la armonía y el color del arte japonés

Toeko Tatsuno, 3 de julio del 89, 1989
Toeko Tatsuno, 3 de julio del 89, 1989

El arte japonés posee una de las formas más armónicas de relacionarse con el mundo. Desde los recipientes de terracota del período Jōmon (que va del 11.000 a.C. al 500 a.C.) hasta el Manga Ecchi de los últimos años pasó mucha agua bajo el puente. Pero vale decir: la gran mayoría de esas corrientes artísticas se destacaron por ser disruptivas con su tiempo y proponer un cambio en el sentido estético.

La muestra Variaciones y autonomía (curada por Kyoji Takizawa del Museo de Artes Gráficas de la Ciudad de Machida, establecida en el Museo Nacional de Bellas Artes con apoyo del Centro Cultural de la Embajada del Japón, la Fundación Japón y Evaristo cultural) tiene la misma propuesta. Se trata de artistas de la década de 1970 que incurrieron en la técnica del grabado de la posguerra: Masanari Murai, Toshinobu Onosato, Yasukazu Tabuchi, Yayoi Kusama, Natsuyuki Nakanishi, Hitoshi Nakazato, Tomoharu Murakami, Naoyoshi Hikosaka, Kosai Hori y Toeko Tatsuno.

Yasukazu Tabuchi, Pradera de primavera, 1983
Yasukazu Tabuchi, Pradera de primavera, 1983

Son 36 las obras expuestas que apelan a técnicas antiguas, como la xilografía, litografía y serigrafía. Para referirse a esta muestra, el director del Museo Nacional de Bellas Artes Andrés Duprat hizo referencia a Sengai, un enigmático monje zen de fines del siglo XVIII: "Expuso en su obra El Universo, compuesta por un triángulo, un círculo y un cuadrado, la idea de que la matemática es el lenguaje secreto de la creación. Proponía así un gran desafío para el arte democrático y popular de la estampa japonesa, hasta entonces ceñido al costumbrismo y el paisajismo".

Hitoshi Nakazato, Serie. Homenaje a Sengai con color A, 1989
Hitoshi Nakazato, Serie. Homenaje a Sengai con color A, 1989

Duprat afirma que en Variaciones y autonomía se recoge "en forma explícita aquella aporía de Sengai como una invitación a construir un arte nuevo, un arte que retoma las tensiones de una nación que vive la dialéctica entre modernidad y tradición". La invitación está hecha: conocer las obras de estos diez artistas japoneses son una puerta entrada a una cultura milenaria que siempre eligió el arte para relacionarse con el mundo. Luego de esa puerta viene un pasillo extenso, larguísimo: la delicada fascinación del arte japonés.

Masanari Murai, El sol y el pajaro, 1973
Masanari Murai, El sol y el pajaro, 1973

* Variaciones y autonomía
De martes a viernes de 11 a 20 horas; sábados y domingos de 10 a 20
Finaliza el 20 de agosto de 2017
Curador: Kyoji Takizawa
Museo Nacional de Bellas Artes
Av. del Libertador 1473- CABA

 

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