El Día Mundial de la Actividad Física, impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 2002, busca destacar cada 6 de abril la relevancia de mover el cuerpo diariamente para prevenir enfermedades y mejorar la salud física y mental. Según el doctor Mauricio Mejía, especialista en medicina del deporte, la actividad física actúa como un “medicamento natural”, con capacidad para disminuir la presión arterial, colesterol y niveles de azúcar en sangre, además de favorecer la salud mental.
Del mismo modo, el especialista indicó que actividades tan sencillas como caminar al menos 7.000 pasos diarios podrían reducir hasta en un 50% la probabilidad de muerte por cualquier causa, aunque la evidencia también indica que para obtener beneficios óptimos es imprescindible alternar con ejercicios de fortalecimiento muscular y diversidad de movimientos. A su vez, la OMS reconoce que la actividad física, para ser eficaz, debe adaptarse a la edad y condiciones de cada persona, pero advierte que el 31% de los adultos y el 80% de los adolescentes no cumplen con los niveles recomendados.
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La información de la organización reitera que la inactividad física representa un riesgo de mortalidad del 20% a 30% en comparación con aquellos que son suficientemente activos. El propio organismo indicó que los modos de vida actuales, caracterizados por el transporte en vehículos así como el uso extendido de pantallas han potenciado el sedentarismo, lo que se transforma en un factor de riesgo evitable para algunas enfermedades.
La OMS especificó que la actividad física regular se asocia a la prevención y control de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y ciertos cánceres en adultos, y contribuye a reducir los síntomas de depresión, ansiedad y mejorar el bienestar general.
La entidad enfatizó el impacto del ejercicio sobre la presión arterial, lípidos y salud mental. Además, las recomendaciones apuntan que niñez y adolescencia son etapas clave: la práctica sistemática estimula el crecimiento, la salud ósea y muscular, y la capacidad cognitiva. Asimismo, se indicó que el beneficio persiste en el embarazo, donde se ha observado menor riesgo de preeclampsia y complicaciones obstétricas, sin efectos negativos comprobados sobre el peso al nacer o la mortalidad prenatal.
La importancia del fortalecimiento muscular
Los expertos de la OMS y fuentes clínicas como el doctor Mejía coinciden en el valor práctico de caminar como una estrategia accesible, señalando que puede contribuir notablemente a disminuir el riesgo de mortalidad. La cifra de referencia (7.000 pasos diarios) emerge como un umbral mínimo eficaz. No obstante, la evidencia presentada indica que el solo hecho de caminar no garantiza los máximos beneficios.
Para optimizar la salud, la práctica debe incluir ejercicios de fortalecimiento muscular, tales como sentadillas y flexiones de pecho, idealmente bajo supervisión profesional. Así, se pueden mejorar indicadores cardiometabólicos, capacidad física, desarrollo motor y salud mental a todas las edades.
El sedentarismo, definido por la OMS como el predominio de actividades de bajo gasto energético como sentarse o estar recostado, se ha mostrado asociado en estudios poblacionales a mayor grasa corporal infantil, deterioro de la salud metabólica, menor duración del sueño y mayor mortalidad por causas diversas en adultos. Las recomendaciones oficiales insisten en que estructurar una rutina variada y regular puede modular significativamente los riesgos identificados.
Los expertos coinciden en que todas las personas, independientemente de edad, situación de embarazo o condición crónica, deben priorizar la reducción del tiempo dedicado a actividades sedentarias y favorecer la actividad física moderada o intensa.
El documento incluye recomendaciones sobre frecuencia, intensidad y duración de la práctica, adaptadas a cada grupo poblacional, y recuerda la necesidad de complementar el movimiento con el fortalecimiento muscular regular. Las alternativas incluyen, además de caminar, andar en bicicleta, practicar deportes o juegos activos y participar en actividades recreativas.
El último reporte de la OMS destaca que introducir diversos tipos de movimiento en la rutina diaria podría mejorar la salud global y reducir la frecuencia de enfermedades no transmisibles asociadas al sedentarismo.