Cantante de música tropical Fernando González contó cómo José Luis Perales se salvó de morir en una balacera durante un evento privado en Antioquia

El episodio se presentó en pleno apogeo del narcotráfico y las redes que e la década del 90 hicieron de la suyas, entre ellas el cartel de Medellín, liderado por Pablo Escobar

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crédito @jlperalesoficial/IG | @monosinpropina/IG
El caso se presentó en la década de 1990 - crédito @jlperalesoficial/IG | @monosinpropina/IG

El cantante de música tropical Fernando González (Colombia) recordó uno de los episodios más intensos y surrealistas que vivió durante los años más álgidos del narcotráfico en Medellín, junto al cantante y compositor español José Luis Perales.

Sus declaraciones, emitidas durante una charla con los comediantes Frank Martínez, Adrián Parada y Chicho Arias en el programa Monólogos sin Propina, volvieron a demostrar los lazos que unieron a la música, la farándula y el crimen organizado en los años noventa en Colombia, y algo que hoy en día no está del todo erradicado.

Un ejemplo fue el episodio que el artista de música popular Pipe Bueno le contó al streamer Westcol a finales de marzo de 2026, y que recordó cómo un hombre de peso lo hizo cantar 14 veces el mismo sencillo en una presentación privada (Recostada en la cama) por una millonada.

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Una fiesta privada con sabor a peligro: José Luis Perales y la orquesta en Girardota

La anécdota tiene como escenario una finca en el municipio de Girardota, en las afueras de Medellín, donde, según González, los “hombres pesados” de la época organizaban fiestas privadas y no escatimaban en traer artistas de talla internacional.

En esa ocasión, la estrella invitada era nada menos que el reconocido compositor español José Luis Perales, autor del éxito ¿Y cómo es él?.

González, entonces integrante de la orquesta de Germán Carreño, recordó que todo transcurría con normalidad hasta que el ambiente se tornó tenso de manera abrupta.

“Nosotros hicimos el primer set musical muy bien, bueno, y cuando cerró los ojos José Luis Perales, estaba interpretando la cuarta, quinta canción, cuando se armó la balacera en esa finca, Dios mío”, relató.

González recordó el episodio con los comediantes Frank Martínez, Adrián Parada y Chicho Arias - crédito Monólogos Sin Propina/Facebook

El miedo como único invitado no deseado

La irrupción de la violencia fue tan inesperada como brutal. “Yo salí tan asustado que me metí... Oiga, me subí a la chimenea, me salí por la chimenea”, contó González ante las risas y expresiones de asombro de los comediantes.

El cantante de música tropical dijo que buscó refugio en ese insólito escondite, convencido de que allí “no entraba una bala ni pal berraco. Yo estaba seguro, pero ahí me volví...”, bromeó, mientras los comediantes lo comparaban con un duendecito o un Papá Noel al revés.

Según González, la reacción fue inmediata tanto para los músicos como para los asistentes: “Todo mundo voló”, sintetizó, evocando el caos generalizado que se apoderó del lugar.

La escena, que podría haber terminado en tragedia, se transformó en una postal insólita de aquellos años en los que la música y el peligro caminaban de la mano en el Valle de Aburrá.

La entrevista recordó la estrecha relación entre artistas musicales y narcos - crédito captura de pantalla Monólogos sin Propina/YouTube
La entrevista recordó la estrecha relación entre artistas musicales y narcos - crédito captura de pantalla Monólogos sin Propina/YouTube

Perales, entre la impotencia y la indignación

Uno de los recuerdos que más marcó a González esa noche fue la reacción de José Luis Perales ante la balacera.

“Pero ver a Perales llorar de la rabia, de la ira que le dio esa noche”, confesó. El astro español, según la narración, no podía concebir que su actuación fuera interrumpida por la violencia: “¿Qué es esta falta de respeto? ¿Qué es esta falta de respeto por el artista?”, reclamó Perales con una mezcla de enojo e incredulidad.

Para González, la actitud del cantante español retrató la realidad de varios artistas en esa época que, atraídos por el prestigio y la demanda de la sociedad paisa, terminaban expuestos sin advertir los riesgos.

Durante la conversación con Adrián Parada, González reconoció que la época del narcotráfico dejó una huella imborrable en la historia musical de Medellín.

“Obviamente, toda la época dura de acá de Medellín, pues como de, de traquetos y todas esas cosas, que gustaban mucho de tu música además”, comentó Parada, abriendo la puerta a un debate sobre la relación entre los artistas y los capos.

González no negó que su música era apreciada por los “duros” de la época, pero dejó claro que muchas veces los artistas participaban en estos eventos sin plena conciencia de los riesgos.

“Yo estaba con la orquesta de Germán Carreño”, puntualizó, asegurando que los músicos acudían a las fiestas contratados y, en ocasiones, terminaban siendo testigos involuntarios de situaciones límite.

La historia, contada entre risas nerviosas y la complicidad de los presentadores, revela la normalización de la violencia en el entorno artístico de Medellín durante el apogeo del Cartel liderado por Pablo Escobar.

La familia de Pablo Escobar reveló que la relación con los hermanos Ochoa terminó por desconfianza y traiciones - crédito Colprensa
Pablo Escobar fue uno de los capos de narcotráfico que mandó la parada durante la década de 1990 - crédito Colprensa

“Si no es para cumplir sueños”, ironizó Arango, que aludió a la extravagancia de llevar a Perales a una finca del Valle de Aburrá, solo para que su show terminara de manera abrupta por una balacera.

El testimonio de Fernando González es un recordatorio de cómo la música, incluso en sus momentos más festivos, estuvo atravesada por la violencia y el miedo en Colombia.

“Me volví todo un Disney, pues, pero todo mundo voló”, concluyó González, resignificando con humor una noche en la que la música y el terror se dieron la mano bajo el techo de una finca, en plena era del narcotráfico.