Las autoridades colombianas han dado un paso relevante en la lucha contra el tráfico internacional de drogas, al capturar a alias Marco, señalado como uno de los principales operadores financieros de una red delictiva de alcance transnacional. La operación, coordinada por la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín), se da en medio de un proceso de extradición activa solicitado por autoridades extranjeras.
El detenido, de nacionalidad colombiana, es conocido también como Nautilius. Según la investigación policial, el individuo habría desempeñado un papel clave dentro de una estructura criminal dirigida por su hermano, identificado como alias Black Jack.
El grupo criminal se especializaría en el tráfico de estupefacientes hacia destinos en Europa, Sudamérica y el Caribe, en coordinación con el Clan del Golfo.
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Las pesquisas sugieren que alias Marco no solo gestionaba contactos directos con narcotraficantes extranjeros, sino que también intervenía en la recaudación del impuesto conocido como “Gramaje”. Además, habría brindado asesoría para integrar capitales ilícitos a través de la creación de un banco virtual en un país europeo.
Las autoridades detectaron un aumento patrimonial sin justificación, mientras ambos hermanos realizaban viajes internacionales utilizando documentos de residencia de los Emiratos Árabes Unidos.
Cae presunto cerebro financiero del Clan del Golfo
La Fiscalía General de la Nación en Colombia ordenó la detención de Pablo Felipe Prada Moriones, conocido como “Black Jack”, acusado de desempeñar el papel de principal articulador financiero dentro del Clan del Golfo, organización que, según las investigaciones, habría canalizado más de $178.000 millones provenientes del envío de cocaína a Europa. La utilización de inversiones tecnológicas y criptoactivos, así como el recurso a sectores inmobiliarios, ha supuesto un desafío inédito para los organismos encargados de combatir el lavado de activos asociados al narcotráfico.
Según los hallazgos difundidos por la Fiscalía entre 2020 y 2025 la red encabezada por Prada Moriones articuló estrategias financieras que permitieron infiltrar recursos producto del tráfico internacional de estupefacientes en la economía legal.
El incremento patrimonial del acusado, cuantificado en más de setecientos setenta y seis millones de pesos en ese periodo, se fundamenta en movimientos de fondos que, de acuerdo con los elementos probatorios presentados en audiencia, no tenían justificación en términos de liquidez legítima.
La autoridad judicial especificó que Black Jack habría operado no solo como canalizador de capitales, sino también en la captación y la movilización de los mismos. Destacó el uso de “herramientas digitales como criptoactivos y billeteras virtuales para dificultar su rastreo por parte de las autoridades”, según consta en la audiencia de imputación publicada por el ente investigativo.
El proceso judicial señala además que la comunicación interna del grupo criminal se realizaba por medio de plataformas de mensajería encriptada, utilizadas para coordinar la financiación, logística de transporte y recolección de fondos fruto del narcotráfico.
La Fiscalía General de la Nación imputó a Prada Moriones los delitos de concierto para delinquir agravado vinculado a lavado de activos y tráfico de estupefacientes, enriquecimiento ilícito de particulares y lavado de activos derivados del narcotráfico. El procesado no aceptó los cargos durante las audiencias preliminares, aunque un juez penal de control de garantías decidió dictarle medida de aseguramiento en establecimiento carcelario.
El caso de Pablo Felipe Prada Moriones evidencia las nuevas complejidades que enfrentan las autoridades colombianas ante el uso de plataformas tecnológicas y operaciones aparentemente legales para ocultar capitales ilícitos, una práctica que dificulta sensiblemente el seguimiento y la intervención sobre las finanzas criminales. De acuerdo con declaraciones recogidas por Infobae en la audiencia, estos mecanismos convierten el rastreo financiero en “uno de los mayores retos para las autoridades en la lucha contra el narcotráfico”.