El Día de San Valentín, ampliamente difundido por la cultura comercial y mediática, se ha incorporado en distintos contextos fuera de su lugar de origen. En Colombia, aun cuando existe una celebración propia del amor y la amistad en septiembre, varias personas adoptan igualmente las dinámicas de febrero, caracterizadas por símbolos románticos, encuentros en pareja y mensajes centrados en la relación afectiva.
Este entorno cultural configura un escenario que puede influir en la percepción personal de quienes atraviesan la soltería durante ese periodo.
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Datos del estudio realizado por Plenty of Fish indican que aproximadamente el 51% de las personas solteras siente presión por comportarse de forma romántica en febrero, mientras que el 43% experimenta presión por querer estar en una relación y el 41% percibe expectativas sociales intensas en torno al 14 de febrero. Estas cifras sitúan la fecha como un momento de especial carga emocional para una parte significativa de la población sin pareja.
Carga emocional que se intensifica en febrero
Mercedes Montoya, psicóloga y vocera de Academia Digital de Psicología y Aprendizaje (Adipa), plataforma de formación en psicología y salud mental, explica que las fechas simbólicas pueden amplificar procesos internos vinculados a la interpretación de la propia realidad emocional. “No es la fecha en sí la que genera malestar, sino la interpretación que cada persona hace de su realidad al vincularse en un contexto que refuerza constantemente mensajes sobre cómo debería verse el amor”, señala la especialista.
Durante este mes, según la profesional, se acentúan patrones de pensamiento identificados en psicología como distorsiones cognitivas. Entre ellos se encuentran el pensamiento de “todo o nada”, que asocia la ausencia de pareja con un fracaso personal; la catastrofización, que anticipa la imposibilidad futura de establecer una relación satisfactoria; y el razonamiento emocional, en el que el malestar se interpreta como evidencia de que existe un problema personal.
Montoya advierte que estos procesos tienen efectos concretos en la experiencia emocional. “El cerebro no distingue entre un pensamiento y un hecho comprobado; responde a ese pensamiento como si fuera real, activando malestar emocional y conductas asociadas como la evitación o la rumiación”, explica.
Influencia de los entornos digitales y la comparación social
La exposición a contenidos en redes sociales constituye otro factor que, de acuerdo con la especialista, potencia las interpretaciones negativas durante San Valentín. Las plataformas digitales suelen mostrar versiones seleccionadas de experiencias románticas, lo que modifica el marco de comparación personal.
“La comparación no se realiza entre experiencias equivalentes, sino entre la vida cotidiana propia y una versión filtrada de la experiencia de otros”, advierte Montoya. Este fenómeno puede afectar el estado de ánimo, incrementar la ansiedad relacional y disminuir la percepción de satisfacción con los vínculos existentes.
La psicóloga también señala que febrero vuelve más visibles dinámicas relacionales que en otros momentos pueden pasar inadvertidas. Entre ellas menciona intentos de control, invalidación emocional, desequilibrios en el apoyo mutuo y dificultades para resolver conflictos dentro de la pareja. En ese contexto, precisa que una relación saludable no se define por la ausencia de problemas, sino por la capacidad de afrontarlos con respeto, confianza y comunicación.
El periodo asociado a San Valentín puede convertirse, según la vocera de Adipa, en una oportunidad para revisar expectativas y formas de relacionamiento sin que las narrativas externas determinen el valor personal. La especialista subraya que el bienestar emocional no depende de una fecha específica, sino de la calidad de los vínculos que las personas construyen, incluidos aquellos que mantienen consigo mismas.
En ese sentido, la celebración del 14 de febrero, más allá de su dimensión cultural y comercial, también se vincula con experiencias emocionales diversas entre la población. Las cifras del estudio citado y las explicaciones clínicas coinciden en señalar que las expectativas sociales, la comparación digital y los patrones de pensamiento influyen en la manera en que se vive esta jornada.