
La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) sancionó a 12 militares y exmilitares de la Brigada Móvil 15 y el Batallón Francisco de Paula Santander (Santander) por el caso de falsos positivos de los jóvenes de Soacha, encontrados en zona rural de Norte de Santander en 2008. Los militares aplicaron a la sanción restaurativa porque no fueron seleccionados por la sala de reconocimiento de la JEP como máximos responsables.
De acuerdo con El Espectador, los uniformados serían los tres mayores: Francisco Chilito Gualtero, Marco Wilson Quijano Mariño, y Daniel Fernando Estepa Becerra; el sargento viceprimero, Arnoldo Téllez Lozano; y dos cabos primeros, Carlos Manuel González Alfonso y Yilver Alfonso Ovalle Pineda, todos retirados; y seis soldados profesionales: Jorge Andrés Restrepo Henao, César Augusto Correa León, Romanely Barbosa Reinales, Humberto Rojas Triana, Erwin Salamanca Amortegui y Alexander Suárez Rozo, de los cuales hay tres retirados y tres activos, que aceptaron su grado de responsabilidad en los hechos y deberán cumplir con labor social en beneficio del cuidado del medio ambiente, entre tres y cinco meses.
PUBLICIDAD
Ahora puede seguirnos en WhatsApp Channel y en Google News.
La sanción hace parte del proyecto Restaurándonos, un Trabajo, Obra o Actividad con contenido Reparador (Toar), que funciona como reparación al medio ambiente, “la naturaleza y el territorio”, en el corredor Chingaza- Sumapaz (Cundinamarca).

Toar Restaurándonos, un proyecto que cuenta con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud), el fondo multidonante de las Naciones Unidas y la Fundación Natura, se realizará en la localidad de Usme y Ciudad Bolívar, en el sur de Bogotá.
De acuerdo con la JEP, dicha medida sancionatoria favorece la situación jurídica de los implicados en casos relacionados con los crímenes cometidos en el marco del conflicto armado; asimismo, adopta medidas de reparación que se establecen para un bien común.
PUBLICIDAD
¿Qué dice la resolución 3479?
La sentencia impartida a los implicados en menor medida, en el caso de los falsos positivos cometidos en Norte de Santander en 2008, hace parte de lo que establece la resolución 3479 de la Sala de Justicia de la JEP.
En la mencionada resolución se han delineado los parámetros para clasificar el grado de participación de aquellos comparecientes que no ostentan la máxima responsabilidad. El objetivo primordial es discernir y especificar sus responsabilidades de reparación a las víctimas.
De acuerdo con el comunicado, dicha resolución estableció criterios de gradualidad para determinar los periodos de vinculación de los comparecientes a un Toar; además, los criterios consideran el compromiso con el Sistema Integral para la Paz, las contribuciones a la verdad, y el tiempo de reclusión cumplido en la justicia ordinaria, entre otros factores que evalúan la disposición del compareciente para reparar a las víctimas y compensar el daño causado.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Más Noticias
Estas fueron las noticias que más buscaron los colombianos en Google durante junio de 2026
Elecciones 2026, Mundial 2026 y Fenómeno de El Niño marcaron el interés de búsqueda en Colombia durante los últimos 30 días, según los datos visibles en Google Trends

Subasta de la SAE en julio: carros, camionetas y motos podrán ofertarse
La Sociedad de Activos Especiales anunció una nueva jornada con vehículos de marcas como Chevrolet, Toyota, Kia, Audi, Mazda y Renault

Certificados de discapacidad en Medellín tardan más de 12 meses: Personería alerta crisis
La entidad advirtió que hay 538 personas en lista de espera, más de 3.000 solicitudes pendientes y un solo profesional coordinando el proceso en todo el Distrito

Clan del Golfo propone diálogo con De La Espriella, pese a que presidente electo ya lo descartó
El grupo armado envió una carta al nuevo mandatario en la que planteó condiciones para un eventual sometimiento a la justicia

MinDefensa pide en la ONU más cooperación contra terrorismo transnacional y crimen organizado
Pedro Sánchez Suárez aseguró que los grupos armados ilegales en Colombia ya no responden a motivaciones políticas, sino a economías ilícitas como narcotráfico y minería ilegal



