Un Nobel y 20 libros después, Orhan Pamuk consigue una serie en Netflix

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Hace seis años, el escritor turco y premio Nobel Orhan Pamuk recibió el resumen de la adaptación televisiva prevista para una de sus novelas más célebres, El museo de la inocencia. Al hojear las páginas, quedó horrorizado.

La productora se había tomado más libertades de las que Pamuk consideraba razonables al condensar para la pantalla su relato de más de 500 páginas sobre un amor obsesivo en el Estambul de las décadas de 1970 y 1980, añadiendo giros argumentales que, en su opinión, desviaban atrozmente su narración.

Él contraatacó, demandando a la productora para reclamar los derechos de su historia.

"Tuve pesadillas durante ese periodo; le pagaba mucho dinero --para mis estándares-- al abogado de California y me preocupaba pensar que la fueran a rodar tal y como la habían escrito", dijo Pamuk, hablando en su oficina llena de libros en el último piso del edificio de departamentos que su familia construyó en Estambul y donde él creció.

En 2022 ganó la demanda, y lo volvió a intentar con un productor turco, esta vez imponiendo condiciones para mantener el control de la historia. Cuatro años después, por fin está contento con el resultado. El viernes, El museo de la inocencia se estrenará como una serie de nueve capítulos en Netflix.

El estreno en la plataforma marca un hito tardío en la carrera de Pamuk, de 73 años, el novelista más conocido de Turquía, cuyos libros de ficción, memorias, ensayos y fotografía se han traducido a decenas de idiomas. Fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 2006.

La serie de Netflix amplía aún más el alcance de su obra, llevando su novela a las pantallas de todo el mundo.

"Por supuesto que todo novelista desea que su novela se convierta en película", dijo. "La mayoría de las veces, la motivación es el dinero o la popularidad, y yo cargo con estos vicios".

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Pamuk nació en una familia acomodada y laica de Nisantasi, un elegante barrio de Estambul asociado a la élite europea de la ciudad.

Soñaba con ser pintor y abandonó la escuela de arquitectura antes de dedicarse a la ficción, explorando el pasado otomano de Turquía, sus aspiraciones occidentales y las tensiones entre ambos. Su esposa es directora de un hospital; tiene una hija de su primer matrimonio y una nieta.

Novelas como El libro negro , Me llamo Rojo y Nieve le dieron fama internacional. El comité del Nobel, al concederle el máximo galardón literario del mundo, escribió que había "descubierto nuevos símbolos del choque y entrelazamiento de culturas".

Pamuk ha escrito mucho sobre Estambul y en sus relatos aparecen lugares sacados de sus recuerdos. Varios de sus personajes vivieron, trabajaron y murieron a poca distancia de la casa de su infancia. En un edificio universitario cercano, un personaje se enamoró; otra reprobó su examen de admisión.

Durante un paseo por la zona, se lamenta de que las casas de madera de su juventud hayan sido sustituidas por anodinos edificios de departamentos, cafeterías de lujo y aceras abarrotadas.

"Es difícil seguir amando este lugar, este barrio, por lo mucho que ha cambiado", dijo.

La tienda de la esquina, alguna vez conocida como Alaaddin's Shop, que Pamuk y uno de sus personajes frecuentaban, ahora es una cadena de ropa para hombres. En el lugar de la desaparecida escuela secundaria de Pamuk hay un nuevo centro comercial.

"Es un centro comercial, un centro comercial normal", dijo. "Nada interesante".

El barrio ocupa un lugar destacado en El museo de la inocencia , publicado en 2008, que relata con todo lujo de detalles la historia de un soltero burgués, Kemal, quien se enamora perdidamente de una vendedora más joven y pobre, Fusun, y pasa años maquinando para estar cerca de ella mientras su vida pierde el rumbo.

Kemal y su madre viven en un departamento cuyo balcón da a una mezquita histórica. Ambos están en la misma calle que la oficina de Pamuk, al igual que el edificio donde Kemal y Fusun se reúnen para sus citas.

En el libro, Kemal cataloga su obsesión robando objetos cotidianos que asocia con su amada: saleros, horquillas, tazas de café, zapatos, un cepillo de dientes, un cono de helado a medio comer y 4213 colillas de cigarro. Tras el clímax de la novela, expone estas reliquias en un museo, lo que da nombre al libro.

La historia es ya una franquicia en varias partes. En 2012, Pamuk inauguró en Estambul un Museo de la Inocencia auténtico con objetos del libro. Escribió un manifiesto y un catálogo del museo. En 2015, participó en un documental relacionado.

Con la esperanza de añadir una adaptación a la pantalla, Pamuk firmó un contrato en 2019 con lo que describió como "una productora de Hollywood" que no quiso nombrar. Pero la visión de la empresa incluía alteraciones importantes en la historia, como que Kemal dejara embarazada a Fusun, lo que Pamuk no podía tolerar.

"Demasiado cambio", dijo. "Una vez que haces eso, el resto del libro no es mi libro en absoluto".

Le llevó dos años y medio, y muchos gastos legales, rescindir el contrato, dijo.

Una vez recuperados los derechos, inició conversaciones con una empresa turca, Ay Yapim, sobre la serie.

Esta vez, controló el proceso con una meticulosidad que no dista mucho de la del protagonista de su novela.

No pidió ningún anticipo y no firmó ningún contrato antes de que el guion estuviera terminado, dijo, para asegurarse de que el productor no se tomara licencias indebidas con la historia.

Se aseguró de que en los créditos se mencionara no solo su libro, sino también su museo, donde se rodaron algunas escenas.

Por mucho éxito que tuviera la serie, no habría segunda temporada, decretó, por lo que el final de la historia se mantendría.

Se reunió en repetidas ocasiones con el guionista y el jefe de la productora, Kerem Catay, revisó los borradores de cada episodio y sugirió cambios.

Una vez finalizado el texto, tanto él como Catay firmaron todas las páginas de los nueve episodios. Pamuk adjuntó el guion firmado al contrato para fijar su visión.

"Una vez que el guion quedó así y nos aseguraron que si no rodaban esto acabarían en Siberia o ahorcados, entonces me tranquilicé", dijo Pamuk con una sonrisa.

En una entrevista, Catay confirmó la profunda participación de Pamuk. Describió el proceso de escritura del guion como único y dijo que la serie tardó cuatro años en completarse, más que ninguna otra en sus 19 años en el negocio.

"Orhan Bey tiene un alto nivel de exigencia", dijo, refiriéndose al autor con un calificativo honorífico turco. "No fue fácil para un guionista, un productor y el escritor de la novela tener que ir página por página".

Catay dijo que se dio cuenta, tras dos años de trabajo, de que aún no tenían contrato, lo que significaba que Pamuk podría haberse marchado en cualquier momento, haciendo inútiles sus esfuerzos.

La empresa construyó un set basado en el Nisantasi de la década de 1970. Para el papel de Kemal contrató a Selahattin Pasali, un galán turco, y para el de Fusun a Eylül Kandemir, quien es menos conocida ("Esperamos que se haga famosa", dijo Pamuk).

La compañía también contrató a Zeynep Gunay, una directora femenina y la preferida de Pamuk.

Tras la publicación de la novela, dijo Pamuk, las feministas turcas le criticaron por enfocarse en la perspectiva del personaje masculino.

"Aunque intenté evitar las ideas erróneas o los prejuicios habituales de los hombres de Medio Oriente, desafortunadamente soy un hombre de Medio Oriente y acepto todas las críticas feministas por completo", dijo.

Tener a una mujer en la dirección de la serie, dijo, añadía más del punto de vista de la heroína.

Una vez terminada la serie, Pamuk vio los nueve episodios y Catay le llamó para conocer su opinión.

Catay recordó que estaba nervioso por la reacción del novelista.

"Se puso muy contento", recuerda Catay. "Dijo que le había gustado".

Pamuk espera que la producción sea recibida como una "película distinguida" y atraiga visitantes a su museo, dijo. La serie se produjo en turco y se dobló y subtituló en inglés y otros idiomas.

La serie también representó otro hito en la carrera de Pamuk: su debut como actor. En algunas escenas, interpreta al famoso escritor Orhan Pamuk, a quien Kemal cuenta su terrible experiencia.

Pamuk, quien dijo que no tenía muchas ganas de asistir a la fiesta de lanzamiento y demás eventos, restó importancia a su debut en pantalla.

"No se puede llamar actuación porque me interpreto a mí mismo", dijo.

Al preguntarle sobre la actuación de Pamuk, Catay dijo que cumplió su cometido.

"Está bien", dijo. "Pero es mejor escritor".

Safak Timur colaboró con reportería desde Estanbul.

Ben Hubbard es el jefe del buró de Estambul, y cubre Turquía y la región vecina.

Safak Timur colaboró con reportería desde Estanbul.