
Si bien la ciudadanía le otorga al presidente del Perú, Pedro Castillo un bajo nivel de aprobación, lo cierto es que matemáticamente el Congreso de la República tiene un camino muy difícil para aprobar la vacancia presidencial. Ya han logrado aprobar la moción, y que esto se debata este lunes, pero no van a alcanzar los votos.
Creo que es una situación que va a terminar desgastando a ambos poderes. Por el lado del Legislativo por agendar algo que no van a poder aprobar, y por el otro lado, desgasta al Ejecutivo, porque la defensa del presidente seguramente va a ser de baja calidad, y probablemente va a repetir el mismo discurso de siempre, cuando la ciudadanía demanda una narrativa distinta a la que se ha venido trabajando en los últimos meses.
En esa línea, el problema es que no hay necesariamente una actitud de cambio de enfoque y resultados concretos en términos de políticas públicas, sino más bien hay una defensa donde no se quiere ver que el problema también es el Ejecutivo, y donde se busca atacar al Congreso y simplemente decir que se trata de una posición vacadora, sin ser consciente que hay varios errores que se están cometiendo y otras acciones que se están dejando de hacer que están llevando al presidente Castillo a reducir su nivel de aprobación.
Lo que visualizo es que el enfrentamiento va a continuar. Es decir, en tanto no se llegue a la cantidad de votos suficientes para la vacancia el enfrentamiento va a ser solo simbólico, donde se van a enseñar los dientes, pero no se van a atacar realmente porque en este momento, ambos poderes del Estado tienen una pésima aprobación, no solo el Ejecutivo.
Dentro de esta lógica, lo que se viene ahora es una especie de tregua de supervivencia que va a durar hasta un nuevo escándalo de corrupción dentro del Ejecutivo que haga que el tablero que vamos a ver hoy lunes cambie y se logre tener los votos para la vacancia.
Hace poco salió una propuesta del expresidente Francisco Sagasti que señala como una salida adelantar las elecciones. Sin duda es una medida bastante drástica que alteraría la estabilidad. Pero seamos conscientes que estamos en un contexto donde ya hay una alta inestabilidad y donde estamos viendo que ni el Ejecutivo ni el Legislativo están demostrando una alta decencia y compromiso por generar cambios positivos para la gente, y donde no hay un aprendizaje a la interna dentro de esos propios poderes.
Entonces, para que este adelanto de elecciones sea realmente efectivo, tiene que venir no solo con un cambio de jugadores sino también con un cambio de reglas de juego. De lo contrario vamos a tener lo mismo que tuvimos cuando el expresidente Martín Vizcarra cerró el Congreso, donde mucha gente celebró esa medida, se convocaron nuevas elecciones para llenar ese Parlamento con mucha esperanza, pensando que la siguiente gestión iba a ser mejor y ya vemos los resultados que se tuvieron. Por ese motivo, no se trata nada más de cambiar a los jugadores sino también de cambiar las reglas del juego.

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