Las primeras imágenes difundidas por la policía neozelandesa revelaron el estado del precario campamento donde Tom Phillips ocultó a sus tres hijos durante casi cuatro años. El refugio, improvisado en una zona boscosa de Waikato, refleja la dureza y la precariedad en la que Jayda (12 años), Maverick (10) y Ember (9) debieron sobrevivir junto a su padre durante su desaparición.
La localización de los menores marcó el final de una larga búsqueda nacional y una situación de angustia que se extendió desde diciembre de 2021.
En las fotografías se aprecia un entorno rudimentario: cuatriciclos cubiertos con mantas, latas de refresco vacías, contenedores plásticos dispersos entre la vegetación nativa y escasos signos de comodidad.
Los detalles del campamento
El campamento se encontraba a unos dos kilómetros del sitio donde Phillips murió en un tiroteo con la policía. El operativo policial comenzó tras un robo a una tienda agrícola en Piopio, donde él y Jayda fueron captados por cámaras de seguridad sustrayendo suministros. Un testigo alertó a la policía alrededor de las 2:30 de la madrugada, describiendo a los sospechosos vestidos con ropa de campo y linternas en la cabeza.
La persecución terminó cerca de Te Anga Road, a unos 33 kilómetros del lugar del robo, cuando los agentes lograron detener el cuatriciclo con dispositivos de bloqueo. En ese momento, Phillips disparó a un oficial con un rifle de alto calibre, hiriéndolo gravemente en la cabeza y el hombro. La policía respondió al ataque y abatió al fugitivo, mientras Jayda fue puesta bajo custodia.
El Daily Mail detalló que la información proporcionada por la joven resultó crucial para localizar a sus hermanos menores, quienes permanecían ocultos en el campamento. Las condiciones del asentamiento eran sumamente austeras, mostrando la capacidad de los niños para soportar la vida silvestre durante años, expuestos a temperaturas bajas y recursos limitados.
Cuatro años prófugo
La existencia de este campamento es producto de la prolongada huida de Tom Phillips y sus hijos, iniciada en diciembre de 2021 tras una disputa de custodia con la madre. No era la primera vez que el hombre desaparecía con los niños, aunque nunca durante un periodo tan extenso ni en condiciones tan extremas.
En este tiempo, el grupo eludió activamente a las autoridades y soportó inviernos crudos y aislamiento total. Hubo reportes de robos y asaltos cometidos por Phillips para obtener suministros, según documentó The Telegraph.
Horas después del enfrentamiento, la policía localizó a los dos menores en este campamento. Jayda, la mayor, fue encontrada junto a su padre durante la persecución inicial. Las señales de desgaste evidenciaban las dificultades extremas que enfrentaron los menores y el aislamiento en el que vivieron.
La investigación sobre el campamento reveló también la presencia de varias armas de fuego, incautadas por las autoridades, y múltiples objetos destinados a la supervivencia básica. Además, los agentes mantienen bajo resguardo la escena para realizar peritajes que permitan esclarecer cómo Phillips logró abastecerse y ocultarse tanto tiempo.
El ministro de Policía, Mark Mitchell, añadió que los menores “han visto y experimentado cosas a las que ningún niño de nuestro país debería estar expuesto”.
Estado actual de los menores
Tras el rescate, las autoridades confirmaron que los tres niños se encuentran en buen estado general, aunque expuestos a experiencias extremas que requirieron atención especializada. Warwick Morehu, comisionado regional de Oranga Tamariki, aseguró que “están tranquilos, cómodos y juntos”, y destacó la importancia de brindarles todo el apoyo necesario para su recuperación.
Actualmente, el principal objetivo de las autoridades y la comunidad es garantizar que los menores se integren de forma segura y afectuosa tras años de ausencia. La madre de los niños expresó su alivio por el reencuentro, aunque lamentó el desenlace trágico de la historia familiar y continúa a la espera de acoger a sus hijos.