
En un esfuerzo por superar los límites de la fotografía submarina, el fotógrafo canadiense Steven Haining y su equipo lograron establecer un nuevo récord mundial al realizar una sesión fotográfica a una profundidad de 49,80 metros. Este logro tuvo lugar en el naufragio Hydro Atlantic en Boca Raton, Florida. Según informó Guinness World Records, esta hazaña representa la tercera vez que Haining rompe el récord de la sesión fotográfica submarina más profunda, consolidando su lugar en la historia de este tipo de proyectos.
El camino hacia este logro comenzó con un desafío. En diciembre de 2023, los compatriotas canadienses de Haining, Kim Bruneau y Pia Oyarzun, superaron su récord anterior al realizar una sesión fotográfica a 40 metros de profundidad en las Bahamas. Determinado a recuperar el título, Haining reunió a su equipo, incluyendo a la modelo y buceadora Ciara Antowski, quien había participado en sus proyectos anteriores.
El equipo sabía que superar los 40 metros requeriría un nivel de preparación sin precedentes. Tanto Haining como Antowski dedicaron un año completo a entrenarse en técnicas avanzadas de buceo, mezcla de gases y procedimientos de descompresión. Este último aspecto era crucial, ya que la sesión se llevó a cabo más allá de la llamada “zona de descompresión”, que comienza a partir de los 40 metros de profundidad.

En esta zona, los buceadores deben realizar paradas obligatorias durante el ascenso para liberar los gases de nitrógeno acumulados en el cuerpo y evitar problemas graves de salud, como la enfermedad por descompresión. Para garantizar la seguridad de todos los involucrados, Haining contrató al experto en buceo Wayne Fryman, quien supervisó los aspectos técnicos y de seguridad del proyecto.
Además, se colocaron tanques de oxígeno adicionales en puntos estratégicos de la línea de descenso, y un equipo de rescate permaneció en la superficie listo para intervenir en caso de emergencia. Según Guinness World Records, incluso se tomaron precauciones adicionales, como explorar previamente el naufragio para identificar posibles riesgos, entre ellos el óxido de la estructura, la presencia de vida marina potencialmente peligrosa y la posibilidad de encontrarse con pescadores en la zona.
El papel de Ciara Antowski: modelo y buceadora
El desempeño de Ciara Antowski fue fundamental para el éxito de la sesión. Ya que tuvo que soportar las bajas temperaturas y la presión extrema del agua, también posó sin equipo de buceo, utilizando únicamente un vestido. Esto implicó que dependiera completamente de su equipo para recibir oxígeno a través de una máscara en intervalos regulares. Además, debido a la falta de protección ocular, su visión estaba limitada, lo que hacía esencial la comunicación mediante lenguaje corporal con Fryman y Haining.

Antowski se preparó intensamente para este desafío, entrenando en centros especializados como Isla Divers en Florida y en piscinas diseñadas para simular las condiciones del océano. Su entrenamiento se centraba en aspectos técnicos y estéticos de la sesión, asegurándose de que cada pose y movimiento contribuyera a la creación de imágenes impactantes
El día de la inmersión, el equipo llegó al naufragio Hydro Atlantic con un plan meticuloso. Según publicó Guinness World Records, Haining había diseñado dos esquemas de iluminación para la sesión: uno con luces intermitentes para crear efectos dinámicos y otro con linternas potentes que iluminaban a Antowski con un brillo etéreo.
Sin embargo, incluso con toda la planificación, surgieron imprevistos. Durante el descenso inicial, Haining sufrió la picadura de una medusa, aunque logró continuar con la sesión sin mayores complicaciones. En el fondo del océano, el equipo experimentó con diferentes ángulos y técnicas para capturar imágenes únicas. Toda la preparación estética debía realizarse en la superficie, ya que la comunicación bajo el agua era limitada.

A pesar de estos desafíos, el equipo logró completar la sesión en menos tiempo del previsto, deteniéndose 15 minutos antes de lo planeado para garantizar la seguridad de todos durante el ascenso. Haining destacó la importancia del trabajo en equipo para lograr este récord. “Tenemos este récord gracias al enorme grupo de personas que trabajan detrás de escena”. Además de Fryman y Antowski, el equipo incluyó a la buceadora de seguridad Mareesha Klups, quien permaneció en el barco de rescate lista para intervenir si era necesario.
Klups, quien ya había trabajado con Haining en proyectos anteriores, se inspiró en estas experiencias para especializarse en buceo de seguridad. El éxito de esta sesión marcó un nuevo récord mundial y reafirmó el compromiso del equipo con la exploración y la superación de límites. Haining ya está planeando futuros proyectos que podrían incluir inmersiones a mayores profundidades e incluso exploraciones aéreas. “Para nosotros, batir récords mundiales es un proyecto apasionante por algo que ya nos encanta hacer”, afirmó Haining.
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