Jorge Bergoglio junto a su madre, María Regina Sívori y su padre, Mario José Bergoglio. Buenos Aires, 1958. AFP PHOTO
Jorge Bergoglio junto a su madre, María Regina Sívori y su padre, Mario José Bergoglio. Buenos Aires, 1958. AFP PHOTO

Concluyendo el colegio secundario industrial, con orientación en química, que cursó mientras trabajaba en un laboratorio, un joven Bergoglio, de sólo 17 años, se preparaba para festejar el día de la Primavera -y del estudiante- el 21 de septiembre de 1953. Pero antes de ir al encuentro de sus compañeros decidió pasar por la Iglesia de San José de Flores, que frecuentaba como católico practicante que era.

Un sacerdote escuchó su confesión. “...me pasó algo raro, no sé qué fue, pero me cambió la vida; yo diría que me sorprendieron con la guardia baja”, relató él mismo décadas después en diálogo con los periodistas Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti para la única biografía autorizada del hoy papa Francisco, El jesuita (Vergara 2010).

“Eso es la experiencia religiosa: el estupor de encontrarse con alguien que te está esperando. Desde ese momento para mí, Dios es el que te ‘primerea’ -siguió relatando Bergoglio, con ese lenguaje coloquial y muy porteño que ahora da la vuelta al mundo-. Uno lo está buscando, pero Él te busca primero. Uno quiere encontrarlo, pero Él nos encuentra primero”.

El actor Juan Minujín en los zapatos del
El actor Juan Minujín en los zapatos del "padre Jorge", un joven sacerdote Bergoglio, en la producción de Netflix, "Los dos Papas" (Netflix)

Su padre tomó bien la noticia; no así su madre, que por años no pudo aceptar esa decisión. No porque no fuese religiosa, sino porque consideraba precipitada la decisión de su hijo mayor -los Bergoglio eran cinco hermanos- y le hubiera gustado que estudiara medicina. Él le explicó que en cierta forma sería “doctor”, pero para ocuparse de una dimensión más espiritual de la salud humana.

Se iniciaba entonces un largo período de estudio y formación rigurosa. Pero poco después de la ordenación, que tuvo lugar el 13 de diciembre de 1969, ya sería Jorge Bergoglio llamado a altas responsabilidades dentro de la orden. En 1973, era designado provincial de los jesuitas.

El día de su ordenación sacerdotal, hace exactamente 50 años y de manos del arzobispo Ramón José Castellano, el insospechado futuro papa Francisco estaba próximo a cumplir los 33 años -nació el 17 de diciembre de 1936 en Capital Federal, de padres inmigrantes del Piamonte italiano-.

Jorge Bergoglio fue ordenado sacerdote a los 33 años. Aquí, ya cardenal, en 2008, viajando en el subterráneo de Buenos Aires
Jorge Bergoglio fue ordenado sacerdote a los 33 años. Aquí, ya cardenal, en 2008, viajando en el subterráneo de Buenos Aires

El 11 de marzo de 1958 Bergoglio pasó al noviciado de la Com­pañía de Jesús. En el marco de su formación, hizo estudios de humanidades en Chile. Regresó a Argentina en 1963, y se licenció en filosofía en el Colegio San José, de San Miguel. Entre 1964 y 1965 fue profesor de literatura y psicología en el Colegio de la Inmaculada de Santa Fe -donde dejó un imborrable recuerdo entre sus alumnos- y en 1966 enseñó las mismas materias en el Colegio del Salvador en Buenos Aires. En 1970 se licenció en teología en el Colegio San José.

Tras la ordenación sacerdotal, su preparación siguió en la Compañía de 1970 a 1971 en Alcalá de Henares (España) y el 22 de abril de 1973 emitió la profesión perpetua. De regreso a Argen­tina, fue maestro de novicios en Villa Barilari en San Miguel, profesor en la facultad de teología, consultor de la provincia de la Compañía de Jesús y también rector del Colegio.

En julio de 1973 fue elegido provincial de los jesuitas de Argentina, cargo que ocupó durante seis años. Después de eso, retomó la docencia y de 1980 a 1986 volvió a ser rector del colegio de San José, y párroco en San Miguel. En marzo de 1986 viaja a Alemania para completar la tesis doctoral; y después es enviado al colegio de El Salvador en Buenos Aires y posteriormente a la iglesia de la Compañía de la ciudad de Córdoba, como director espiritual y confesor. Las etapas alemana y cordobesa de la trayectoria de Bergoglio fueron vividas como una suerte de exilio, externo primero, interior después.

Alemania y Córdoba fueron dos destinos de sacrificio para Jorge Bergoglio, un ostracismo del que lo rescató el cardenal Antonio Quarracino, quien apreció de inmediato su talento y lo promovió a obispo y más tarde, como su sucesor /AFP PHOTO/
Alemania y Córdoba fueron dos destinos de sacrificio para Jorge Bergoglio, un ostracismo del que lo rescató el cardenal Antonio Quarracino, quien apreció de inmediato su talento y lo promovió a obispo y más tarde, como su sucesor /AFP PHOTO/

De ese ostracismo lo sacará el cardenal Antonio Quarracino que, tras conocerlo y apreciar sus calidades humanas e intelectuales, lo trae de vuelta a Buenos Aires y lo convierte en su más estrecho colaborador. Fue por su intercesión que el 20 de mayo de 1992 el papa Juan Pablo II lo nombra obispo auxiliar de Buenos Aires. El 27 de junio recibe en la catedral la ordenación episcopal de manos del purpurado. Como lema elige Miserando atque eligendo (“lo miró con misericordia y lo eligió”), el mismo que usará años después como Papa.

El 3 de junio de 1997 es promovido a arzobispo coadjutor de Buenos Aires. Pocos meses después, sucede al cardenal Quarracino, fallecido el 28 de febrero de 1998.

El papa Juan Pablo II lo ordenó obispo y luego cardenal. Aquí, Jorge Mario Bergoglio saluda a Karol Wojtyla durante el consistorio papal del 21 de febrero de 1998 (Photo by Grzegorz GalazkaArchivio Grzegorz GalazkaMondadori Portfolio via Getty Images)
El papa Juan Pablo II lo ordenó obispo y luego cardenal. Aquí, Jorge Mario Bergoglio saluda a Karol Wojtyla durante el consistorio papal del 21 de febrero de 1998 (Photo by Grzegorz GalazkaArchivio Grzegorz GalazkaMondadori Portfolio via Getty Images)"

Desde su rol de arzobispo, auxiliar primero y titular luego, Bergoglio creó y promovió la pastoral villera. Formó a un grupo de jóvenes sacerdotes de gran compromiso social que, instalados en los barrios más humildes de Capital Federal y el conurbano conforman la red de contención al narcotráfico que el Estado argentino no ha sido capaz de tejer.

El 21 de febrero de 2001, Juan Pablo II lo crea cardenal.

Jorge Bergoglio durante una misa en San Cayetano / Télam
Jorge Bergoglio durante una misa en San Cayetano / Télam

En el año 2007, Bergoglio tendrá un rol destacado en Aparecida, Brasil, donde se llevaba a cabo la Vª Conferencia Episcopal del Celam. Allí, el entonces Arzobispo de Buenos Aires y Cardenal primado de Argentina se hace notar por sus camaradas del consejo cardenalicio que, en momentos de vacancia, elige al Papa. Es por ello que, para muchos, el papado de Jorge Bergoglio se gestó en aquella reunión de Aparecida.

El resto es historia conocida: cuando el insospechado futuro papa Francisco se preparaba para el retiro -ya tenía reservada una habitación en un hogar de sacerdotes retirados en Flores-, el destino le tenía reservada otra sorpresa. En sus palabras, Dios lo “primereó” nuevamente...

El 13 de marzo de 2013, el mundo entero se sorprendía con la noticia de la elección como sumo pontífice de la Iglesia Católica del argentino Jorge Mario Bergoglio, el primer Papa latinoamericano y el primero jesuita.

Jorge Bergoglio el día de su asunción como Papa
Jorge Bergoglio el día de su asunción como Papa

La oración de Jorge Bergoglio el día de su ordenación

En este sencillo texto, el hoy papa Francisco explica los fundamentos de su fe y de su vocación. Un credo personal, al estilo Bergoglio.

Quiero creer en Dios Padre, que me ama como un hijo, y en Jesús, el Señor, que me infundió su Espíritu en mi vida para hacerme sonreír y llevarme así al Reino eterno de vida.

Creo en la Iglesia.

Creo en mi historia, que fue traspasada por la mirada de amor de Dios y en el día de la primavera, 21 de septiembre, me salió al encuentro para invitarme a seguirle.

Creo en mi dolor, infecundo por el egoísmo, en el que me refugio.

Creo en la mezquindad de mi alma que buscar tragar sin dar…, sin dar.

Creo que los demás son buenos y que debo amarlos sin temor y sin traicionarlos nunca buscando una seguridad para mí.

Creo en la vida religiosa.

Creo que quiero amar mucho.

Creo en la muerte cotidiana, quemante, a la que huyo, pero que me sonríe invitándome a aceptarla.

Creo en la paciencia de Dios, acogedora, buena, como una noche de verano.

Creo que papá está en el cielo, junto al Señor.

Creo que el Padre Duarte está también allí, intercediendo por mi sacerdocio.

Creo en María, mi Madre, que ama y nunca me dejará solo.

Y espero la sorpresa de cada día, en la que se manifestará el amor, la fuerza, la traición y el pecado, que me acompañarán hasta el encuentro definitivo con ese rostro maravilloso que no sé cómo es, que le escapé continuamente, pero que quiero conocer y amar.

Amén.

Jorge Bergoglio, segundo desde la izquierda en la fila de atrás, junto a su familia. De izquierda a derecha: Alberto Horacio, Bergoglio, su hermano Oscar Adrián y su hermana Marta Regina. En la fila de abajo desde la izquierda: su hermana María Elena, su madre Regina María Sívori y su padre Mario José Bergoglio
Jorge Bergoglio, segundo desde la izquierda en la fila de atrás, junto a su familia. De izquierda a derecha: Alberto Horacio, Bergoglio, su hermano Oscar Adrián y su hermana Marta Regina. En la fila de abajo desde la izquierda: su hermana María Elena, su madre Regina María Sívori y su padre Mario José Bergoglio

Seguí leyendo: