(Foto: Archivo)
(Foto: Archivo)

Una familia del municipio General Felipe Ángeles, en Puebla, descubrió por casualidad el fósil de un mamut que según los expertos habitó la tierra hace aproximadamente 10 mil años.

El martes 17 de septiembre, el señor Basilio Honorato le enseñó a su hijo cómo hacer un horno de cal. Ambos escarbaron en una zona abundante en arcilla, cuando de pronto se encontraron con una especie de material rígido y puntiagudo. Lo primero que pensaron fue que se trataba de una raíz de árbol.

Sin embargo, continuaron escarbando y terminaron por descubrir los restos de un imponente y gigantesco mamífero. Encontraron la mandíbula completa, el cráneo y dos colmillos de 2.50 metros de largo.

“Escarbamos e hicimos un círculo de unos veinte (metros) de diámetro para dejar al mastodonte totalmente al descubierto. Ya vino el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) para corroborar que sí se trata de un fósil. Estamos orgullosos porque una cosa como ésta no cualquiera tiene la oportunidad de encontrar o ver”, dijo el señor Honorato Cisneros al sitio de noticias Unotv.

La familia Honorato encontró en la localidad San José Buenavista

La familia tuvo que pedir el apoyo de Seguridad Pública, ya que han pasado más de 20 días y nadie ha resguardado el sitio del descubrimiento: temen que las piezas sean robadas.

Tampoco descartan que por la posición de las partes halladas, en el lugar pueda haber más ejemplares de mamut.

El municipio, ubicado a unos 200 kilómetros de Ciudad de México, tiene unos 400 habitantes que en su mayoría se dedican a la agricultura.

Aún se desconocen la mayor parte de las características del ejemplar encontrado, sin embargo, las estadísticas apuntan a que se trata del fósil de un macho con más de 10 mil años de antigüedad.

¿Por qué casi todo los fósiles de mamut son machos?

(AFP)
(AFP)

Científicos resolvieron el misterio de por qué la mayoría de los fósiles de mamut pertenecieron a machos, de acuerdo con un reporte publicado en la revista Current Biology.

Al igual que los elefantes, los mamuts macho jóvenes de la Edad del Hielo vagaban solos y frecuentemente se ponían en situaciones arriesgadas. Muchas veces eran arrastrados por los ríos o quedaban atrapados en el hielo o pantanos, donde se preservaron sus huesos por miles de años, según los científicos.

Las hembras, en cambio, viajaban en grupos dirigidas por una matriarca vieja que conocía el terreno y alejaba del peligro a sus compañeras.

“Sin la ventaja de vivir en una manada dirigida por una experimentada hembra, los mamuts machos pudieron haber tenido un alto riesgo de perderse en trampas naturales como ciénegas, grietas y lagos”, dijo el coautor del estudio Love Dalen, del Museo Sueco de Historia Natural.

El estudio utilizó información de los genomas para determinar el sexo del 98 por ciento de los fósiles de mamuts lanudos (Mammuthus primigenius) en Siberia.

(Foto: Cuartoscuro)
(Foto: Cuartoscuro)

Los investigadores encontraron que 69% de las muestras eran de machos, un sesgo muy inusual en la proporción entre los dos sexos, partiendo de la base de que estaban equilibrados en el nacimiento.

Por lo tanto, los investigadores creen que la forma en la que vivían estos animales influyó en su manera de morir.

“La mayoría de los huesos, colmillos y dientes de mamut, y los de otros animales extintos de la Edad de Hielo no se han conservado”, explicó Dalen.

“Es muy probable que los restos que se han encontrado en Siberia en estos días se hayan conservado porque estuvieron enterrados, y así protegidos del desgaste”.

Ese gigante herbívoro desapareció hace cerca de 4.000 años con el calentamiento del planeta y el aumento de la cacería humana de estas bestias.