Kyrgios, histriónico al 100%, desborda de talento, pero no puede (ni quiere) abandonar el perfil polémico (Foto: AP)
Kyrgios, histriónico al 100%, desborda de talento, pero no puede (ni quiere) abandonar el perfil polémico (Foto: AP)

"No estoy seguro de ir con Rafael Nadal a sentarme a tomar una cerveza", dijo Nick Kyrgios luego de ganar su partido de primera ronda en Wimbledon y previo a su match frente al español. Una frase que le pone pimienta a un choque que ya tiene historia en la Catedral del tenis (la primera vez que se enfrentaron) y a una díscola relación que sólo se dio a través de los medios.
Por su parte, Rafa volvió a sostener lo que dijo a comienzos de año, cuando el australiano lo venció en Acapulco (la última vez que estuvieron red de por medio) y que "no pienso repetir": "Le falta el respeto al rival, al público y a sí mismo".

Kyrgios había cerrado la discusión, en febrero, diciendo que él no respetaría "a alguien sólo por pasar la pelota por encima de la red. Rafa no me conoce y no voy a escuchar lo que me diga. Cada uno es como es".

Irreverente, intolerable, portador de un notable desparpajo tanto para jugar como al hablar. Con la lengua respeta menos que con su raqueta y eso que es ese encordado desde donde salen las primeras irreverencias.

El australiano Nick Kyrgios (24 años, hijo de madre malaya y padre griego) se ha transformado en el nuevo rostro del niño malo del tenis y no le importa demasiado dejar de serlo. Pero la calidad de sus toques y algunas jugadas llenas de fantasía lo convirtieron en uno de los jugadores más divertidos del circuito. De hecho, muchos consideran que un partido entre él y Gail Monfils, sin la presión de los puntos, sería una de las mejores exhibiciones que podría ofrecer el tenis.

Pero su conducta lo deja más expuesto que su faceta entretenida, y el público lo sabe. Fue por eso que, a las 11:00, poblaron la cancha número 6 del All England para verlo. Poco importaba quién fuera su rival, había que estar presente por lo que pudiera hacer en la cancha. Y lo hizo.

Una siesta sobre el césped, luego de volar detrás de una pelota, un par de jugadas despectivas para desorientar a Jordan Thompson, o Tomo, como le gusta llamar a su rival, y hasta pelear con alguien del público "que le estaba indicando la salida, en voz alta, a otra persona".

Así es Kyrgios, un jugador que fue multado tantas veces que ya ha perdido varias veces los premios que obtuvo en algunos torneos. De hecho, hace dos semanas fue sancionado con tres multas diferentes que le costaron más del 50 por ciento de lo que había conseguido en premios, por alcanzar la segunda ronda del tradicionalista torneo de Queen's.

La última locura de Kyrgios en Queen's

En las tres ocasiones, el australiano fue penalizado por conducta antideportiva, primero fueron 2.500 dólares, luego otra de 5.000 y, por último, (jugando contra Auger Aliassime) con 10.000 dólares más. En total, tuvo que dejar 17.500 dólares, de los 28.000 que le correspondían por su participación.

Pero esto es sólo el final, hasta ahora, de una serie de sanciones y multas que arrancaron en agosto de 2015, durante el torneo de Montreal, cuando con tan sólo 20 años, se acercó a la red y le dijo a Stan Wawrinka que Kokkinakis –compatriota y amigo de Nick- "se acuesta con tu novia (Donna Vekic, 19 años en aquel momento). Lamento decírtelo." Así presentaba su carácter en sociedad y no era bien recibido por la mayoría de sus colegas del circuito.

La historia de los disparates de Kyrgios continuó un año más tarde, cuando en el Masters 1000 de Shanghai dejó ir su partido frente a Mischa Zverev, hermano de Alex (#6 del mundo), y "no hizo sus mejores esfuerzos", según lo observado por la ATP, además de discutir con el público y faltarle el respeto a su rival. En ese momento, el ente rector del tenis masculino lo obligó a visitar tratarse con un psicólogo para evitar que una sanción le impidiera seguir compitiendo.

Doce meses después repetiría modales y escena, en el mismo torneo, frente a Steve Johnson. Luego de ceder en el primer set, se marchó al hotel, sin dar conferencia de prensa, lo que equivale a otra multa en dólares. Pero lo más grave fue que no consultó al médico oficial, un acto obligatorio para no tener una nueva sanción. Por ello tuvo que devolver todo lo que había ganado en el torneo chino.

También en 2017, los organizadores del certamen de Rotterdam decidieron no multarlo por su ausencia. Kyrgios, amante del básquet, se había marchado al All Star Weekend de la NBA.

Al parecer, el australiano tiene a Queen's como a uno de sus torneos fetiche, en donde hace gala de su mal humor y alarde de la grosería. Durante un cambio de lado, no tuvo mejor idea que sacudir una de las botellas de agua en posición y forma de estar masturbándose, en una imagen que dio la vuelta al mundo y fue tendencia en las redes.

A pesar de todas estas sanciones, gestos, discusiones y multas, había quienes lo veían como a un ser valioso a corregir. Uno de ellos es el árbitro internacional sueco Mohammed Lahyani, aquél que dirigiera el match record entre Isner y Mahut, considerado uno de los mejores del circuito y elegido por Federer para arbitrar sus partidos, a quien su gesto para con el australiano le costó prácticamente la carrera. A pesar de que el umpire mencione que "la ATP lo está protegiendo", después de su intervención en el match de Kyrgios, durante el US Open, dejó de dirigir en el Grand Slam y, posteriormente en la gira asiática, siendo relegado a torneos y partidos de menor trascendencia.

Sucedió que el australiano se quedó parado ante cada saque de su rival y no jugaba los peloteos, lo que en el reglamento se lo conoce como "no estar haciendo sus mejores esfuerzos". En el cambio de lado, Lahyani, para no tener que sancionarlo, bajó de la silla y conversó durante todo el descanso con Nick, quien regresó a la cancha con una motivación diferente. En ese momento, el oceánico perdía 6-4 y 3-0, y terminó ganándole a Herbert por 76(6), 6-3 y 6-0.

Este año, los organizadores del Masters 1000 de Roma también lo obligaron a devolver todo lo que había ganado en premios, con el agregado de una suma por descalificación, luego de que discutiera con el público, con el umpire y de que arrojara las sillas, que utiliza en los cambios de lado, al centro de la cancha. En medio del abucheo, y antes de que el árbitro lo descalificara, solo armó su bolso y comenzó a irse del estadio.

Por esos hechos, Tony Nadal, tío y ex coach de Rafa, dijo que Kyrgios "es un mal para el tenis, porque su actitud es bastante penosa".

Hace unas horas, en Wimbledon, el australiano lo responsabilizó a Tony de sus entredichos con el número 2 del mundo.

Otro delirio de Nick: lanzamiento de silla

Capaz de ofrecer su cola como blanco ante un smash de su rival, con esa mezcla de virtuoso tenista, bufón, payaso, mal educado e irrespetuoso, Nick Kyrgios también se hace tiempo para jugar con las frases y decir que Roland Garros "es una mierda" o que "los árbitros me multan y ellos no reciben ninguna advertencia ni ninguna multa. Tengo que hacer frente a árbitros idiotas y a esos idiotas de la multitud". O mofarse de sus rivales revelando que le ganó a Carballés "jugando el día antes al FIFA hasta las tres de la mañana" o ufanarse de que ganó Acapulco "saliendo todas las noches".

Esta vez, Kyrgios salió de la Sala de Conferencias del All England como siempre, con su cabeza en alto y con una mirada arrogante, pero dejando detrás una frase a modo de reflexión y que resume parte de su personalidad: "Las personas son diferentes, juegan diferente. Si fuéramos todos iguales, sería aburrido. No creo que haya pocos entretenedores, creo que somos diferentes. No comprendo cómo es tan difícil, para la gente, poder entender esto".

Tabla de sanciones a Nick Kyrgios

Masters 1.000 Montreal 2015: u$s 9.862
Masters 1.000 Shangái 2016 u$s 16.500
Masters 1.000 Shangái 2017 u$s 37.780
Masters 1.000 Roma 2018: u$s 57.840
Queen's 2018: u$s 16.848
Queen's 2019: u$s 17.500
Total de multas acumuladas: u$s 156.330

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