La confianza de la NASA con la empresa espacial de Elon Musk, SpaceX, parece ser total y eso se demuestra en tres peticiones muy importantes para la historia espacial estadounidense.
La primera solicitud ocurrió en 2014, cuando la agencia espacial estadounidense le pidió a SpaceX y a Boeing construir un cohete y cápsula espacial para poder llevar sus astronautas a la Estación Espacial Internacional para no depender más de los rusos y tener acceso al espacio por sus propios medios.
Es que desde 2011, tras el retiro de la flota de transbordadores espaciales, Estados Unidos quedó huérfano respecto a alcanzar el espacio tripulado por humanos y sus astronautas debían acceder al mismo a través de los cohetes Soyuz. SpaceX tuvo el cohete y la cápsula listos en 2018. Y Boeing recién lo tuve este 2024, 6 años más tarde.

La segunda requisitoria ocurrió hace algunos años atrás, cuando la NASA apuntó todos sus cañones para volver a la Luna en 2026, tras 50 años sin pisar nuestro satélite natural. Si bien la NASA desarrolló su poderoso cohete SLS y la cápsula Orión para llevar adelante la misión Artemis 1, sabe que con ello no alcanza. Y necesita de SpaceX para ir a la Luna y quedarse más allá de unas pocas horas, como sucedió con la saga Apolo.
Para ello, le pidió la empresa de Musk el desarrollo de un megacohete, que el multimillonario emprendedor llamó Starship. Esta nave espacial no tardó mucho en ver la luz. Tanto, que este año lanzó su cuarto vuelo de prueba, que en forma exitosa alcanzó la órbita terrestre y luego pudo amerizar en el océano Índico sin estrellarse o explotar en el aire.
La tercera petición ocurrió el año pasado y esta semana salió su confirmación. SpaceX será la empresa elegida por la NASA para crear una nave espacial que deorbite la Estación Espacial Internacional (EEI), la mayor estructura creada por el hombre fuera de la Tierra que sirve como un laboratorio de investigación en microgravedad permanentemente habitado desde hace más de 20 años a 400 kilómetros de distancia de nuestro planeta.

Allí se realizan estudios sobre astrobiología, astronomía, meteorología, física y otros muchos campos de la ciencia y la medicina. La EEI también sirve para probar los sistemas y equipamiento necesarios para realizar futuros vuelos espaciales de larga duración, como pueden ser las misiones a la Luna y Marte.
Así, en marzo de 2023 la NASA le solicitó a SpaceX que le enviara propuestas para un vehículo “remolcador espacial” que pudiera ayudar a desorbitar de forma segura las secciones estadounidenses de la EEI. El miércoles último, la agencia espacial emitió un comunicado anunciando que SpaceX había sido seleccionado para desarrollar y entregar el “Vehículo de Deorbitación Estadounidense”, como se le conoce.
El contrato tiene un valor de hasta 843 millones de dólares. Sin embargo, ese total no incluye ningún costo de lanzamiento y es solo para el desarrollo del vehículo encargado de disponer de la estación espacial “de forma controlada una vez finalizada su vida operativa en 2030″.

Los líderes de la NASA elogiaron el legado de la estación espacial en la declaración y agregaron que desorbitar la ISS ayudará a allanar el camino para las estaciones espaciales comerciales planificadas.
“La selección de un vehículo de desorbitación estadounidense para la Estación Espacial Internacional ayudará a la NASA y sus socios internacionales a garantizar una transición segura y responsable en la órbita terrestre baja al final de las operaciones de la estación. Esta decisión también respalda los planes de la NASA para futuros destinos comerciales y permite la continuación uso del espacio cerca de la Tierra”, dijo Ken Bowersox, administrador asociado de la Dirección de Misiones de Operaciones Espaciales de la NASA en la sede de la agencia en Washington.
“El laboratorio orbital sigue siendo un modelo para la ciencia, la exploración y las asociaciones en el espacio en beneficio de todos”, añadió Bowersox sobre el complejo orbital que está en la mira para mantener las operaciones hasta 2030, mientras que los funcionarios espaciales rusos han confirmado su apoyo hasta 2028.

Si bien la fecha de finalización de 2030 se ha mencionado en los materiales presupuestarios de la NASA en los últimos años, algunos funcionarios de la NASA han declarado que la estación podría seguir operativa después de esa fecha. “No hay nada mágico que suceda en 2030″, aseguró Steve Stich, gerente del programa de tripulación comercial de la NASA en el Centro Espacial Johnson (JSC) en Houston, durante una reunión informativa el 25 de enero de este año.
Stich añadió que la EEI seguirá funcionando hasta que las estaciones espaciales comerciales estén en órbita y listas para recibir a las tripulaciones que viajen desde la Tierra. “Queremos que las estaciones comerciales sean de apoyo, y cuando estén listas para funcionar, entonces la ISS dejará de estar en el camino”, aseguró el experto.
Varias estaciones espaciales comerciales se encuentran en distintas etapas de desarrollo. La empresa Axiom Space, creadora de cohetes espaciales, está desarrollando su Axiom Station, mientras que Blue Origin, la empresa espacial del millonario Jeff Bezos, está planeando la suya propia, conocida como Orbital Reef, junto con Sierra Space, Boeing y Amazon.
Voyager Space también tiene su complejo Starlab en proceso con la ayuda de Lockheed Martin y Northrop Grumman. Y Vast Space, con sede en California, planea lanzar su módulo Haven-1 a la órbita en 2025 a bordo de un cohete SpaceX Falcon 9.
La competencia privada espacial será una realidad fuera de la Tierra antes de la próxima década.
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