La infección por el coronavirus produce secuelas en el 10% de los afectados, con una incidencia mucho mayor entre los hospitalizados. Se estima que hay 67 millones de personas en el mundo con el problema que se conoce como COVID Prolongado o COVID de larga duración.
La atención que generó ese trastorno en el campo de las ciencias despertó también interés por averiguar qué pasaba con otras infecciones respiratorias agudas, como el resfrío o resfriado. Científicos de la Universidad Queen Mary de Londres, en el Reino Unido, hicieron un estudio para dar una respuesta. Publicaron el trabajo en la revista especializada EClinicalMedicine de The Lancet.
En diálogo con Infobae, el doctor Adrián Ceccato, director del departamento de enfermedades infecciosas de la Asociación Latinoamericana del Tórax y del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad de Barcelona, en España, destacó el trabajo publicado.
Los hallazgos del nuevo estudio
Descubrieron que las personas también pueden experimentar síntomas a largo plazo o “resfriados largos”, después de haber tenido infecciones que dan negativo en las pruebas de COVID-19.
Algunos de los síntomas más comunes del “resfriado largo” incluyen tos, dolor de estómago y diarrea más de 4 semanas después de la infección inicial.

Antes de la investigación, se sabía que las infecciones respiratorias agudas como resfriados, gripe o neumonía podían producir alguna secuela pero han pasado desapercibidas. No había evidencias que sugieran que los síntomas tengan la misma gravedad o duración que los del Covid de larga duración.
La nueva investigación, que fue financiada por Barts Charity, comparó la prevalencia y gravedad de los síntomas a largo plazo tras un episodio de COVID-19 frente a un episodio de otra infección respiratoria aguda en personas que habían dado negativa para la infección por el coronavirus.
Quienes se recuperaban de una infección por COVID-19 eran más propensos a sufrir mareos o vértigos y problemas con el gusto y el olfato, en comparación con quienes habían padecido una infección respiratoria sin el coronavirus.
El trabajo es el resultado más reciente de COVIDENCE UK, un estudio nacional de COVID-19 que la universidad británica había iniciado en 2020, con más de 19.000 participantes inscritos. Este estudio analizó datos de 10.171 adultos del Reino Unido, con respuestas recogidas mediante cuestionarios y análisis estadísticos realizados para identificar grupos de síntomas.

Giulia Vivaldi, autora principal del estudio, afirmó: “Nuestros hallazgos arrojan luz no sólo sobre el impacto de Covid prolongado en la vida de las personas, sino también de otras infecciones respiratorias. El desconocimiento, o incluso la falta de un término común, impide notificar y diagnosticar estas afecciones”.
A medida que avanza la investigación sobre el Covid largo, “debemos aprovechar la oportunidad para investigar y considerar los efectos duraderos de otras infecciones respiratorias agudas. Esas infecciones largas son tan difíciles de diagnosticar y tratar debido principalmente a la falta de pruebas diagnósticas y a que hay tantos síntomas posibles. Sólo por Covid largo se han investigado más de 200″, aclaró.
El profesor Adrian Martineau, investigador jefe de COVIDENCE UK y catedrático clínico de Infecciones Respiratorias e Inmunidad de la Universidad Queen Mary de Londres, consideró que los hallazgos pueden “coincidir con la experiencia de las personas que han luchado con síntomas prolongados después de tener una infección respiratoria a pesar de dar negativo para COVID-19″ con un hisopado en la nariz o en la garganta.
“La investigación en curso sobre los efectos a largo plazo de la COVID-19 y otras infecciones respiratorias agudas es importante porque puede ayudarnos a llegar a la raíz de por qué algunas personas experimentan síntomas más prolongados que otras. En última instancia, esto podría ayudarnos a identificar la forma más adecuada de tratamiento y atención para las personas afectadas”, expresó Martineau.

El doctor Ceccato, quien dirige el área de enfermedades infecciosas de la Asociación Latinoamericana del Tórax y del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad de Barcelona, precisó a Infobae que la investigación “permite reconocer el problema de las secuelas a largo plazo de las infecciones respiratorias, y agrupar los pacientes de acuerdo a la gravedad de los síntomas”.
Al hacerse el estudio, ahora se sabe que “las secuelas a largo plazo se dan en otras infecciones respiratorias y no solo en el COVID-19. El COVID prolongado nos ha ayudado a destacar la importancia de las secuelas a largo plazo de las infecciones respiratorias”, dijo.
Indicó que hasta un 22% de los pacientes pueden presentar síntomas graves (ambos, post COVID, y post infecciones respiratorias no Covid). Se destacan los síntomas neurológicos, como pérdida de la memoria y mareos -entre otros-, taquicardia o papitaciónes, respiratorios o sensoriales, como pérdida de gusto y olfato.
“Este estudio permite diferenciar los pacientes con síntomas leves, moderados o graves. Esto posibilitará realizar estudios enriquecidos enfocados en poblaciones específicas y desarrollar medicina personalizada”, resaltó el investigador Ceccato a Infobae.
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