
La epidemia de viruela del mono que se propaga por el mundo desde mayo de este año ya registró más de 77.000 personas en más de 100 países. El virus que causa ese tipo de viruela, el Monkeypox, ha estado evolucionando y desarrollado más capacidad que le permite evadir más la acción de los medicamentos antivirales y las vacunas.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Missouri, en los Estados Unidos, identificó las mutaciones específicas del virus de la viruela del mono que contribuyen a que siga siendo infeccioso. Los hallazgos podrían dar lugar a que se modifiquen los fármacos que ya se usan o a que se desarrollen otros nuevos.
Kamlendra Singh, profesor de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Missouri e investigador principal del Centro de Ciencias de la Vida Christopher S. Bond, colaboró con Shrikesh Sachdev, Shree Lekha Kandasamy y el estudiante de la Escuela Secundaria Hickman Saathvik Kannan, para analizar las secuencias de ADN de más de 200 cepas del virus que causa la viruela del mono.

Esas cepas del virus eran de muestras que abarcan varias décadas, desde 1965, cuando el virus comenzó a propagarse, hasta los brotes de principios de la década de 2000 y de nuevo en 2022.
“Al hacer un análisis temporal, pudimos ver cómo el virus ha evolucionado con el tiempo, y un hallazgo clave fue que el virus ahora está acumulando mutaciones específicamente donde se supone que se unen los medicamentos y los anticuerpos de las vacunas”, dijo Sachdev.
Según el científico, el Monkeypox “es capaz de evitar ser el objetivo de los fármacos o anticuerpos de la respuesta inmunitaria de nuestro cuerpo y seguir propagándose a más personas”. Singh lleva casi 30 años estudiando la virología y la replicación del genoma del ADN. Dijo que la homología, o estructura, del virus de la viruela del mono es muy similar a la del virus vaccinia, que se ha utilizado como vacuna para tratar la viruela.
Esto permitió a Singh y a sus colaboradores crear un modelo informático preciso en 3D de las proteínas del virus de la viruela del mono e identificar tanto dónde se encuentran las mutaciones específicas como cuáles son sus funciones para contribuir a que el virus se vuelva tan infeccioso recientemente. “Nos centramos en observar los genes específicos que intervienen en la copia del genoma del virus, y la viruela del mono es un virus enorme con aproximadamente 200.000 bases de ADN en el genoma”, comentó el investigador.

“El genoma del ADN de la viruela del mono se convierte en casi 200 proteínas, por lo que viene con toda la ‘armadura’ que necesita para replicarse, dividirse y seguir infectando a otros. Los virus harán miles de millones de copias de sí mismos y sólo los más aptos sobrevivirán, ya que las mutaciones les ayudan a adaptarse y a seguir propagándose”, explicó.
Kannan y Kandasamy examinaron cinco proteínas específicas al analizar las cepas del virus de la viruela del mono: La ADN polimerasa, la ADN helicasa, la proteína puente A22R, la ADN glicosilasa y la G9R. El trabajo se publicó en Journal of Autoimmunity. Entre los coautores del estudio figuran Shrikesh Sachdev, Athreya Reddy, Shree Lekha Kandasamy, Siddappa Byrareddy, Saathvik Kannan y Christian Lorson.
“Cuando me enviaron los datos, vi que las mutaciones se producían en puntos críticos que afectan a la unión del genoma del ADN, así como en los lugares donde se supone que se unen los fármacos y los anticuerpos inducidos por las vacunas”, recordó Singh. “Estos factores contribuyen seguramente a la mayor infectividad del virus. Este trabajo es importante porque el primer paso para resolver un problema es identificar dónde se produce específicamente el problema en primer lugar, y es un esfuerzo de equipo”, agregó.

Los investigadores siguen preguntándose cómo ha evolucionado el virus de la viruela del mono a lo largo del tiempo. La eficacia de los fármacos actuales aprobados por los CDC para tratar la viruela del mono no ha sido óptima, probablemente porque se desarrollaron originalmente para tratar el VIH y el herpes, pero desde entonces han recibido autorización de uso de emergencia en un intento de controlar el reciente brote de viruela del mono.
“Una de las hipótesis es que cuando los pacientes estaban siendo tratados por el VIH y el herpes con estos fármacos, es posible que también estuvieran infectados por la viruela del mono sin saberlo, y el virus de la viruela del mono se volvió más inteligente y mutó para evadir los fármacos”, sostuvo Singh. “Otra hipótesis es que el virus de la viruela del mono puede estar secuestrando proteínas que tenemos en nuestro cuerpo y utilizándolas para volverse más infeccioso y patógeno”, añadió.
Singh y Kannan han colaborado desde que comenzó la pandemia de COVID-19 en 2020, identificando las mutaciones específicas que causan las variantes de COVID-19, incluidas Delta y Ómicron.

En la Argentina, ya se reportaron 746 casos de viruela del mono. La situación se mantiene “relativamente estable” durante las últimas cuatro semanas, según los expertos en epidemiología del Ministerio de Salud de la Nación.
Se advirtió que cuando una persona presente erupción en la piel de inicio súbito, en cualquier parte del cuerpo (incluida la región genital y perianal), y/o proctitis (dolor anorectal, tenesmo y sangrado anorectal) y ha tenido algún antecedente epidemiológico de riesgo se puede sospechar de que se trate de un caso de viruela del mono.
Las personas diagnosticadas con la viruela del mono deben hacer un aislamiento estricto en sus hogares para no propagar la infección. También se debe evitar compartir objetos personales con los que tienen la infección, que es la mayoría de los casos se autolimita por el mismo organismo humano.
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