Consumir arándanos de forma regular podría reducir el riesgo de demencia, según un estudio

Investigadores de la Universidad de Cincinnati sugieren que añadir esta fruta a la dieta diaria de ciertas poblaciones de mediana edad puede reducir las posibilidades de desarrollar la enfermedad en la última etapa de la vida. Las razones

Aunque no son del todo diferentes de otras bayas y plantas como el repollo morado, los arándanos tienen un nivel particularmente alto de micronutrientes y antioxidantes (Getty Images)
Aunque no son del todo diferentes de otras bayas y plantas como el repollo morado, los arándanos tienen un nivel particularmente alto de micronutrientes y antioxidantes (Getty Images)

El viejo adagio dice que una manzana al día mantiene al doctor en la lejanía, pero una nueva investigación muestra el beneficio potencial de una fruta diferente para la salud. Investigadores de la Universidad de Cincinnati, en Ohio, descubrieron que agregar arándanos a la dieta diaria de ciertas poblaciones de mediana edad puede reducir las posibilidades de desarrollar demencia en la vejez.

Comer solo media taza de arándanos al día a los 50 años podría ayudar a evitar la demencia, según el nuevo estudio. Los académicos estadounidenses rastrearon a 13 adultos obesos con deterioro leve de la memoria que comieron las bayas durante tres meses y encontraron una mejora significativa en su memoria en comparación con otros que no comieron frutas.

El equipo sugirió que las bayas pueden tener un efecto protector porque contienen antocianinas, un tipo de flavonoide que puede reducir la inflamación. Pero admitieron que era difícil determinar si los arándanos habían desencadenado la mejora porque el estudio era observacional, lo que significa que no podía decir si el resultado se debía a otros factores, y tenía un tamaño de muestra pequeño.

En el estudio, publicado en la revista Nutrients, los científicos reclutaron a 33 adultos de alrededor de los 50 años de todo el área de Cincinnati que habían aumentado de peso en su mediana edad (Getty Images)
En el estudio, publicado en la revista Nutrients, los científicos reclutaron a 33 adultos de alrededor de los 50 años de todo el área de Cincinnati que habían aumentado de peso en su mediana edad (Getty Images)

En el estudio, publicado en la revista Nutrients, los científicos reclutaron a 33 adultos de alrededor de los 50 años de todo el área de Cincinnati que habían aumentado de peso en su mediana edad. Los participantes de ambos grupos pesaban alrededor de 93 kg en promedio y tenían una circunferencia de cintura de alrededor de 107 centímetros. Sus puntajes de IMC fueron 33, clasificándolos como obesos. Todos ellos eran prediabéticos, cuando el cuerpo comienza a volverse resistente a la insulina. Este es un paso más cerca de la diabetes tipo 2, un factor de riesgo clave para la demencia.

Durante un periodo de 12 semanas, se pidió a los pacientes que se abstuvieran de consumir bayas de cualquier tipo, excepto un paquete diario de suplemento en polvo que debían mezclar con agua y consumir con el desayuno o la cena. La mitad de los participantes recibieron polvos que contenían el equivalente a media taza de arándanos enteros, mientras que la otra mitad recibió un placebo.

A los participantes también se les hicieron pruebas que medían ciertas capacidades cognitivas que disminuyen en pacientes con envejecimiento y demencia tardía, como las funciones ejecutivas, como la memoria de trabajo, la flexibilidad mental y el autocontrol.

Según el doctor Robert Krikorian, el psicólogo que dirigió el estudio, los del grupo tratado con arándanos mostraron una mejora en las tareas cognitivas que dependen del control ejecutivo (Getty Images)
Según el doctor Robert Krikorian, el psicólogo que dirigió el estudio, los del grupo tratado con arándanos mostraron una mejora en las tareas cognitivas que dependen del control ejecutivo (Getty Images)

Según el doctor Robert Krikorian, el psicólogo que dirigió el estudio, los del grupo tratado con arándanos mostraron una mejora en las tareas cognitivas que dependen del control ejecutivo. “Esto se evidenció como una menor interferencia de información extraña durante el aprendizaje y la memoria”, afirmó el experto. Los pacientes del grupo de arándanos también presentaron niveles de insulina en ayunas más bajos, lo que significa que los participantes mejoraron su función metabólica y fueron capaces de quemar más fácilmente las grasas para obtener energía.

Krikorian destacó que el grupo de los arándanos mostró un grado leve adicional de mayor desacoplamiento mitocondrial, un proceso celular que se ha asociado con una mayor longevidad y una reducción del estrés oxidativo. El estrés oxidativo puede provocar síntomas como la fatiga y la pérdida de memoria. “Este último hallazgo fue exploratorio, pero apunta a un interesante mecanismo potencial de los beneficios del arándano”, resaltó.

En el futuro, el especialista está interesado en comprender mejor los mecanismos exactos de los arándanos que ayudan a mejorar el rendimiento cognitivo y la función metabólica. Pero la principal conclusión del estudio actual es que la administración regular de suplementos de arándanos en dietas de riesgo de mediana edad puede reducir las posibilidades de desarrollar demencia en la última etapa de la vida.

Se cree que más de 6 millones de estadounidenses tienen demencia, informa la Asociación de Alzheimer. Para 2050, se prevé que aumente a casi 13 millones a medida que crezca la población de personas mayores, o una de cada 25 personas (Malte Christians)
Se cree que más de 6 millones de estadounidenses tienen demencia, informa la Asociación de Alzheimer. Para 2050, se prevé que aumente a casi 13 millones a medida que crezca la población de personas mayores, o una de cada 25 personas (Malte Christians)

“El tamaño de la muestra es una limitación obvia del estudio, por lo que será importante reproducir estos hallazgos, especialmente por parte de otros investigadores. Mientras tanto, podría ser una buena idea consumir arándanos de forma regular”, finalizó.

Se cree que más de 6 millones de estadounidenses tienen demencia, informa la Asociación de Alzheimer. Para 2050, se prevé que aumente a casi 13 millones a medida que crezca la población de personas mayores, o una de cada 25 personas.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) dicen que los primeros síntomas de la afección incluyen pérdida de memoria, dificultad para mantener la atención y comunicarse con los demás. Esto puede incluir perderse en un vecindario familiar, usar palabras inusuales para referirse a objetos familiares y olvidar los nombres de los miembros de la familia.

Ser mayor es el factor de riesgo más fuerte para desarrollar la afección, junto con antecedentes familiares y un mayor riesgo de enfermedad cardíaca. Actualmente no existe una cura para la demencia, y los tratamientos se centran en ralentizar la afección y limitar sus síntomas.

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