Los niños presentan una fuerte respuesta inmune al COVID-19 meses después de contagiarse

Un estudio de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU detectó una sólida inmunidad adaptativa al SARS-CoV-2 en el tracto respiratorio superior de los chicos luego de semanas de la infección

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La infección por SARS-CoV-2 desencadena respuestas inmunitarias adaptativas de las células T y B. Este es un efecto natural del organismo al enfrentarse a una enfermedad (Getty Images)
La infección por SARS-CoV-2 desencadena respuestas inmunitarias adaptativas de las células T y B. Este es un efecto natural del organismo al enfrentarse a una enfermedad (Getty Images)

Desde comienzos de la pandemia la necesidad de comprender las causas diferenciales que implican la salud de los niños frente a COVID-19 ha estado bajo el análisis de los especialistas. La infección por SARS-CoV-2 desencadena respuestas inmunitarias adaptativas de las células T y B. Este es un efecto natural del organismo al enfrentarse a una enfermedad. Esta reacción a sido distintiva en adultos que en niños.

Según relata una nueva investigación publicada en la revista científica Nature, aún en condición de revisión por pares y realizada por un grupo de profesionales pertenecientes a los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIAID), hasta ahora la mayoría de los estudios se enfocaron en la sangre periférica (la que se obtiene por punción venosa), que puede no reflejar completamente las respuestas inmunitarias en los tejidos en el sitio de la infección.

En vistas de ello, los especialistas, considerando que la infección por SARS-CoV-2 ocurre en el tracto respiratorio superior, decidieron concentrarse en los ganglios linfáticos más cercanos al sitio de entrada del virus. Esto es en las amígdalas y las adenoides, presentes en el área de la nariz y la garganta.

En en estos órganos donde se generan respuestas de células T y B específicas de tejido contra los antígenos del SARS-CoV-2. Las operaciones de extirpación de las adenoides y las amígdalas son cirugías frecuentes en los niños. Esto alertó a los especialistas para convertirlas en foco del estudio de las respuestas inmunitarias adaptativas locales.

Estas células T activadas y citotóxicas con mayor producción de citoquinas y, por tanto, más dispuestas para proteger al huésped de una infección, también pudieron ser localizadas por los investigadores en los tejidos linfáticos, donde se expresaban enriquecidas (Getty Images)
Estas células T activadas y citotóxicas con mayor producción de citoquinas y, por tanto, más dispuestas para proteger al huésped de una infección, también pudieron ser localizadas por los investigadores en los tejidos linfáticos, donde se expresaban enriquecidas (Getty Images)

Ya había sido posible para los científicos probar que los niveles de anticuerpos son de corta duración en aquellos adultos que murieron a causa de COVID-19, aún en los análisis de los ganglios linfáticos torácicos. Esto contrasta con la hipótesis que los científicos lograron comprobar al recolectar sangre periférica, amígdalas y adenoides de 110 niños sometidos a cirugías de extirpación de dichos órganos. Según informan en el estudio, todos los participantes dieron negativo para COVID-19 según luna prueba de RT-PCR realizada 72 horas antes de cada cirugía. Veinticuatro participantes mostraron evidencia de una infección previa por SARS-CoV-2, con una prueba de RT-PCR positiva confirmada o presencia de anticuerpos neutralizantes en el suero.

Las conclusiones de los especialistas determinaron que las amígdalas y las adenoides de los niños convalecientes de COVID-19 tenían una menor proporción de células B y T vírgenes, lo que implicaba una adaptación de dichas células para responder ante la presencia del virus. Estos cambios, según verificaron en el seguimiento de los pacientes de la muestra, se prolongaron meses después de la infección por SARS-CoV-2. A la par, estas células modificadas tenían un fenotipo característico de las células T de memoria residentes en tejidos. Estas células T activadas y citotóxicas con mayor producción de citoquinas y, por tanto, más dispuestas para proteger al huésped de una infección, también pudieron ser localizadas por los investigadores en los tejidos linfáticos, donde se expresaban enriquecidas.

El estudio mostró respuestas inmunes adaptativas sólidas y específicas de tejido al SARS-CoV-2 en el tracto respiratorio superior de los niños semanas o meses después de la infección aguda (REUTERS/Peter Nicholls)
El estudio mostró respuestas inmunes adaptativas sólidas y específicas de tejido al SARS-CoV-2 en el tracto respiratorio superior de los niños semanas o meses después de la infección aguda (REUTERS/Peter Nicholls)

“Nuestros resultados —explicó Kalpana Manthiram, la primera autora del estudio, investigadora de los NIAID y especialista en enfermedades infecciosas del Children´s Hospital de Boston, Estados Unidos— muestran respuestas inmunes adaptativas sólidas y específicas de tejido al SARS-CoV-2 en el tracto respiratorio superior de los niños semanas o meses después de la infección aguda, lo que proporciona evidencia de inmunidad localizada persistente a este virus respiratorio”.

En el presente documento los especialistas no pudieron determinar con exactitud todas las fechas de infección de aquellos que transitaron la enfermedad, incluso porque muchos de ellos no tuvieron conocimiento de padecer COVID-19 hasta el resultado de los análisis realizados específicamente para esta investigación.

Otra variable limitante en la investigación radica en que algunos de los niños convalecientes de COVID-19 se sometieron a amigdalectomía por trastornos respiratorios del sueño, lo que puede ser consecuencia de un trastorno inmunológico previo que podría influir en las respuestas inmunitarias.

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