El senador brasileño Flávio Bolsonaro negó este miércoles haber cometido irregularidades después de que salieran a la luz audios en los que solicita millones de reales al empresario financiero Daniel Vorcaro, detenido en una de las mayores investigaciones por fraude y corrupción abiertas actualmente en Brasil. La revelación amenaza con impactar en la posible candidatura presidencial del hijo del ex mandatario Jair Bolsonaro de cara a las elecciones de octubre.
Los mensajes difundidos muestran a Flávio Bolsonaro gestionando recursos para financiar una película sobre la vida de su padre. Según los audios, el senador pidió al banquero 61 millones de reales (unos 12 millones de dólares) para avanzar con la producción audiovisual titulada “The Dark Horse”.
Tras la difusión del material, el legislador defendió públicamente la operación y aseguró que no existió ninguna negociación ilegal.
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“Nuestro caso es el de un hijo buscando patrocinio PRIVADO para una película PRIVADA sobre la historia de su padre. Sin dinero público”, afirmó en un comunicado.
Bolsonaro también negó haber ofrecido beneficios políticos o económicos a cambio de apoyo financiero.
“No ofrecí ventajas ilegales. No tuve encuentros privados. No intermedié negocios con el gobierno. No recibí dinero”, sostuvo.
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El caso involucra a Daniel Vorcaro, ex director ejecutivo del Banco Master, una entidad financiera clausurada por las autoridades brasileñas en noviembre pasado. El empresario fue arrestado en marzo y permanece detenido mientras avanza una investigación por presuntos delitos de fraude financiero, corrupción y desvío de fondos.
La Policía Federal brasileña calcula que las maniobras investigadas en torno al banco podrían alcanzar los 12.000 millones de reales, equivalentes a unos 2.300 millones de dólares. Entre las acusaciones figura el supuesto engaño a cientos de miles de clientes mediante inversiones consideradas irregulares o de alto riesgo.
Las investigaciones también apuntan a posibles vínculos entre Vorcaro y figuras relevantes de la política brasileña. Según las autoridades, el empresario habría mantenido contactos con dirigentes, funcionarios y asesores de distintos sectores.
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Horas antes de que los audios fueran publicados, Flávio Bolsonaro había asegurado ante periodistas en Brasilia que no mantenía relación con Vorcaro. Una declaración similar ya había realizado en marzo, cuando trascendió que el número telefónico del senador aparecía en uno de los celulares incautados durante los allanamientos realizados por la Policía Federal.
Sin embargo, los mensajes de voz difundidos muestran una relación más cercana entre ambos. En uno de ellos, enviado en septiembre, el senador admite sentirse incómodo por solicitar dinero, aunque explica que la producción cinematográfica atravesaba dificultades financieras.
“La película está en un momento muy decisivo”, afirmó.
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En el mismo audio, Bolsonaro agrega: “Hay muchos pagos atrasados, todos están tensos y estoy preocupado por que ocurra el efecto contrario al que soñábamos para esta película”.
De acuerdo con declaraciones previas del propio senador, el objetivo era estrenar el film durante la recta final de la campaña presidencial brasileña.
El escándalo generó repercusiones inmediatas en el escenario político y financiero brasileño. Analistas locales consideran que la polémica podría afectar seriamente las aspiraciones electorales de Flávio Bolsonaro, quien aparece como uno de los posibles candidatos opositores frente al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
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El consultor político Thomas Traumann advirtió que el impacto podría ser significativo debido a la asociación entre el senador y un empresario acusado de corrupción. “Pedir dinero y mostrar cercanía con un banquero investigado por fraude puede obligar a la oposición brasileña a cambiar de candidato”, señaló.
Tras conocerse el caso, aliados parlamentarios de Lula adelantaron que impulsarán una investigación legislativa sobre los vínculos entre el senador y Vorcaro.
Mientras tanto, Flávio Bolsonaro y dirigentes cercanos al bolsonarismo sostienen que el escándalo busca perjudicar políticamente a la oposición. En los últimos días, algunos aliados incluso intentaron responsabilizar al gobierno de Lula por la crisis del Banco Master, aunque sin presentar pruebas públicas.
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El ex presidente Jair Bolsonaro cumple actualmente una condena de 27 años de prisión por su participación en un intento de golpe de Estado tras las elecciones de 2022, aunque permanece bajo arresto domiciliario humanitario.
Con la campaña presidencial acercándose y las investigaciones todavía abiertas, el caso amenaza con profundizar la presión política sobre uno de los principales referentes de la derecha brasileña.
(Con información de The Associated Press y AFP)
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