Científicos registraron por primera vez en Ecuador un escarabajo prehistórico que vive dentro de la madera

El hallazgo confirma la presencia de la familia Lymexylidae en el país y revela que la especie Atractocerus brasiliensis está más extendida de lo que se creía

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El escarabajo Lymexylidae (Insects.at)
El escarabajo Lymexylidae (Insects.at)

Un equipo de investigadores registró por primera vez en Ecuador a un grupo de escarabajos poco estudiados a nivel mundial. El estudio amplía el conocimiento sobre la biodiversidad del país y revela que ciertas especies podrían estar más extendidas de lo que se creía. El hallazgo, publicado en la revista científica The Coleopterists Bulletin, documenta la presencia de la familia Lymexylidae —conocida como “escarabajos de la madera”— en territorio ecuatoriano.

El descubrimiento se basa en la identificación de ejemplares de Atractocerus brasiliensis, una especie previamente registrada en otros países de América Latina, pero nunca antes confirmada en Ecuador. Los investigadores recolectaron dos individuos durante trabajo de campo en el Parque Nacional Sumaco, en la provincia de Napo, y complementaron la evidencia con muestras adicionales encontradas en colecciones científicas nacionales.

Además del registro puntual, el estudio aporta un dato clave: la especie no solo está presente, sino que parece estar distribuida en varias regiones del país. Varios ejemplares fueron identificados en provincias como Esmeraldas, Manabí, Orellana, Pastaza y Pichincha, lo que sugiere que su presencia ha pasado desapercibida durante décadas.

Este tipo de hallazgos es relevante porque evidencia vacíos en el conocimiento científico sobre insectos en ecosistemas tropicales. Aunque los escarabajos son uno de los grupos más diversos del planeta, muchas de sus especies siguen sin ser documentadas en regiones megadiversas como Ecuador.

Atractocerus brasiliensis. a) Macho, vista dorsal, b) Hembra, vista dorsal, c) Cabeza del macho en vista dorsal, d) Cabeza del macho en vista lateroventral, con el órgano del palpo maxilar visible.  (BioOne)
Atractocerus brasiliensis. a) Macho, vista dorsal, b) Hembra, vista dorsal, c) Cabeza del macho en vista dorsal, d) Cabeza del macho en vista lateroventral, con el órgano del palpo maxilar visible. (BioOne)

Los Lymexylidae tienen características biológicas particulares que los hacen interesantes para la ciencia. Sus larvas viven dentro de la madera, donde excavan túneles y se alimentan de hongos. De hecho, algunos estudios sugieren que “cultivan” estos hongos dentro de la madera, en una relación simbiótica que todavía no se comprende completamente.

A diferencia de las larvas, que pueden tardar entre uno y dos años en desarrollarse, los adultos tienen una vida muy corta. Esta diferencia en ciclos de vida hace que sean difíciles de detectar en campo, lo que explica por qué su presencia puede pasar inadvertida incluso en estudios de biodiversidad.

Otro aspecto relevante es que estos escarabajos tienen una larga historia evolutiva. El registro fósil más antiguo de la familia se remonta al Cretácico inferior, hace unos 113 millones de años. Esto indica que han sobrevivido a múltiples cambios ambientales a lo largo del tiempo, lo que los convierte en organismos valiosos para estudiar la evolución de los insectos.

El estudio también señala que la clasificación científica de este grupo ha cambiado recientemente. Tradicionalmente, todos estos insectos se agrupaban en una sola familia, pero nuevas investigaciones proponen dividirlos en dos, lo que refleja avances en el análisis genético y evolutivo de los coleópteros.

A) Distribución de A. brasiliensis en Ecuador, el sombreado en gris oscuro representa la elevación, B–C) Hábitats de A. brasiliensis en Ecuador—Bosque húmedo de Napo, en el Parque Nacional Sumaco, provincia de Napo. (BioOne)
A) Distribución de A. brasiliensis en Ecuador, el sombreado en gris oscuro representa la elevación, B–C) Hábitats de A. brasiliensis en Ecuador—Bosque húmedo de Napo, en el Parque Nacional Sumaco, provincia de Napo. (BioOne)

Para confirmar la presencia y distribución de la especie, el equipo utilizó una combinación de métodos científicos. No solo analizaron los especímenes recolectados, sino que también revisaron bases de datos globales como GBIF, registros fotográficos y observaciones ciudadanas en plataformas como iNaturalist, lo que permitió validar la identificación en ausencia de claves taxonómicas específicas para la región.

El hallazgo tiene implicaciones más amplias. En términos ecológicos, estos escarabajos cumplen un rol en la descomposición de la madera y en la dinámica de los ecosistemas forestales. Comprender su distribución ayuda a entender mejor los procesos naturales que sostienen la salud de los bosques tropicales.

El estudio concluye que aún hay mucho por descubrir sobre la fauna de insectos en Ecuador. La combinación de trabajo de campo, revisión de colecciones y uso de datos abiertos sugiere que nuevas especies o registros podrían seguir apareciendo en los próximos años.

El hallazgo demuestra que incluso en un país ampliamente reconocido por su biodiversidad, todavía hay especies que permanecen ocultas a la ciencia. Cada nuevo registro no solo amplía el inventario biológico, sino que también aporta piezas clave para entender cómo funcionan los ecosistemas.