Sacerdotisa esotérica y sombra omnipresente: quién es Rosario Murillo, la esposa de Daniel Ortega que cogobierna Nicaragua

Extravagante y autoritaria, estudió en Europa, fue poetiza y emite cada día largos monólogos por radio y TV para bajar la línea oficial del régimen sandinista

Rosario Murillo se ha convertido en una figura con igual o mayor poder que el de Daniel Ortega en Nicaragua. 
(Fotografía de La Prensa)
Rosario Murillo se ha convertido en una figura con igual o mayor poder que el de Daniel Ortega en Nicaragua. (Fotografía de La Prensa)

Especial para Infobae.- Todos los días, de lunes a viernes, los nicaragüenses pueden oír a Rosario Murillo en monólogos que difunden simultáneamente las radios y televisoras que controla su gobierno. A veces asume un tono maternal. Otras veces furibundo. Habla del clima, de los sismos, de las obras del gobierno y, como matrona, da las pautas a los simpatizantes del gobierno sobre el comportamiento que deben tener. Si ella llama “puchitos” a los opositores o “chachalacos” a los periodistas que les critican, los militantes sandinistas así los llamarán en lo sucesivo.

También se le verá siempre a la par de Daniel Ortega, como una sombra. Desde hace 15 años no se puede ver a Daniel Ortega sin Rosario Murillo a la par. Ortega y Murillo son uno solo. Tanto así que los nicaragüenses han bautizado a su administración como “el régimen OrMu”. Él de gorra de beisbol y chaqueta sobria en aquellos calores infernales de Managua, y ella de vestidos hasta el tobillo, vaporosos y colores llamativos, generalmente con bufandas, y siempre cargada de anillos, pulseras y collares de diferentes piedras y colores a los que su arraigado esoterismo le atribuye poderes protectores.

Murillo es Primera Dama, vicepresidenta, primer ministro, vocera oficial y rostro y sello del gobierno. Sus símbolos y colores marcan calles, edificios gubernamentales, plazas y vestimentas de sus simpatizantes. Va por segunda ocasión por la Vicepresidencia de la República y es la figura visible en la sucesión de Daniel Ortega, consideran los analistas.

Daniel Ortega y Murillo en los primeros años de su relación. 
(Foto archivo)
Daniel Ortega y Murillo en los primeros años de su relación. (Foto archivo)

El periodista nicaragüense en el exilio Carlos Fernando Chamorro cree, sin embargo, que el proyecto de sucesión fue abortado. “La rebelión de abril enterró para siempre el proyecto de una dictadura dinástica y de una candidatura presidencial de Murillo en 2021, al colapsar el modelo de alianza con los grandes empresarios que le brindó legitimidad política durante más de una década. Doblemente sancionada, por Estados Unidos y ahora por la Unión Europea, por graves violaciones a los derechos humanos, la cogobernante Murillo comparte con Ortega toda la responsabilidad por el desmantelamiento de la democracia y los crímenes de lesa humanidad, que han sido señalados por los organismos internacionales de derechos humanos”, expuso en un editorial del periódico electrónico Confidencial.

Rosario Murillo, 70 años, nació el 22 de junio de 1951 en un barrio popular de Managua, en el seno de una familia acomodada. Su padre, Teódulo Murillo, era un algodonero que pudo enviar a sus hijas a estudiar a Europa. A los 11 años, Rosario Murillo fue enviada a Inglaterra y Suiza a estudiar un secretariado ejecutivo, relata el periodista nicaragüense Fabián Medina en su libro “El Preso 198. Un perfil de Daniel Ortega”. Sin embargo, los estudios se truncan cuando a los 15 años regresa de vacaciones a Nicaragua, se embaraza y se casa siendo una adolescente. De ese embarazo nace en 1967 Zoilamérica, a quien bautiza así en honor a su madre, Zoilamérica Zambrana.

Con sus credenciales de secretaria, y embarazada de su segundo hijo, Rafael, llega a trabajar al diario nicaragüense La Prensa y se convierte en la secretaria del director, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. En este periodo es que desarrolla su faceta de poeta, comienza a relacionarse con el movimiento guerrillero Frente Sandinista y establece comunicación epistolar con Daniel Ortega, quien se encontraba en la cárcel tras el asalto a una sucursal bancaria en Managua.

La profusión de anillos, brazaletes y collares, caracteriza la indumentaria de Murillo. 
(Foto de La Prensa)
La profusión de anillos, brazaletes y collares, caracteriza la indumentaria de Murillo. (Foto de La Prensa)

El matrimonio temprano fracasa, y en La Prensa Murillo conoce a un periodista con quien se casa de nuevo y tiene su tercer hijo. Este niño moriría siendo un bebé cuando la casa donde vivía junto a su abuela se vino abajo durante el terremoto que azotó Managua en diciembre de 1972.

Con Daniel Ortega se encontraría personalmente en 1977, en Venezuela, cuando Ortega ya había salido de la cárcel mediante un rescate armado, y ella estaba en el exilio, embarazada de su cuarto hijo y con una nueva pareja. Según el relato de Medina en su libro, Ortega y Murillo se encontraron cuando ambos visitaban por separado la casa-museo donde nació Simón Bolívar, en Caracas. Meses más tarde Ortega y Murillo se establecerían como pareja en Costa Rica.

Con el triunfo de la revolución sandinista en julio de 1979, Ortega se convirtió en Coordinador de la Junta de Gobierno y uno de los nueve comandantes que integraban la Dirección Nacional, el verdadero poder del gobierno revolucionario. Murillo se mantuvo en un discreto segundo plano, principalmente dedicada a la cultura y alejada de las decisiones de gobierno.

“Tuvimos choques con Rosario porque no pocas veces sentimos autoritarismo en su estilo. Yo nunca terminé de entender cuál era la concepción de cultura de ella”, expresó hace algunos años en una entrevista con el Canal 2 de la televisión nicaragüense la fallecida poeta Vida Luz Meneses.

La relación un tanto distante entre la pareja cambió cuando Ortega fue derrotado en las elecciones de 1990 por Violeta Barrios de Chamorro. Murillo acuerpó a Ortega y luego vendrían otros tres hechos que la convertirían en lo que Medina llama “la figura de poder que es ahora”.

La derrota electoral que Ortega sufrió en 1990 lo hizo comenzar a acercarse a Murillo. 
(Foto AFP)
La derrota electoral que Ortega sufrió en 1990 lo hizo comenzar a acercarse a Murillo. (Foto AFP)

Estos hechos son: un infarto que sufrió Ortega en 1994, después del cual depositó el control de su dieta y salud en manos de Murillo; la denuncia por abuso sexual y violación que Zoilamérica Ortega Murillo presentó contra Daniel Ortega en 1998 y en la cual Rosario Murillo se puso del lado de Ortega y dio la espalda a su hija; y finalmente, la rebelión de 2018 que removió el tinglado de su gobierno y que ambos controlaron con una violeta represión.

“Les digo con toda franqueza, me ha avergonzado terriblemente que a una persona con un currículo intachable se le pretendiera destruir; y (que) fuese mi propia hija la que por esa obsesión y ese enamoramiento enfermizo con el poder quisiera destruirla cuando no vio satisfecha su ambición”, dijo en 1998 Murillo tras las acusaciones de Zoilamérica.

Rosario Murillo tiene 10 hijos, incluyendo a Zoilamérica Ortega Murillo (1967) y al bebé fallecido, Anuar Joaquín Hassan Murillo (1971). El resto de hijos son: Rafael Ortega Murillo (1968) Carlos Enrique Ortega Murillo (1977) Daniel Edmundo Ortega Murillo (1980) Juan Carlos Ortega Murillo (1981) Laureano Facundo Ortega Murillo (1982) Maurice Facundo Ortega Murillo (1985) Camila Ortega Murillo (1987) y Luciana Ortega Murillo (1989).

Daniel Ortega regresó al poder en 2007 de la mano de Murillo. Nunca más se le vería separado de ella. “Ella se convirtió en una todóloga, es una especie de sacerdotisa para Ortega más que una esposa”, dice una nicaragüense que no quiere que se le mencione. “Asumió las funciones de estado como si fuese un ministro de la Presidencia y procuró poner su sello en toda la gestión de gobierno. Su meta era la Presidencia”.

A pesar de la crisis que se vive en Nicaragua, Murillo sigue siendo la principal apuesta de Ortega para sustituirlo. 
(Foto Esteban Biba/EFE)
A pesar de la crisis que se vive en Nicaragua, Murillo sigue siendo la principal apuesta de Ortega para sustituirlo. (Foto Esteban Biba/EFE)

Desde que tomó juramento como vicepresidenta en 2017, todo indicaba que sería la candidata presidencial sandinista en las elecciones de noviembre de este 2021. “Las protestas del 2018, y las sanciones que personalmente le han impuesto Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea desbarataron esos planes de sucesión inmediata, aunque yo no creo que se hayan abandonado”, dice la fuente nicaragüense. “Murillo no genera consenso, ni siquiera entre los mismos orteguistas. Ella depende de Daniel Ortega para mandar”.

Sin embargo, el mismo analista político reconoce que la figura de Murillo crece en la medida que la de Ortega se apaga, y hasta ahora en Nicaragua no se ve a otra persona preparándose para sustituir a Daniel Ortega. Desde la vicepresidencia, Murillo sería la sucesora legal en caso de que Ortega falleciese o renunciara.

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