Ecuador llamó a consultas al embajador de Argentina tras las declaraciones de Alberto Fernández sobre Lenín Moreno

La cancillería ecuatoriana aseguró que con la medida busca realizar un “análisis exhaustivo” de las relaciones entre ambos países, luego de calificar como “intervención en los asuntos internos de otro Estado” a los dichos recientes del presidente argentino

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno. EFE/José Jácome
El presidente de Ecuador, Lenín Moreno. EFE/José Jácome

La Cancillería de Ecuador llamó este miércoles a consultas al embajador de Argentina, Juan José Vásconez, para realizar un “análisis exhaustivo” de las relaciones entre ambos países tras las recientes declaraciones realizadas por el presidente Alberto Fernández sobre su homólogo Lenín Moreno, a las que calificó de “intervención en los asuntos internos de otro Estado”.

La medida busca también “impartirle las instrucciones correspondientes” al diplomático, de acuerdo al comunicado de prensa.

Horas antes el gobierno de Ecuador ya había presentado una “enérgica protesta” ante Argentina, a través de a cual “rechazó enfáticamente las expresiones utilizadas por el Presidente Alberto Fernández, las cuales considera una inaceptable intervención en los asuntos internos de otro Estado”, señaló la cartera de Relaciones Exteriores de Quito en un comunicado.

Las declaraciones en cuestión tuvieron lugar el martes cuando, en una entrevista televisiva, Fernández fue consultado sobre un posible distanciamiento con su vicepresidenta, Cristina Kirchner. Ante ello, Fernández respondió: “Yo no soy Lenín Moreno. Los que imaginaron eso no me conocen”.

“Yo puedo tener diferencias con Cristina. Las tengo. Tenemos miradas diferentes en algunas cosas, pero acá llegué con Cristina y de acá me voy con Cristina”, agregó el mandatario de Argentina a la cadena televisiva C5N.

El comunicado de la cancillería ecuatoriana por las declaraciones de Alberto Fernández
El comunicado de la cancillería ecuatoriana por las declaraciones de Alberto Fernández

Los dichos hacían referencia al hecho de que el presidente ecuatoriano mantiene una pugna con su ex aliado Rafael Correa, quien gobernó Ecuador entre 2007 y 2017 y mantuvo relaciones cercanas con Kirchner, presidente de Argentina entre 2007 y 2015. Moreno llegó al cargo aupado por Correa, pero poco después de hacerlo puso distancia con él y el rumbo tomado por su administración generó que el ex mandatario lo calificara de “traidor”.

En su carta de protesta dirigida a la cancillería argentina, Ecuador indicó que “no acepta que se realicen comparaciones insultantes para con el presidente”.

Correa, quien vive en Bélgica, fue condenado en ausencia en 2020 a ocho años de cárcel por corrupción y también enfrenta un juicio por el fugaz secuestro de un opositor en Colombia en 2012.

En la imagen, el presidente de Argentina, Alberto Fernández. EFE/Alberto Valdes/Archivo
En la imagen, el presidente de Argentina, Alberto Fernández. EFE/Alberto Valdes/Archivo

No es la primera vez que el mandatario argentino realiza declaraciones políticas que generan la condena de gobiernos regionales.

En mayo de 2020, el entonces Gobierno interino de Bolivia, liderado por Jeanine Áñez, cuestionó lo que consideró “actitudes injerencistas” de Fernández tras unos dichos suyos en una reunión virtual de políticos pertenecientes al Grupo de Puebla.

“El presidente @alferdez insiste en actitudes injerencistas, llamando a grupos afines a desestabilizar gobiernos vecinos legítimos”, escribió en Twitter la canciller interina de Bolivia, Karen Longaric. “Bolivia rechaza esta conducta contraria al derecho internacional, que se suma a la protección de los actos sediciosos de Evo Morales en Argentina”, agregó la ministra boliviana.

Longaric condenó que Fernández pidiera que en Bolivia, Ecuador y Colombia se una la oposición para derrotar a la “derecha conservadora”. El argentino formuló esas declaraciones durante una videoconferencia donde participaron Evo Morales y los ex presidente Ernesto Samper, de Colombia; Dilma Rousseff, de Brasil; y ‘Pepe Mujica’, de Uruguay.

Meses antes, el gobierno chileno solicitó a Buenos Aires que evitara referirse al estallido social que tenía lugar en el país andino luego de que Fernández se pronunciara al respecto. Entonces, el jefe de Estado expresó: “Yo me acordaba días atrás, cuando recibí a las organizaciones de derechos humanos venezolanas, en 2013, cuando (Nicolás) Maduro, después de una manifestación apresó 800 personas. (Sebastián) Piñera metió presas a 2.500 personas y nadie dijo nada”.

Y agregó: “Yo quiero aclararle que tengo el mejor trato con Piñera y si puedo ayudar en algo, los voy a ayudar en lo que esté a mi alcance. Pero seamos justos, digamos todo”.

Ante ello, el ministerio de Relaciones Exteriores chileno emitió un comunicado en el que informó que el titular de la cartera, Teodoro Ribera, se contactó con su homólogo, Felipe Solá, “con el fin de expresarle su sorpresa respecto a los comentarios”.

“A este respecto, junto con manifestarle su extrañeza sobre estos comentarios, Ribera le precisó la conveniencia de no emitir opiniones sobre situaciones de política interna de los respectivos países”.

Con información de AFP

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