América Latina, la región que más cayó en el ranking mundial de países pacíficos

El Índice de Paz Global que elabora el Institute for Economics & Peace reveló que cinco de los diez países que sufrieron mayores retrocesos en el último año pertenecen al continente americano, con Nicaragua y Venezuela a la cabeza. Más allá de algunas excepciones, el deterioro fue generalizado

La policía nicaragüense bloquea una calle durante el estallido de las protestas de julio de 2018 (REUTERS/Oswaldo Rivas)
La policía nicaragüense bloquea una calle durante el estallido de las protestas de julio de 2018 (REUTERS/Oswaldo Rivas)

No fue un buen año para la paz mundial. Si bien los países que progresaron en comparación con 2019 se imponen por 81 a 80 a los que retrocedieron, la caída de los segundos superó largamente al alza de los primeros. En promedio, las 163 naciones incluidas en el Índice de Paz Global 2020 (IPG) sufrieron un deterioro del 0,34 por ciento.

Solo dos de las nueve regiones en las que se clasifica el estudio experimentaron mejoras en la comparación interanual: América del Norte y Eurasia. En todas las demás creció la violencia, en ninguna otra más que en América Latina, donde se produjo un notable aumento de la tasa de encarcelamiento y de las protestas violentas. De todos modos, sigue lejos de las áreas menos pacíficas del mundo, donde sobresalen Medio Oriente y el Norte de África, con Afganistán, Siria e Irak como los países más afectados.

El Global Peace Index califica cuán pacíficos son los países teniendo en cuenta diferentes variables, que se condensan en un índice final para cada una de las naciones evaluadas. El informe, publicado todos los años en la plataforma web Vision of Humanity, es elaborado desde 2008 por el Institute for Economics & Peace (Instituto para la Economía y la Paz, IEP), un prestigioso think tank global surgido en Australia, con el que colaboran investigadores y expertos de todo el mundo.

El IPG se divide en tres dimensiones: Seguridad, Conflictos en curso y Militarización. En los primeros dos se registraron deterioros, y el tercero fue el único con avances. De los 23 indicadores en los que se dividen las tres dimensiones, 12 empeoraron, ocho mejoraron y tres se mantuvieron estables en relación al informe de 2019.

El declive de la paz mundial no comenzó este año. Es la tendencia dominante desde 2008, cuando comenzó a realizarse el índice, que acumula una caída promedio de 3,76% por país. En nueve de los 12 años transcurridos se detectaron descensos interanuales. El terrorismo aparece como un factor decisivo en este incremento, aunque en los últimos años disminuyó el número de muertes asociadas con ataques.

El fenómeno más reciente es el aumento de las protestas violentas, que durante el año pasado se registraron en 96 de los 163 países analizados. Entre 2011 y 2019, las revueltas callejeras crecieron 282%, y las huelgas generales, 821 por ciento. La pandemia —cuyos efectos sobre la paz solo se ven parcialmente en el informe de 2020— aplacó temporalmente esos conflictos, pero los investigadores del IEP creen que puede contribuir a que se potencien una vez que se empiecen a sentir las consecuencias económicas y sociales.

La paz en el mundo

Islandia se mantiene desde 2008 como la nación más pacífica del planeta, con un índice de 1,078. Con una población de apenas 364.000 habitantes, este país nórdico tiene también uno de los estándares de vida más altos del mundo, sin importar el criterio con el que se lo mida. No obstante, entre 2019 y 2020 subió 14 puntos —a mayor puntaje, menores niveles de paz—, en gran medida como consecuencia de un leve aumento de la la tasa de homicidios y del gasto militar.

Completan el top 5 Nueva Zelanda (1,198), Portugal (1,247), Austria (1,275) y Dinamarca (1,283). Es lógico que sean todos países pequeños, con poca población —el más poblado es Portugal, con 10,2 millones de habitantes—, y relativamente ricos. Terminan de encabezar el ranking Canadá (1,298), Singapur (1,321), República Checa (1,337), Japón (1,360) y Suiza (1,366).

No sorprende que seis de los diez países más pacíficos sean europeos, ya que es la región más próspera y estable del mundo. Sin embargo, también está sufriendo un deterioro en distintos indicadores y en 19 estados del continente se produjo un retroceso, frente a 16 que avanzaron.

Islandia, el país más pacífico del mundo (Shutterstock)
Islandia, el país más pacífico del mundo (Shutterstock)

Por segundo año consecutivo, Afganistán es el país menos pacífico del mundo. Ocupa el puesto 163 del ranking con un índice de 3,644. “A pesar de la firma del acuerdo de paz entre los Estados Unidos y los talibanes en febrero de 2020, los ataques violentos continuaron solo días después de la firma. Además, siguen existiendo disputas internas sobre los resultados de las elecciones de septiembre de 2019, en las que Ashraf Ghani asumió la presidencia mientras que el candidato rival, Abdullah Abdullah, celebró su propia ceremonia de juramento. Afganistán también ha experimentado el mayor deterioro de la región debido al aumento de la tasa de homicidios, la creciente importación de armas, el aumento del número de refugiados y desplazados internos, y un menor compromiso con la financiación de las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas”, sostiene el informe del IGP.

Siguen de cerca a Afganistán, Siria (3,539), Irak (3,487), Sudán del Sur (3,447) y Yemen (3,411). Todos son incluidos dentro de la región conocida como MENA, sigla que en inglés refiere a la unión de Medio Oriente con el Norte de África, que es la menos pacífica del mundo desde hace tiempo. Completan la parte baja del ranking cuatro naciones africanas: Somalia (3,302), Libia (3,258), República Democrática del Congo (3,243) y República Centroafricana (3,237). A ellas se suma Rusia, que ocupa el puesto 154 a pesar de haber mejorado levemente su resultado el último año.

Si el análisis se enfoca en la comparación con 2019, el país que experimentó la mejora más importante es Azerbaiyán, que descontó 189 puntos y trepó 12 posiciones. Está 120º a nivel mundial, así que su situación está lejos de ser ideal. Pero el avance fue notable. El segundo mayor progreso lo tuvo Armenia, su vecino occidental, con el que mantiene una vieja disputa territorial. Escaló 15 lugares en la tabla, tres más, pero descontó 122 puntos, bastantes menos.

“Azerbaiyán y Armenia registraron la primera y la segunda mayores mejoras en materia de paz a nivel mundial, debido principalmente a la mejora de las relaciones entre ambos. El último gran conflicto abierto fue la ‘guerra de cuatro días’ de abril de 2016, en la que la disputa sobre la región geográfica de Nagorno-Karabaj se saldó con la muerte de unas 300 a 500 personas. El éxito del cese de hostilidades en 2017-2019 y la denominada ‘revolución de terciopelo’ en Armenia en 2018 han mejorado considerablemente las relaciones entre los dos países”, dice el informe.

En el extremo opuesto, ningún país retrocedió tanto como Benín. Esta nación de 11,4 millones de habitantes en África Occidental sumó 222 puntos y cayó 35 posiciones. En 2019 estaba en un lugar relativamente envidiable en relación a muchos de sus vecinos: ocupaba el puesto 71, con un índice de 1,960, que revelaba una importante dosis de estabilidad. Pero la radicalización del gobierno de Patrice Talon desató una crisis política de alcances imprevisibles.

“Los enfrentamientos esporádicos han continuado desde que se celebraron elecciones legislativas en abril de 2019, de las que se excluyó a los partidos de la oposición. El ex presidente Thomas Boni Yayi se exilió el año pasado después de haber sido mantenido bajo arresto domiciliario de facto por el actual líder de Benin, Patrice Talon. La ausencia de la oposición en la votación legislativa ha provocado disturbios, con violentas protestas en todo el país, incluso en la capital, Porto Novo, en el sur, y en Tchaourou y Kilibo, en el centro”.

Solo otros dos países experimentaron un retroceso comparable: Nicaragua y Venezuela. Son los dos ejemplos más claros y dramáticos de la erosión de la democracia y del aumento de la violencia en América Latina.

La paz en América Latina

El IPG divide a la región en dos. Por un lado, América Central y el Caribe. Por el otro, Sudamérica. Ambas sufrieron los mayores retrocesos entre 2019 y 2020. En la primera, la caída se explica principalmente por un deterioro en la dimensión Conflictos en curso. En la segunda, por un aumento de la militarización y un empeoramiento de la seguridad.

El país más pacífico de América Latina es Costa Rica. Ocupa el puesto 32 del ranking mundial, con un resultado acumulado de 1,691. A pesar de algunos indicadores negativos, como un aumento en la tasa de homicidios de 11,9 a 12,3 cada 100.000 habitantes, descontó 15 puntos y subió dos posiciones en comparación con 2019. Uno de los mayores desafíos para este país de casi 5 millones de habitantes fue recibir a entre 55.000 y 70.000 migrantes nicaragüenses, que huyeron de los conflictos internos.

El segundo más pacífico, muy cerca, es Uruguay, que está 35º, con 1.704. Luego siguen Chile, que está 45º (1,804), Panamá, que está 56º (1,875), y Argentina, que está 74º (1,978), y es el único de los cuatro grandes de la región que se ubica entre los menos violentos. Los otros tres están entre los cinco menos pacíficos: Colombia es el segundo (140º a nivel mundial, con 2,646), México es el tercero (137º, 2,572) y Brasil es el quinto (126º, 2,413).

El único que está realmente peor es Venezuela, que es el menos pacífico de la región y por poco no ingresa en las diez posiciones más bajas del mundo. Está 149 en la clasificación global y tiene un índice de 2,936. Entre 2019 y 2020 subió 206 puntos —tercer mayor retroceso del planeta— y cayó cuatro lugares en el ranking.

La única nación latinoamericana que dio más pasos hacia atrás que Venezuela es Nicaragua, que sumó 215 puntos y cayó 15 escalones en el ranking, ya que partía de un lugar bastante más alto. Ahora ocupa el puesto 135, con un índice de 2,553. La destrucción del estado de derecho por parte del gobierno de Daniel Ortega desde las protestas de 2018 hundieron al país en una espiral de violencia de la que no logra salir.

“El aumento de las muertes por conflictos internos, la probabilidad de delitos violentos y el deterioro en la escala de terror político han contribuido significativamente a esta disminución de la paz. Se estima que 70.000 personas huyeron de Nicaragua en 2019 como consecuencia de la persecución del gobierno. Ha habido un aumento de la actividad delictiva de los grupos paramilitares y se ha alegado que el Gobierno ha torturado a cientos de prisioneros políticos en respuesta a las protestas generalizadas de 2018”, sostiene el informe.

La policía antidisturbios hace guardia durante una protesta contra el régimen de Nicolás Maduro en Caracas, Venezuela, el 10 de abril de 2019 (REUTERS/Ivan Alvarado)
La policía antidisturbios hace guardia durante una protesta contra el régimen de Nicolás Maduro en Caracas, Venezuela, el 10 de abril de 2019 (REUTERS/Ivan Alvarado)

El tercer mayor retroceso en la región lo protagoniza un país que, un años atrás, nadie habría esperado encontrar en esa posición. Se trata de Chile, que pasó de ser el más pacífico de América Latina, 28º a nivel mundial, a caer hasta el puesto 45, tras un aumento de 163 puntos. La razón fueron las mayores protestas desde el retorno de la democracia, que estallaron a mediados de octubre pasado y se extendieron durante meses en reclamo mayor igualdad. Si bien fueron multitudinarias y mayormente pacíficas, las movilizaciones se vieron afectadas por episodios de violencia y vandalismo, que fueron reprimidos por la Policía en muchos casos de manera desmedida, lo que dejó un saldo de al menos 25 personas muertas.

Pero no son todas malas noticias para la región. Tres países progresaron considerablemente durante el último año: Honduras descontó 73 puntos, el quinto mayor avance a nivel mundial, y subió cuatro puestos en el ranking; Paraguay recortó 65 puntos y subió 11 posiciones; y República Dominicana descontó 49 y escaló tres lugares en la clasificación global.

Honduras sigue siendo uno de los países menos pacíficos del mundo y la región: ocupa el puesto 119 y tiene un índice de 2,288. Pero por su pasado reciente de violencia estructural, estos avances resultan prometedores. “Honduras ha sufrido algunas de las tasas más altas de conflicto interno y violencia interpersonal en el mundo en la última década. Sin embargo, el nivel de conflicto ha disminuido constantemente en los últimos cinco años. A medida que las actividades de las bandas delictivas han comenzado a ceder, la tasa de homicidios ha caído constantemente y las muertes por conflictos internos se han reducido a cero. El indicador de la escala de terror político mejoró, lo que sugiere que la represión del gobierno ha disminuido ahora, y también hubo una reducción en el número de ataques terroristas y de muertes por terrorismo. Sin embargo (...) a pesar de estas mejoras, todavía hay muchas fuentes potenciales de conflicto y tensión dentro de Honduras”.

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