Rivne (Ucrania), 28 sep (EFE).- Los ucranianos se enfrentan a los incesantes ataques aéreos rusos y se preparan para un invierno difícil, después de que los esfuerzos diplomáticos no hayan logrado ni siquiera un alto el fuego limitado entre Kiev y Moscú.
Mientras las fuerzas ucranianas han recuperado la iniciativa en algunas zonas del frente, los intensificados ataques aéreos rusos sobre Kiev y gran parte del país han elevado la amenaza a la que se enfrentan millones de civiles a los niveles más altos en años.
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"Por primera vez desde que comenzó la invasión en 2022, ahora vivo con el miedo de poder morir en cualquier momento. Siempre supe que esto era posible, pero la sensación ahora es casi física", declaró el lunes a EFE Luda Golovko, una vecina de 36 años de la capital ucraniana, después de que drones rusos atacaran edificios civiles en Kiev y en la región nororiental de Sumi, donde viven sus padres.
Amenaza y perseverancia
En las últimas semanas, la capital ucraniana ha sido atacada casi de forma continua por drones a reacción. Entre los objetivos más recientes figuran centros de negocios, edificios residenciales y la Academia de Ciencias.
Según el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, de los más de 2.730 drones de este tipo lanzados en lo que va de septiembre, solo se ha derribado el 55 %.
Ucrania está probando interceptores contra estos drones, y se espera que su producción se amplíe en el plazo de "varios meses", según dijo el domingo el jefe de gabinete de Zelenski, Kirilo Budánov, al tiempo que Kiev también sigue buscando la munición necesaria para interceptar misiles balísticos.
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El creciente peligro ha llevado a algunos residentes a plantearse el traslado a regiones relativamente más seguras del oeste de Ucrania, donde los precios de la vivienda y los alquileres están subiendo debido a la creciente demanda.
Golovko, no obstante, al igual que muchos otros, afirma que se quedará en Kiev.
"Mi intención es seguir con mi vida lo mejor que pueda", señala la joven, que trabaja como voluntaria en un centro de donación de sangre que presta apoyo a las víctimas de los ataques rusos y a los soldados heridos.
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También acude a un estudio de danza contemporánea en el gravemente dañado barrio de Lukiánivka, donde las ventanas están ahora cubiertas con lonas de plástico muy resistentes en lugar de cristal.
Dado que las alertas antiaéreas duran casi todo el día, muchos residentes apenas les prestan atención. Siguen en internet los movimientos de los drones que se acercan y solo se refugian durante los ataques más intensos; algunos han pasado a trabajar desde casa siempre que pueden.
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A pesar de la creciente amenaza, una encuesta realizada en septiembre por el Instituto Internacional de Sociología de Kiev reveló que el 77 % de los ucranianos cree que la resistencia armada debe continuar incluso si, como se espera, Rusia ataca el sector energético en un intento de dejar a la población sin electricidad, calefacción y alcantarillado.
"Las acciones terroristas rusas han tenido en los ucranianos el efecto contrario al que pretendía Moscú", según el director del instituto, Anton Grushetski.
Señaló que los ucranianos se ven alentados por los continuos ataques de Ucrania contra territorio ruso, así como por los éxitos del ejército ucraniano cerca de Limán, en la región de Donetsk, y a lo largo de la frontera entre las regiones de Dnipropetrovsk y Donetsk.
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Preparándose para el invierno
Golovko espera que la adaptación a los duros inviernos anteriores ayude a la gente a sobrellevar la próxima temporada de frío y ataques rusos.
Su edificio de viviendas está equipado con un generador de electricidad que funciona con combustible y que ayuda a proporcionar calefacción y agua caliente incluso durante cortes de electricidad prolongados. También hay planes en marcha para perforar un pozo artesiano que garantice un suministro de agua totalmente autónomo.
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"Los ucranianos no esperamos a que otros resuelvan nuestros problemas. Hacemos todo lo posible a pesar de las circunstancias", afirma Golovko.
Las personas con movilidad reducida, los mayores y los residentes de las plantas superiores deben plantearse alternativas para el invierno antes de que la situación se vuelva crítica, advirtió el primer ministro ucraniano, Serguí Koretski, en una entrevista este domingo a medios locales.
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No obstante, el país afronta el invierno "mejor preparado que el año pasado", argumentó. A pesar del creciente arsenal de misiles y drones de Rusia, Ucrania ha ampliado la generación de electricidad, ha reforzado la protección de las infraestructuras críticas y ha aumentado las reservas de equipamiento y de equipos de reparación.
"No será fácil, pero no tenemos otra opción que perseverar", subrayó Koretski.
Rostyslav Averchuk