Yesim Ustaoglu, ganadora de la Concha de Oro en 2008, regresa a San Sebastián con 'What Remains'

22/09/2026 Yesim Ustaoglu (Caykara, Turquía. 1960) ganó en 2008 la Concha de Oro en San Sebastián con La caja de Pandora.
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22/09/2026 Yesim Ustaoglu (Caykara, Turquía. 1960) ganó en 2008 la Concha de Oro en San Sebastián con La caja de Pandora. CULTURA FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN
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La cineasta turca Yesim Ustaoglu, ganadora de la Concha de Oro del Festival de San Sebastián en 2008 por 'La caja de Pandora', regresa 18 años después al certamen donostiarra con 'What Remains', película que presenta en la Sección Oficial y que nació de un viaje por la Turquía rural marcado por la pandemia, la despoblación y la construcción de una presa.

"Cuando acabé mi anterior película en 2018, me sentí llena de obligaciones, cargas y estaba asfixiada por todo lo que estaba a mi alrededor y por lo que sucedía en el mundo. Me preguntaba qué debía escribir y por qué debía hacerlo. Pero quería abrir la puerta y salir de mi esquina y empecé a escribir pero llegó la pandemia. La historia fue madurando durante mucho tiempo y, finalmente, cuando pude volver a viajar, todo empezó a desarrollarse", ha asegurado la cineasta en rueda de prensa.

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En esos viajes incorporó también la poesía de su amiga Birhan Keskin, cuya obra admira, como otro elemento para "abrir y entender" el viaje. La cineasta ha explicado que uno de los aspectos centrales de la película es el tratamiento del sonido.

"Quería dar un paso más allá para realmente abordar la cuestión del sonido, crear el sonido como un personaje", ha explicado. La cineasta ha trabajado tanto con la música contemporánea y electrónica como con los sonidos cotidianos y los paisajes sonoros, con la intención de que "cada escena tuviera su sonido significativo y particular". "El escuchar, entender mediante escuchar el momento, es muy importante para mí", ha añadido.

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El propio recorrido por Turquía fue determinante para construir la película. La directora comenzó sus viajes por carretera desde Estambul, atravesando el centro del país, una zona "muy árida y seca", y continuó hasta las montañas del norte, donde se crió y conserva sus recuerdos de infancia. Durante esos desplazamientos conoció a personas que posteriormente aparecen en la película y descubrió aldeas prácticamente vacías, en las que apenas permanecen mujeres mayores. "Vi las aldeas, los lugares y el paisaje, que está casi desierto", ha relatado.

La historia terminó de tomar forma cuando llegó a una presa donde tres grandes valles estaban siendo inundados. La cineasta regresó con su cámara y su ayudante para documentar durante dos o tres años el proceso, una experiencia que ha definido como "extremadamente dolorosa e increíble". Después decidió convertir aquella experiencia en una película. "Había túneles, hormigón y todo aquello que seguíamos atravesando una y otra vez. Pasamos por unos 60 túneles, uno tras otro. Puedes sentirte hipnotizado y llegar incluso a volverte loco", ha relatado.

En este sentido, la cineasta ha defendido la importancia de "volver a las raíces" en una sociedad que considera cada vez más desconectada de sus lugares de origen. Durante sus viajes comprobó que muchos jóvenes ya no mantienen ese vínculo con las aldeas y territorios de los que proceden sus familias. "Para mí es interesante descubrir esa conexión: pertenecer a un sitio, a una parte, a un lugar. Tu alma forma parte de eso", ha afirmado.

La película cuenta la historia de una poeta, que se libera de una vida que se ha vuelto asfixiante para reconectar con su voz interior y su consciencia, y permitir que su creatividad vuelva a fluir. Al empezar a cuestionar las convenciones sobre la familia, la identidad y el sentido de la vida, su camino hacia el autodescubrimiento impulsa a quienes la rodean a reconsiderar sus propias vidas, llevando a toda la familia en una nueva dirección.