Impulsan articulación de Mesoamérica de cara a la meta común de conservación para el 2030

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Mérida (México), 15 sep (EFE).- Para avanzar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de la ONU, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) busca articular a los países de Mesoamérica para dar el siguiente paso: superar la meta numérica de conservar el 30 % de su superficie y enfocarse en la gestión efectiva de esos territorios.

"Alcanzarla (la meta) ya no es la conversación (...) ahorita viene el compromiso de qué hacemos con ese 30 %", afirmó en entrevista con EFE la directora regional de la UICN para México, América Central y el Caribe, Úrsula Parrilla.

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Desde esa perspectiva, considera que el valor de la UICN está en ayudar a traducir compromisos internacionales en decisiones aplicables a realidades nacionales y territoriales distintas, sin imponer una única fórmula de conservación.

"Es un espacio de diálogo y articulación que la UICN está poniendo a disposición", explicó Parrilla, al destacar la necesidad de que “la región converse entre ella” y de que los países puedan construir respuestas comunes frente a retos compartidos.

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Esa nueva etapa implica dejar de mirar el 30x30 únicamente como una meta de superficie y empezar a discutir cómo se gestionan esos territorios, qué condiciones de gobernanza necesitan, cómo se financian y de qué manera se conectan con las actividades económicas y sociales que existen alrededor.

Además, sostuvo que el reto ahora es convertir ese porcentaje en una base para decisiones de largo plazo que permitan conservar los territorios de manera efectiva y, al mismo tiempo, integrar la biodiversidad en las políticas económicas, productivas y de desarrollo de la región.

"Esta meta le da herramientas, le da argumentos científicos, técnicos, de gobernanza, de financiamiento", explicó la directiva, para dialogar con quienes pueden aportar recursos, aplicar nuevas formas de gobernanza o transformar las prácticas productivas.

El reto, añadió, no termina tampoco en el territorio contabilizado dentro del 30 %, sino que obliga a preguntarse "qué hacemos con el 70 % restante", donde se concentran buena parte de las actividades productivas y de las decisiones que pueden favorecer o poner en riesgo la conectividad ecológica.

Parrilla destacó como uno de los principales valores de la UICN su capacidad para reunir bajo una misma “sombrilla” a sectores con formas muy distintas de entender la conservación y la gobernanza.

“La pluralidad de sectores y actores es un testimonio del poder de convocatoria que tiene la UICN”, señaló, al referirse a la presencia de autoridades ambientales, representantes indígenas, sector privado, actores agrícolas, organizaciones sociales y operadores de justicia, en el Foro Regional Mesoamérica hacia el 30x30, celebrado en Mérida, Yucatán, en el sureste de México, a principios de septiembre.

Desde su perspectiva, ese papel cobra especial importancia “en un mundo tan convulso y polarizado como el actual”, porque permite abrir espacios de diálogo.

Además, señaló que la región no necesita una “receta” única ni una “camisa de fuerza”, sino mínimos comunes que permitan reconocer qué condiciones deberían cumplirse en asuntos como gobernanza, efectividad del manejo, conservación y monitoreo.

“Cada quien le va a poner un poquito más o menos de cada ingrediente según las realidades de su país”, explicó Parrilla.

La UICN, añadió, busca aportar justamente esa orientación mediante herramientas y estándares que puedan adaptarse a las realidades nacionales y territoriales.

“En las diferencias también está la riqueza de esta región”, sostuvo Parrilla.

Entre las prioridades identificadas durante el foro figuran avanzar en una conservación efectiva, fortalecer una gobernanza equitativa, ampliar y ordenar el financiamiento, vincular la protección de la biodiversidad con los sistemas productivos y mejorar la evidencia disponible para medir los resultados en los territorios.

La directora regional sostuvo que uno de los retos es conseguir que los países de Mesoamérica no solo acumulen experiencias y datos, sino que sean capaces de presentarlos de manera articulada.

“Cuando ya juntas a México y Centroamérica golpea la mesa más fuerte”, afirmó.

Esa capacidad de actuar como región será clave tanto en la COP17 del Convenio sobre la Diversidad Biológica, que se celebrará en octubre en Armenia, como rumbo al Congreso Mundial de Áreas Protegidas y Conservadas que Panamá albergará en 2027.

Más que alcanzar una cifra, concluyó, el verdadero desafío es convertir el 30x30 en una plataforma de acción común y demostrar "el poder de cambio que esta región representa”. EFE

(foto)

La Agencia EFE contó con el apoyo de UICN para la elaboración de este contenido.