Pompa, polémicas y protestas en la visita de Donald Trump a Irlanda

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Raúl Bobé

Dublín, 12 sep (EFE).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aterrizó este sábado en Irlanda como parte de un viaje informal que, por un lado, estuvo marcado por lo ceremonioso de sus actos políticos y por la protesta antibelicista contra el mandatario que reunió a más de 10.000 personas en Dublín.

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El titular de la Casa Blanca aterrizó en la capital irlandesa a primera hora de la mañana, antes de embarcarse en una serie de encuentros con la presidenta de Irlanda, Catherine Connolly, y el 'taoiseach' (primer ministro) irlandés, Micheál Martin, además de presidir un acto en la residencia del embajador estadounidense en Dublín, todo ello condensados dentro del recinto del parque Phoenix Park.

El encuentro con Connolly era el que, a priori, suscitaba más expectación, dadas las diferencias ideológicas entre ambos líderes. Esta 'visita de cortesía' fue breve, de apenas unos 20 minutos, pero que dieron que hablar.

Trump fue recibido en el palacio presidencial de Áras an Uachtaráin con pompa y boato, honores militares, una alfombra roja y con el himno de Estados Unidos y de Irlanda. Pero sobre lo que pasó en el interior, hay versiones contradictorias y apenas un par de imágenes.

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Una portavoz de la Casa Blanca dijo que la reunión con Connolly había sido "constructiva" y muy centrada "en temas energéticos"; mientras que la presidenta afirmó en un comunicado posterior haber utilizado la visita para transmitirle a Trump la opinión imeperante en la sociedad irlandesa de que "la normalización de la guerra y el genocidio jamás puede aceptarse".

Posteriormente, Trump mantuvo una reunión bilateral con el 'taoiseach' en la residencia de huéspedes de Farmleigh House, pero el contenido de la cita quedó eclipsado por las polémicas declaraciones que Trump hizo frente a los periodistas al término de la reunión.

Preguntado por la provincia británica de Irlanda del Norte, el mandatario estadounidense afirmó, entre otras cosas, que "le gustaría" ver la isla de Irlanda unificada, y que es algo que ocurrirá "tarde o temprano". Como era de esperar, las declaraciones han levantado una enorme polémica, especialmente en el Reino Unido.

Sin abandonar el país británico, Trump también hizo comentarios sobre la reciente escalada retórica entre el Reino Unido y Argentina por las islas Malvinas. En esta línea, aseguró que un eventual conflicto bilateral sería un "potencial desastre" y se mostró seguro de que, en caso de que se le pidiese intervenir, él sería capaz de "solucionar" el problema.

Pese a que uno de los lemas de la sociedad irlandesa es el 'Céad Míle Fáilte', que en irlandés significaría como "cien mil bienvenidas", fue el mensaje contrario el que expresaron hoy más de 10.000 personas se han manifestado en Dublín y en otros lugares del país para mostrar de manera pacífica el rechazo a la presencia de Donald Trump en la isla esmeralda.

La marcha, de corte antibelicista y bajo el lema 'Trump, no eres bienvenido', había sido convocada por cerca de 30 asociaciones civiles y políticas de Irlanda, que recorrieron las calles, portando banderas palestinas, o gritando consignas contra el presidente estadounidense y acusando al Gobierno irlandés de ser "cómplice" de las guerras de Trump.

Irlanda tiene una tradición de neutralidad militar y de no alineación, y tampoco es miembro de la OTAN. Sin embargo, muchos de los asistentes aseguraron que esta posición está en peligro al permitir a las tropas estadounidenses que utilicen el aeropuerto de Shannon (al oeste de la isla) como escala antes de llevar a cabo sus ataques en Oriente Medio.

"Desafortunadamente, tenemos un Gobierno ahora (de coalición de centro-derecha entre Fine Gael y Fianna Fáil) que quieren acabar con esta neutralidad y arrastrarnos a una alianza militar con Estados Unidos, Reino Unido y Europa. Y creo que la amplia mayoría de irlandeses están alarmados y se oponen a esto", dijo a EFE Connor Reddy, concejal en Dublín del partido People Before Profit.

Tras su breve paso por Dublín, el presidente estadounidense llegó por la tarde a su complejo de golf en Doonbeg (oeste irlandés) para asistir al torneo del Abierto de Irlanda. Este evento es la razón principal de la visita de Trump al país, y se espera que termine por todo lo alto este domingo con el mandatario entregando el trofeo al campeón.

Para que todo transcurra con normalidad hasta el regreso de Trump a Estados Unidos, Irlanda ha puesto en marcha la operación 'Amanecer Lejano', una de las de mayor envergadura de seguridad en la historia del país, con más de 4.000 agentes desplegados por tierra, mar y aire, carreteras cortadas y controles exhaustivos. EFE

(foto) (vídeo)