Nueva York, 8 sep (EFE).- La tecnológica china Huawei, uno de los principales fabricantes mundiales de equipos de telecomunicaciones, afronta desde este martes un juicio penal en Nueva York por acusaciones de que robó tecnología, conspiró para apropiarse de secretos comerciales estadounidenses y cometió delitos de fraude electrónico y bancario, entre otros.
La selección del jurado comenzó este martes y se espera que el proceso, que preside la jueza federal Ann Donnelly, dure unos tres meses, recoge el medio Axios.
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El proceso supone un nuevo capítulo en la larga disputa entre Estados Unidos y la tecnológica china, que en los últimos años ha estado cada vez más en el punto de mira de Washington.
Según el expediente judicial, la acusación sostiene que Huawei y algunas de sus filiales realizaron negocios en Corea del Norte pese a las sanciones estadounidenses, y también que instalaron equipos de vigilancia que ayudaron a las autoridades de Irán a espiar a manifestantes durante las protestas antigubernamentales de 2009.
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Los abogados de Huawei han intentado que el caso sea desestimado alegando que las acusaciones son "imprecisas" y que los fiscales estadounidenses pretenden extender de manera indebida su jurisdicción a actividades desarrolladas en otros países.
El caso también recupera el episodio que enfrentó a Huawei con el Departamento de Justicia estadounidense por sus negocios con Irán. Los fiscales acusaron en 2019 a la compañía de utilizar una filial no oficial con sede en Hong Kong, Skycom, para vender equipos a Irán en violación de las sanciones estadounidenses.
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Otro caso sonado fue la acusación de Estados Unidos a Meng Wanzhou, directora financiera de Huawei e hija del fundador de la empresa, por engañar al banco HSBC sobre las operaciones de la compañía en Irán. Meng fue detenida en Canadá a finales de 2018 a petición de EE. UU. y permaneció casi tres años bajo un proceso de extradición antes de regresar a China en 2021.
Aquella detención desencadenó una grave crisis diplomática entre Pekín y Ottawa, durante la que China detuvo a dos ciudadanos canadienses que estuvieron encarcelados durante casi tres años acusados de espionaje.
Al final, Washington retiró la solicitud de extradición y desestimó los cargos contra Meng, que volvió a China, mientras que los dos canadienses fueron liberados.
Las acusaciones que afronta Huawei se remontan a hechos que, según los fiscales, comenzaron a finales de la década de 1990. El caso judicial se hizo público en 2019, durante el primer mandato de Donald Trump, y fue ampliado posteriormente.
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Según los archivos judiciales, en marzo de 2020 la compañía se declaró no culpable de todos los cargos incluidos en una acusación sustitutiva, que incorporaba delitos de asociación ilícita y conspiración para robar secretos comerciales a empresas tecnológicas estadounidenses, entre otros.
En los últimos años, la empresa, con sede en la ciudad meridional china de Shenzhen, ha sido objeto de restricciones por parte de Estados Unidos que han limitado su acceso a chips y otras tecnologías, lo que la ha llevado a reforzar su capacidad de fabricación de semiconductores, en línea con los esfuerzos de Pekín por reducir la dependencia tecnológica del exterior. EFE
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