Una plaga de algas agravada por los residuos de Gaza deja a Israel sin desalinizadoras

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Miguel Flores

Jerusalén/Gaza, 7 sep (EFE).- Una proliferación de algas en el Mediterráneo, agravada según los expertos por las aguas residuales vertidas desde Gaza, ha bloqueado las desalinizadoras israelíes y provocado una crisis en el suministro en Israel.

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La crisis empezó la semana pasada, después de que unas algas microscópicas procedentes de las costas de Egipto enturbiaran las aguas cercanas a Israel.

El responsable de comunicación de la empresa estatal de aguas Mekorot, Lior Gutman, explicó a EFE que la ola de algas alcanzó una extensión de "aproximadamente 100 kilómetros de largo y 10 de ancho", y que la alarma saltó cuando el volumen de microorganismos amenazó con obstruir las membranas de las plantas.

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Cinco de las seis plantas desalinizadoras de Israel cerraron, dejando el 80 % de la capacidad fuera de servicio, añadió Gutman.

La crisis ha reabierto las críticas de organizaciones medioambientales israelíes que, como Tsalul y EcoPeace, cuestionan el modelo de abastecimiento: primero, por la dependencia nacional en la desalinización (aporta el 75 % del consumo doméstico); y, segundo, porque le afecta el colapso del saneamiento en Gaza.

Yuval Arbel, responsable de campañas marítimas de Tsalul, defendió en conversación con EFE que "la destrucción de los canales de saneamiento y las plantas de tratamiento en la Franja" aumentan el riesgo de proliferaciones de microorganismos.

"Cuando el agua residual se mezcla con las algas, estas florecen con más fuerza (...) Sin ella, no creo que hubieran llegado a esta enorme floración", agregó Arbel.

De las cuatro plantas de saneamiento de aguas residenciales que había en Gaza, dos han sido destruidas en ataques israelíes y una tercera se encuentra inaccesible, en el área bajo su dominio militar, dijo a EFE una fuente del sector hídrico gazatí bajo condición de anonimato.

El órgano militar de coordinación civil de Israel en territorios ocupados (COGAT) insistió a EFE que la crisis del agua es "completamente ajena a cualquier política o actividad" en Gaza.

En cuanto al Ejército israelí, un portavoz aseguró a esta agencia que las tropas "realizan grandes esfuerzos en todas sus actividades para evitar, en la medida de lo posible, daños a las infraestructuras de saneamiento".

Dana Spektor, portavoz de la asociación ambientalista EcoPeace, denunció que, "por política, Israel está ignorando todo lo humanitario en Gaza, incluido el tratamiento de aguas residuales".

Desde la única planta de saneamiento que sigue operativa en Gaza, la de Rafah (sur), ahora no se tratan los residuos: se bombean directamente al mar, explica la fuente involucrada en asuntos hídricos en el enclave.

Junto a Rafah, también se vierten al mar sin depurar las aguas residuales de la ciudad de Gaza (norte) y de Deir al Balah (centro), continúa la fuente, que cifra el vertido diario actual en unos 60.000 metros cúbicos frente a una producción total de 180.000.

Apuntó además que hace tres días una de las principales tuberías de Deir al Balah -diseñada para 700.000 personas pero al servicio hoy de 1,2 millones por los desplazamientos de población- estuvo cerca de reventar, lo que habría inundado de residuos varios barrios de la localidad.

Para evitarlo se liberaron de golpe 120.000 metros cúbicos al mar.

"Entendemos que bombear los residuos al mar es una catástrofe medioambiental, pero si no lo hiciéramos sería una crisis humanitaria", resumió la fuente.

Mekorot incide en que el bombeo de agua de emergencia desde el mar de Galilea (noreste de Israel) ha evitado que "el pueblo de Israel sienta (la crisis) en su vida diaria".

En Gaza, donde un tercio del suministro depende de Israel, la situación es distinta. Una fuente del gobierno municipal indicó a EFE que, mientras normalmente Mekorot bombea agua a la Franja ocho horas diarias, en los últimos cinco días no ha llegado ni un litro cúbico.

Preguntado por EFE, el portavoz de Mekorot aseveró que el servicio en Gaza está restaurado. Ante la pregunta, COGAT reconoció las interrupciones, pero subrayó que no se trata de "cortes totales" del suministro, ya que Gaza sigue recibiendo agua a través de una tubería procedente de Egipto y ayuda humanitaria.

Según Toby Fricker, portavoz en Gaza de Unicef y coordinador del mecanismo humanitario WASH Cluster, bombear agua localmente podría ayudar a la población de Gaza, pero el acceso de piezas y equipos es "un gran problema".

Para varios ambientalistas israelíes, la reciente crisis de suministro de agua ha confirmado además que, para el buen funcionamiento de las plantas desalinizadoras, son necesarios un saneamiento y una gestión de residuos adecuados en Gaza.

En la última semana, Tsalul y EcoPeace han remitido cartas al COGAT y al centro de coordinación liderado por Estados Unidos en Kiryat Gat con hojas de ruta para priorizar la reconstrucción de la infraestructura de saneamiento en la Franja.

Spektor detalla la propuesta de EcoPeace: trasladar camiones cisterna gazatíes a una planta de tratamiento en zona bajo control israelí y rehabilitar con urgencia una o más plantas dentro del perímetro de Gaza más cercano a Israel.

"El plazo era ayer. Tenemos propuestas, falta que quienes toman las decisiones las lean", concluyó Arbel. EFE

(foto)(vídeo)