Bill McKibben, ambientalista: "Las renovables tienden a democratizar la energía"

Guardar

Madrid, 6 sep (EFE).- Las renovables "tienden a la democratización" del consumo de energía porque "nadie puede acaparar el sol o el viento" y permitirán reducir la dependencia de los combustibles fósiles "si superan los obstáculos políticos" ha asegurado, en entrevista con EFE, Bill McKibben, quien publica en España 'Here comes the sun' (editorial Capitán Swing).

El autor estadounidense, fundador de la organización ambiental 350.org y profesor del Middlebury College de Vermont (EEUU), defiende en su obra que el rápido desarrollo de las energías solar y eólica no solo ayudaría a limitar el calentamiento global, sino también a "modificar el equilibrio político y económico que ha girado en torno al petróleo, el gas y el carbón en los últimos dos siglos".

PUBLICIDAD

De acuerdo con sus conclusiones, la transición no será inmediata, pues los combustibles fósiles "han sido el modelo dominante durante 200 años, por lo que existe una enorme infraestructura construida alrededor" y, además, los países que cuentan con grandes sectores petroleros y gasísticos "como Estados Unidos, Rusia o Arabia Saudita" están dispuestos a "hacer todo lo posible por ralentizar" el proceso utilizando "toda la influencia política de la que disponen".

Sin embargo, McKibben considera que es importante defender la expansión de las renovables porque "se han convertido en las más baratas del planeta" y además suponen "la mejor oportunidad para reducir en décimas de grado cruciales el calentamiento global".

Frenar los daños del cambio climático, argumenta, abre la puerta a "reordenar el mundo sobre bases más sensatas y humanas".

Impacto económico y ecológico

"Cada 18 horas el mundo instala paneles solares equivalentes a la potencia de una central nuclear", indica McKibben como ejemplo de que la solar y la eólica crecen "más rápido que cualquier otra fuente de energía en la historia".

En este sentido, cita a China como un ejemplo de estos cambios por el volumen de su despliegue renovable, "pero también Pakistán, donde la iniciativa ciudadana ha impulsado una expansión muy rápida" y, en Occidente,  el estado de California (EEUU), "que ahora utiliza un 60 % menos de gas natural para generar electricidad que hace apenas tres años".

PUBLICIDAD

En el caso de Europa, apunta que "ha sufrido ya dos sacudidas" en su abastecimiento energético en los últimos tiempos: la escalada bélica en Ucrania, que cortó el acceso formal al gas ruso, y la guerra de Irán, que estrangula el transporte petrolero por el estrecho de Ormuz.

Ambos sucesos "han recordado a los europeos lo valioso que sería contar con un suministro energético independiente", por no citar "el calor extremo de este año, otro recordatorio de por qué convendría" que los hidrocarburos "no siguieran elevando la temperatura del planeta".

En su opinión, "España está marcando el camino para el continente" con su fuerte apuesta por las renovables, "y eso se reflejó, al menos en parte, cuando el insensato ataque de Estados Unidos contra Irán provocó menos alteraciones" de precios que en otros lugares de la UE.

Geopolítica humana

La intervención política más urgente en este momento, según el autor norteamericano, pasa por impulsar la construcción de infraestructuras solares que expandan las renovables lo más rápido posible, en una apuesta que "no es sólo por el planeta en términos climáticos y de sostenibilidad, sino también una oportunidad para construir una sociedad más justa, saludable y democrática".

Estas energías "no se pueden acaparar y están disponibles en todas partes", un factor que "presagia una geopolítica más humana y localizada", teniendo en cuenta que ya no son recursos "concentrados en unos pocos lugares" como sucede con los combustibles fósiles.

"Tenemos la oportunidad de sumarnos a un gran proyecto global que provea energía a cada comunidad humana al tiempo que evitamos nuestra mayor amenaza climática", resume, ante lo que considera "una misión unificadora para un mundo dividido". EFE