San José, 1 sep (EFE).- Costa Rica, un país históricamente pacífico que en la actualidad registra elevadas cifras de homicidios vinculados al narcotráfico, necesita romper el círculo de violencia y fortalecer la prevención social para evitar la exposición de jóvenes a condiciones que facilitan su incorporación a estructuras delictivas, reveló este martes un informe de la Universidad Estatal a Distancia (UNED).
"La realidad es que las detenciones de cabecillas no resuelven por sí solas el problema de la violencia, pueden surgir nuevos cabecillas y lo preocupante es que, de acuerdo con la tendencia que estamos observando, son personas cada vez más jóvenes", explicó la encargada de la carrera de Ciencias Policiales de la UNED, Karen Jiménez.
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Jiménez explicó que las intervenciones policiales deben estar acompañadas por políticas sostenidas de prevención social, particularmente en aquellas comunidades donde niños, adolescentes y jóvenes se encuentran más expuestos a factores de riesgo.
"De nada valen estas intervenciones si complementariamente no realizamos un trabajo en prevención social, la acción policial es necesaria y tiene una función fundamental, pero mientras la policía interviene sobre las consecuencias del fenómeno criminal, otras instituciones tienen que trabajar para reducir los factores que permiten que ese fenómeno continúe reproduciéndose", comentó Jiménez.
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La investigación de la UNED alerta que el ciclo de violencia en Costa Rica difícilmente podrá romperse únicamente mediante mayor presión policial, aumento de penas o ampliación de la capacidad penitenciaria, y afirma que la prevención social de la violencia busca precisamente intervenir sobre los factores que pueden aumentar la vulnerabilidad de las personas y las comunidades frente al delito.
El informe insta a fortalecer la permanencia de menores y adolescentes en el sistema educativo, generar oportunidades de capacitación y empleo, recuperar espacios públicos, ampliar alternativas deportivas y culturales, trabajar con familias y reforzar la presencia institucional en comunidades con mayores factores de riesgo.
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En los últimos años Costa Rica ha experimentado un incremento en los homicidios vinculados en más del 60 % al narcotráfico y las autoridades han logrado desarticular a numerosas organizaciones criminales y detener a sus principales líderes, incluido el 'Cartel del Caribe', considerado el primer cartel local de droga establecido en el país.
En 2023, Costa Rica sufrió la mayor cantidad de homicidios de su historia con 905, lo que representó un aumento del 38 % en comparación con 2022. En 2024 este país registró 880 homicidios y en 2025 fueron 873, para una tasa de 16,8 por cada 100.000 habitantes, según los datos oficiales.
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La actual presidenta del país, Laura Fernández, al igual que lo hizo su mentor y antecesor Rodrigo Chaves, ha prometido mano dura contra el crimen y su Gobierno avanza en la construcción de una megacárcel para 5.000 presos inspirada en el modelo salvadoreño del mandatario Nayib Bukele.
La oposición política y organizaciones de la sociedad civil también han criticado los recortes presupuestarios aplicados por el Gobierno a la educación, la cultura y al Poder Judicial. EFE
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