Prades (Tarragona) y Damm inician una nueva campaña para superar las 7 toneladas de lúpulo

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El municipio de Prades (Tarragona) inicia una nueva campaña de lúpulo mediterráneo impulsada por Damm con la expectativa de superar una vez más las 7 toneladas de producción y la vocación de servir de "ejemplo de innovación agronómica, sostenibilidad y compromiso con el territorio", informa la compañía cervecera en un comunicado este viernes.

El proyecto, desarrollado conjuntamente por Damm, el Ayuntamiento de Prades y la Cooperativa Agrícola de la localidad, es el resultado de "más de una década de trabajo para adaptar este cultivo a las condiciones del medio ambiente y avanzar en un modelo basado en la innovación agronómica, la proximidad y la vinculación con el territorio".

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Desde la primera cosecha, en 2017, el proyecto ha crecido progresivamente tanto en producción como en superficie cultivada: en 2019 se cosecharon 3.100 kilos de lúpulo y en 2020 había más de 6.000, una evolución que "consolidó la viabilidad del cultivo en la zona".

Actualmente, las plantaciones se extienden a lo largo de más de siete hectáreas y se espera que este 2026 supere nuevamente las 7 toneladas de producción, en línea con el volumen alcanzado el año pasado.

"En Prades cultivamos tres variedades de lúpulo --Nugget, Centennial y Willamette-- seleccionadas por su buena adaptación a las condiciones del entorno y sus características organolépticas. Esta combinación nos permite obtener diferentes perfiles y trabajar con una materia prima de proximidad que luego incorporamos en algunas de nuestras cervezas, especialmente en la Complot IPA", ha explicado el ingeniero agrícola responsable del proyecto y la sostenibilidad de materias primas en Damm, Kevin Tejedera.

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El cultivo en el territorio comenzó en 2014 tras el descubrimiento de lúpulo silvestre en la zona y estudios posteriores encontraron que factores como la altitud, la precipitación o la amplitud térmica de Prades ofrecían condiciones favorables para el cultivo, comparables en algunos aspectos a las de las grandes regiones productoras de Europa central.

En los últimos años, este proceso de innovación ha estado especialmente orientado a fortalecer la resiliencia del cultivo frente a los efectos del cambio climático, como episodios de sequía y aumento de temperaturas.

PROYECTO PILOTO

Con el objetivo de mejorar la salud del suelo, promover la retención de agua, reducir el uso de recursos externos y promover la biodiversidad, se ha incorporado un proyecto piloto basado en los principios de la agricultura regenerativa en los campos de lúpulo.

Entre las medidas aplicadas está el pastoreo dirigido con ovejas, que permite controlar las malas hierbas de forma natural sin necesidad de usar herbicidas u otras tareas manuales exigentes.

Las ovejas se alimentan de la vegetación situada en la zona baja del cultivo, una zona especialmente sensible a la proliferación de hongos y enfermedades, sin llegar a las flores, que se desarrollan a varios metros de altura.

El proyecto también mantiene una cobertura vegetal entre las líneas de cultivo, mediante la plantación de especies herbáceas que contribuyen a proteger el suelo de la erosión, mejorar la retención de agua y nutrientes y promover la biodiversidad.

Además de estas acciones, "existe una estrategia de fertilización orgánica, basada en productos certificados que respetan los ciclos naturales del suelo", ha informado Damm.