Tegucigalpa, 26 ago (EFE).- El Gobierno de Honduras amplió este miércoles a 103 de los 298 municipios del país la alerta roja (emergencia) por la sequía asociada al fenómeno de El Niño, una escasez de agua que además está afectando a cultivos y animales.
La Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco) indicó en un boletín que 28 nuevos municipios se han sumado a la máxima alerta, decretada el pasado martes para 75 localidades de la nación centroamericana.
La medida, de carácter indefinido, abarca municipios de los departamentos de Comayagua, La Paz, Francisco Morazán, El Paraíso, Valle, Choluteca, Intibucá y Lempira, en el centro, este, sur y oeste del país.
El organismo de socorro también elevó a 82 los municipios en alerta amarilla (vigilancia) y mantiene otros 48 en alerta verde (preventiva).
Según el Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos), en Honduras "persisten condiciones más cálidas y secas de lo normal, asociadas a un evento de El Niño fuerte".
El retraso de la temporada lluviosa ha ocasionado déficits acumulados de entre 100 y 200 milímetros de precipitación, con impacto en la disponibilidad de agua para el consumo humano y animal, y se preveía un incremento de las temperaturas de 0,5 a 1 grado centígrado entre marzo y agosto, con mayor incidencia en la zona sur del país, señala el boletín de la Copeco.
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La sequía ha generado especial preocupación en el denominado Corredor Seco, donde la escasez de lluvias afecta la producción agrícola y ganadera, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de miles de familias que dependen de la agricultura de subsistencia.
La emergencia también ha agravado la situación hídrica de la capital Tegucigalpa, donde las autoridades han endurecido el racionamiento de agua debido al descenso en los niveles de los principales embalses que abastecen a la ciudad.
Ante este escenario, el Gobierno ha anunciado medidas para atender a las comunidades afectadas, entre ellas la construcción y rehabilitación de sistemas de abastecimiento de agua, apoyo a productores agrícolas y ganaderos y distribución de alimentos en las zonas más críticas.
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La semana pasada, el coordinador residente de las Naciones Unidas (ONU) en Honduras, Alejandro Álvarez, anunció una nueva ayuda de 20 millones de dólares para mitigar los efectos de la sequía, con lo que los recursos movilizados por el organismo para atender la emergencia climática ascienden a 86 millones.
El Corredor Seco centroamericano es una franja territorial que atraviesa la región desde el sur de México hasta Costa Rica, altamente vulnerable a las variaciones climáticas extremas, y que incluye zonas de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua.
En esta zona viven alrededor de 10,5 millones de personas, muchas de ellas dedicadas a la agricultura de subsistencia, principalmente al cultivo de maíz y fríjol, cuya producción y alimentación dependen de las lluvias de temporada. EFE